sábado, 14 de julio de 2018

Lunes 16 De Julio De 2018 “La Necesidad De Ser Llenos Del Espíritu Santo”



Lectura Bíblica: Los Hechos Cap. 2, versículos 1 al 4. Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen.

Comentario: Introducción: Aunque Hechos es un libro histórico, Lucas omite referencias a fechas exactas. Generalmente, los estudiosos están de acuerdo en que en la cronología de Hechos la fiesta de Pentecostés del año 30 d.C. fue celebrada la última semana de mayo. La palabra Pentecostés deriva de una palabra griega que significa “quincuagésimo”. Los judíos celebraban Pentecostés como la Fiesta de las Semanas el quincuagésimo día después de la Pascua (Lv. 23:15–16; Dt. 16:9–12). También se le llamaba la Fiesta de la Cosecha (Ex. 23:16). Los judíos consideraban Pentecostés el festival de la cosecha, tiempo en que presentaban los primeros frutos de la cosecha de trigo (Nm. 28:26). Después de la destrucción del templo en el año 70 d.C. cambiaron este festival para conmemorar el día cuando recibieron el Decálogo en el Monte Sinaí. Se basaban para ello en la referencia cronológica de Éxodo 19:1. Presumiblemente los judíos actuaron en reacción a la observancia cristiana de Pentecostés.
Versic 1. Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos juntos en un lugar.
En respuesta a la orden de Jesús (1:4), los apóstoles esperan el don del Espíritu Santo pacientemente y en
oración en Jerusalén. El texto griego comienza con la palabra y; esto indica que el acontecimiento de Pentecostés está estrechamente ligado con la ascensión de Jesús. Una traducción literal del texto griego dice: “Cuando el día de Pentecostés se hubo cumplido”. Es decir, cuando se llegó al día número cincuenta, el período de espera se completó. Para los apóstoles, una nueva era comenzaba.
¿Cuántas personas estaban reunidas el día de Pentecostés? Nosotros suponemos que en los 120 estaban incluidos todos los creyentes (1:15). Sin embargo, hay algunas objeciones a esta interpretación. El último versículo del capítulo anterior (1:26) menciona a los apóstoles; en el capítulo dos, no son los 120 sino que el centro de la atención está ocupado por Pedro y los Once (v. 14); y en la conclusión del sermón de Pedro la multitud se dirige a los apóstoles y no a los 120 (v. 37). Por el otro lado, no podemos limitar el adjetivo todos a los doce apóstoles cuando el contexto del capítulo precedente enfatiza la armonía cristiana como un elemento básico. Por lo tanto, interpretamos el adjetivo de tal modo de incluir a todos los creyentes mencionados en el capítulo anterior.
¿Dónde estaban los creyentes? Lucas es bastante parco al decir que estaban “en un lugar”. Si suponemos que ese lugar era el aposento alto (1:13), tendríamos que preguntarnos si aquel cuarto podría acomodar a 120 personas. Pero Lucas dice que ellos estaban sentados en una casa (v. 2) y no en las cercanías del templo. Tenemos que admitir que es difícil lograr certeza al respecto, pero nos inclinamos a pensar que el lugar de reunión estaba cerca del templo, donde los apóstoles regularmente adoraban a Dios (c.f. Lc. 24:53).
Versic. 2. Y de repente vino del cielo un ruido como de un viento fuerte que soplaba y llenó toda la casa donde estaban sentados. 3. Y se les aparecieron lenguas como de fuego que se dividieron y reposaron sobre cada uno de ellos. 4. Fueron todos llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en otras lenguas según el Espíritu les daba capacidad.
Nótese los siguientes tres puntos:
a. El viento. En horas de la mañana del día de Pentecostés, de pronto la gente escucha el sonido de un fuerte
viento que soplaba desde los cielos. Un aspecto importante en la venida del Espíritu Santo es lo repentino de su
aparición. Aunque, tal como fueron instruidos, los discípulos se quedan en Jerusalén precisamente esperando el
derramamiento del Espíritu, su repentina manifestación sorprende a todos. Los creyentes en Cristo experimentarán idéntica situación cuando de pronto Jesús regrese. No obstante las señales de los tiempos, Jesús
dijo a los suyos que su regreso será sorprendente e inesperado.
Lucas dice que hay sonido como de un viento fuerte al soplar. El no dice que el viento mismo haya estado
produciendo los efectos por todos conocidos. Leyendo otra parte de las Escrituras sabemos que tanto en el hebreo como en el griego es una y la misma palabra la que representa el doble significado de viento y espíritu (Ez. 37:9, 14; Jn. 3:8). Nosotros oímos y sentimos el efecto del viento pero no podemos verlo. Así es con el Espíritu. El Espíritu Santo viene del cielo de Dios, no del cielo atmosférico, con el sonido de un fuerte viento. Y llena la casa donde los creyentes están sentados y clamando por su venida (c.f. 4:31).
Vemos el significado del viento en el relato de Lucas. El viento simboliza al Espíritu Santo, quien llena la
casa donde están sentados los creyentes. El sonido del viento señala poder celestial, y su repentina aparición nos habla del comienzo de un acontecimiento sobrenatural.
b. El fuego. “Y se les aparecieron lenguas como de fuego que se dividieron y reposaron sobre cada uno de
ellos”. Este es el cumplimiento de la descripción que Juan el Bautista hace del poder de Jesús: “El os bautizará
en el Espíritu Santo y fuego” (Mt. 3:11; Lc. 3:16). A menudo en el Antiguo Testamento el fuego es simbólico de la presencia de Dios, especialmente en relación con la santidad, el juicio y la gracia. Por ejemplo, Moisés oyó la voz de Dios en la zarza ardiendo diciéndole que se quitara sus sandalias (Ex. 3:2–5); el fuego consumió el sacrificio de Elías en el Monte Carmelo (1 R. 18:38); y un carro de fuego llevó a Elías al cielo (2 R. 2:11).
Los creyentes reunidos en Jerusalén no sólo oyen la venida del Espíritu Santo sino que también lo ven tomar forma de lo que pareciera ser lenguas de fuego. El fuego, símbolo de la divina presencia, toma la forma de lenguas que no salen de la boca de los creyentes, sino que reposan sobre sus cabezas. Por lo tanto, no debemos confundir estas lenguas con las “otras lenguas” mencionadas en el versículo siguiente (v. 4), donde Lucas introduce el milagro de hablar en lenguas.
El Espíritu Santo se hace visible con esta manifestación externa y reposa sobre cada uno de los creyentes. No se trata de una ilusión óptica, porque Lucas claramente señala que vieron lenguas de fuego. La venida del
Espíritu da cumplimiento a la profecía de Juan el Bautista de que los discípulos serían bautizados con el Espíritu Santo y con fuego. Así, la venida del Espíritu Santo anuncia una nueva era, porque viene a habitar con los hombres no temporalmente sino para siempre.
c. Las lenguas. “Fueron todos llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en otras lenguas según el
Espíritu les daba capacidad”. El texto griego indica que la llenura con el Espíritu ocurrió de una vez por todas; es decir, el Espíritu no vino y se fue, sino que permaneció, como es evidente en el relato de Lucas. Cuando Pedro se dirige al Sanedrín, él está lleno del Espíritu (4:8; y véase también 4:31). Después de su conversión, Saulo recibe el Espíritu Santo (9:17; c.f. 13:9, 52). El derramamiento del Espíritu no es repetitivo porque el Espíritu Santo permanece con la persona que ha sido llenada. Además, va alcanzando en círculos concéntricos a los samaritanos (8:17), a los gentiles (10:44–46), y a los discípulos de Juan el Bautista (19:1–6). Esto ocurre en perfecta armonía con y en cumplimiento del mandamiento de Jesús dado a los apóstoles de ser testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra (1:8).
¿Qué efecto produce el Espíritu Santo en todos los creyentes? Lucas dice que “fueron todos llenos”. No debemos limitar el adjetivo todos a los apóstoles, porque Pedro en su sermón habla del cumplimiento de la profecía de Joel y dice que: “Tus hijos e hijas profetizarán” (v. 17; Jl. 2:28). Y cuando más tarde Pedro y Juan hicieron notar a los creyentes lo que los sumos sacerdotes dijeron, todos fueron llenos del Espíritu Santo (4:31). El efecto del hecho de que el Espíritu Santo mora en la persona es que el Espíritu toma plena posesión del
creyente individualmente.
El cristiano que es lleno con el Espíritu llega a ser el portavoz del Espíritu. En el caso de los creyentes en Jerusalén, hablaron en otras lenguas probando así que el Espíritu Santo los controla y los capacita. La palabra lengua es equivalente al concepto lenguaje hablado. Esto se hace evidente en el comentario de Lucas que “cada uno les oía hablar en su propia lengua” (v. 6); las multitudes preguntan, “¿Cómo entonces les oímos nosotros hablar cada uno en nuestra lengua en la que hemos nacido?” (v. 8); y dicen: “Les oímos hablar en nuestras propias lenguas las maravillas de Dios” (v. 11). Las lenguas que los creyentes hablan son idiomas hablados en regiones desde Persia en el este hasta Roma en el oeste. No podemos tomar por iguales lo que ocurrió en Pentecostés y las lenguas habladas en la iglesia de Corinto. Los que hablan en otras lenguas en Pentecostés no hablan para la edificación de la iglesia (a diferencia del hablar en éxtasis [1 Co. 14]). Mientras que en la iglesia de Corinto el hablar en éxtasis tiene que ser interpretado, en Pentecostés los oyentes no necesitan tener intérpretes porque ellos oyen y pueden entender sus propios idiomas. La habilidad de hablar en lenguas viene de adentro de la persona y es una manifestación interna del Espíritu Santo; el viento y el fuego son manifestaciones externas.

Consideraciones doctrinales en 2:2 y 4
Versículo 2
Aquí encontramos el pleno cumplimiento de la promesa que Jesús hizo a los apóstoles: “Ustedes serán bautizados con el Espíritu Santo dentro de pocos días” (1:5). El día de Pentecostés, el Espíritu llenó a cada uno de los que estaban en la casa sentados, de manera que 120 fueron bautizados espiritualmente (vv. 2, 4). Es muy interesante un estudio del bautismo del Espíritu en Hechos. “Dondequiera se menciona el bautismo en el Espíritu después de Pentecostés, nunca es una experiencia de creyentes que han sido bautizados antes en el Espíritu, sino que se trata de nuevos creyentes que han sido traídos a la fe de Cristo”.
Después del derramamiento del Espíritu Santo sobre los judíos en Jerusalén, Jesús extendió su iglesia agregando a los samaritanos, quienes recibieron el Espíritu (8:16–17). Luego invitó a los gentiles a incorporarse en ella. Esto ocurrió cuando Pedro predicó el evangelio en la casa de Cornelio y el Espíritu Santo se derramó sobre ellos (10:44–45). Finalmente, fueron agregados a la iglesia los discípulos de Juan el Bautista, quienes no habían oído el evangelio y no sabían nada acerca del Espíritu Santo. Pablo los bautizó en el nombre de Jesús y el Espíritu Santo vino también sobre ellos (19:6).
Pedro dijo a la multitud en Jerusalén: “Arrepiéntanse, y bautícese cada uno en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibirán el don del Espíritu Santo” (2:38). El estudio de Hechos nos permite llegar a la conclusión de que el bautismo en agua y el bautismo en el Espíritu ocurren normalmente en forma simultánea.
Versículo 4
Aunque algunos estudiosos afirman que el milagro de hablar en lenguas tiene que ver más con los que escuchan que con los que hablan, esta opinión falla en hacer justicia a quienes, llenos del Espíritu Santo, hablaron en lenguas. El contexto del acontecimiento de Pentecostés destaca los comentarios de aquellos que escucharon a los apóstoles hablar en sus idiomas nativos, pero debemos atender a un par de preguntas. Por ejemplo, si decimos que los creyentes, por el poder del Espíritu, hablaron a las gentes en sus propios idiomas, ¿por qué Pedro les habló en un solo idioma (v. 14)? Luego, si la multitud entendió el idioma de Pedro, tendríamos que suponer que estaban también capacitados para conversar en griego, en arameo, o en ambos idiomas. Además, la expresión otras lenguas no se aplica a Judea (v. 9), porque allí se hablaba arameo y griego. Por último, si cada uno de los presentes pudo oír acerca de “las maravillas de Dios” en su propia lengua nativa, ¿por qué algunos se mofaron de los apóstoles diciendo que estaban borrachos? (v. 13) Debido a lo sintético del relato de Pentecostés, quedan algunas preguntas específicas sin contestar. De lo que se nos dice, sólo podemos sacar algunas conclusiones generales.
El Espíritu Santo unifica a los creyentes de diferentes regiones del mundo a través del milagro de hablar a las gentes en el idioma de la fe. Permite que los oyentes superen la confusión de lenguas de Babel (Gn. 11:1–9) al llamarlos a responder al evangelio con arrepentimiento y fe. En medio de una multitud de incrédulos que se mofan del milagro de Pentecostés, tres mil personas se arrepienten, son bautizados y se unen a la iglesia (v. 41).
   Nota: Entre los judíos que vivían en la dispersión, muchos decidieron trasladar su residencia a Jerusalén por propósitos religiosos o educacionales. Así, de numerosos países llegaron para residir allí temporal o permanentemente. Además, un buen número de peregrinos había venido para celebrar la fiesta judía de las cosechas llamada Pentecostés (compare 20:16; 1 Co. 16:8).


1er Titulo:
El Espíritu Santo Nos Hace Semejantes a Cristo. San Mateo 11:29: Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas.

Comentario: La promesa es: y yo os daré descanso. Tal descanso no es sólo negativo, ausencia de incertidumbre, temor, ansiedad y desesperación; positivamente es paz en la mente y en el corazón (Sal. 125:1; Is. 26:3; 43:2; Jn. 14:27; 16:33; Ro. 5:1); seguridad de salvación (2 Co. 5:1; 2 Ti. 1:12; 4:7, 8; 2 P. 1:10, 11). Continúa: Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí… En la literatura judía un “yugo” representa la suma total de las obligaciones que en conformidad con la enseñanza de los rabinos, una persona debe asumir. Esta definición explica expresiones como “yugo de la tora”, “yugo de los mandamientos”, “yugo del reino de los cielos”, etc. Ya ha sido demostrado que debido a la mala interpretación, la alteración y los añadidos a la Ley de Dios, el yugo que los maestros de Israel ponían sobre los hombros del pueblo era el de un legalismo totalmente falto de fundamento. Era el sistema de enseñanza que enfatizaba la salvación por medio de la estricta obediencia a una multitud de reglas y ordenanzas. Ahora aquí, en 11:29, Jesús pone su propia enseñanza en contraste con lo que la gente se había acostumbrado a recibir. Cuando dice: “Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí” o “y llegad a ser mis discípulos”, quiere decir: “Aceptad mis enseñanzas, a saber, que una persona se salva por medio de su sencilla confianza en mí”. Continúa: porque soy manso y humilde de corazón… Al explicar la palabra “manso” según aparece en 5:5 se señaló que la persona mansa es quien “encuentra refugio en el Señor, entrega su camino enteramente a él, dejándolo todo en manos de aquel que ama y cuida”. Véase también sobre 12:19, 20. Es claro que la persona mansa es pacífica y pacificadora. Por lo tanto, no es extraño que el Nuevo Testamento siriaco (Peshitta) diga: “Venid a mí … y os haré descansar … porque estoy lleno de descanso… y hallaréis descanso para vosotros”. Esto, o algo muy similar a esto podría bien haber sido lo que Jesús, hablando arameo, muy parecido al siriaco, dijo ese día a la multitud remordida por la conciencia. El sinónimo de “manso” es “humilde”, en oposición a “soberbio” (cf. 1 P. 5:5).
El resultado de tomar el yugo de Cristo y ser su discípulo es: y hallaréis descanso para vuestras almas (o “para vosotros mismos”). El “hallar” es obtener. Nótese el paralelo: “Yo os daré descanso” (v. 28) y “hallaréis descanso” (v. 29). Los hombres no pueden obtener a menos que Cristo lo dé. Jamás pueden descubrir lo que él no ha dado a conocer. Concluye: Porque mi yugo es benigno, y mi carga es ligera. No hay que olvidar que un yugo, literalmente un marco de madera, era puesto sobre los hombros de una persona con el objeto de hacer más ligera de llevar una carga al distribuir en igual proporción el peso a ambos lados del cuerpo. Sin embargo, esto no excluía enteramente la posibilidad de que si la carga era demasiado pesada el yugo no fuera de suficiente ayuda para el portador. En consecuencia, aun un yugo podía ser llamado pesado (Hch. 15:10). Así que, para hacer placentera la tarea de cargar, el yugo no solamente debía quedar bien ajustado en los hombros, que no provoque irritación, sino también la carga no debía ser demasiado pesada. Simbólicamente hablando, Jesús aquí asegura a las personas oprimidas a las que está hablando, tanto entonces como ahora, que su yugo, esto es el que él exhorta a que usen, es benigno, y su carga, esto es, lo que él requiere de nosotros, es ligera. Por lo tanto, lo que está diciendo en realidad es que la sencilla confianza en él y la obediencia a sus mandamientos nacida de nuestra gratitud por la salvación ya impartida por él, es placentera. Trae paz y gozo. La persona que vive este tipo de vida ya no es esclavo. Ha llegado a ser libre. Sirve al Señor espontánea, ansiosa y entusiastamente. Hace lo que él (el “nuevo hombre” en él) quiere hacer. Cf. Ro. 7:22. Por el contrario, el esfuerzo de querer salvarse por sí mismo por medio de la escrupulosa adhesión a todas las reglas y ordenanzas artificiales y arbitrarias sobre-impuestas a la ley por los escribas y fariseos (24:3) significa la esclavitud. Produce miseria y desesperación. Por lo tanto, dice el Señor, “Venid a mí”.
En el estudio de este maravilloso pasaje (vv. 28–30) hay un hecho que generalmente se pasa por alto en silencio. Es este: El consejo autorizado que Jesús da no es solamente bueno para el alma; cuando se le hace caso también beneficia enormemente al cuerpo. El descanso—paz del corazón y de la mente—que Jesús aquí provee es lo opuesto a la gravísima tensión mental que envía a tanta gente a los doctores, a los hospitales y a la
muerte. La ausencia de paz, sea en la forma de ansiedad o de rencor y ánimo de venganza (el deseo ardiente de “arreglar cuentas”), puede producir úlceras, colitis, hipertensión, ataques al corazón, etc. Las enseñanzas de Cristo, si se toman de todo corazón, tienen un efecto curativo en toda la persona, alma y cuerpo. El es un Salvador completo.

2° Titulo:
Solo El Cristiano Movido Por El Espíritu Santo Es Sumiso. 1 Pedro 5:5. Igualmente, jóvenes, estad sujetos a los ancianos; y todos, sumisos unos a otros, revestíos de humildad; porque: Dios resiste a los soberbios, Y da gracia a los humildes.

Comentario: Observemos estos puntos:
a. Someter. Pedro se vuelve a los jóvenes y usa la expresión asimismo. En la epístola de Pedro esta frase puede no significar más que el escritor está haciendo una transición en su consideración (véase 3:1 con su explicación). La frase, pues, es más o menos el equivalente del adverbio conectivo también.
Por consiguiente, Pedro primero instruye a los ancianos a demostrar su disposición a servir y a ser modelos para los creyentes. Luego, les dice a los jóvenes que se sometan a los que son mayores que ellos. ¿Está Pedro considerando aquí primeramente el oficio de anciano y luego un oficio ocupado específicamente por jóvenes? Si bien la Escritura introduce el oficio de anciano (1 Ti. 3:1–7; Tit. 1:5–9), no menciona ningún oficio específico para los jóvenes. Es cierto que en la iglesia antigua los jóvenes cumplían ciertas tareas en los oficios de sepelio (Hch. 5:6, 10); y que Pablo instruye a Timoteo para que“trate a los jóvenes como hermanos” (1 Ti. 5:1), y a Tito para que los anime a ser sobrios (Tit. 2:6). Pero el Nuevo Testamento no aporta ninguna evidencia de que estos jóvenes sirviesen en algún cargo oficial. Por consiguiente, si tenemos en cuenta esta falta de evidencia, no podemos comprobar que Pedro esté pensando en estos jóvenes como diáconos.
Cuando consideramos este versículo vemos claras líneas de subordinación. El trasfondo cultural es evidente. El escritor judío del primer siglo, Filón, observa que la secta denominada Esenios separaba a los hombres mayores de los jóvenes. El sábado, en sus sinagogas, “distribuidos en filas según sus edades, los jóvenes estaban por debajo de los mayores, y se sentaban decorosamente como cuadraba con la ocasión…
¿Se refiere el vocablo griego que traducimos “ancianos” (“mayores de edad” v. 5) a la función (véase v. 1) o a la edad? Dado que Pedro no menciona ningún oficio específico para los jóvenes en el versículo 5, colegimos que está pensando en edad y función. Una interpretación no elimina la otra. Una palabra puede tener dos significados cuando un escritor da indicaciones a tal efecto. Por ejemplo, Pablo confirma un cambio como este en el significado para la palabra presbyteros en 1 Timoteo 5:1 (“hombre mayor”) y en 1 Timoteo 5:17 (“anciano”).
Pedro enseña que en la iglesia los ancianos están llamados a ocupar posiciones de liderazgo; exhorta luego a los hombres más jóvenes a someterse a ellos. Insta también a estos jóvenes a mostrar respeto y deferencia por los que son de edad más avanzada. La implicación es que ellos aprenden así obediencia y humildad de sus mayores, y que al mismo tiempo se capacitan para tomar posiciones de liderazgo en la iglesia y en la comunidad.
b. Humildad. Tanto para la generación mayor como para la más joven, la humildad debe ser el sello de la vida cristiana. Pedro escribe: “Revistanse todos de humildad en su trato mutuo”. ¿Es la palabra todos  restrictiva o inclusiva? En el sentido restrictivo se aplica a los jóvenes, de modo que los versículos 5a y 5b conforman una unidad. Pero esta combinación deja el resto de la oración gramáticamente desconectada de la que la precede. La mayoría de los traductores, por consiguiente, han optado por el significado inclusivo de todos. Han combinado el versículo 5b y el 5c, de modo tal que 5a forma una oración separada.
“Revístanse todos de humildad en su trato mutuo”. El griego da una descripción interesante de esta acción de revestirse de humildad. La palabra vestir o revestir significa atarse una prenda de ropa. Por ejemplo, los esclavos acostumbraban a anudar un pañuelo o un delantal blanco sobre su ropa para distinguirse de los hombres libres. La sugerencia es que los cristianos deben atar a su conducta la humildad de modo que se los pueda reconocer. Pedro exhorta a los lectores a atar la humildad a sus personas una vez y para siempre. En otras palabras, permanece con ellos por el resto de sus vidas.
¿Qué es la humildad? Jesús invita a sus seguidores a aprender de él la humildad. Invita a todos los que están cansados y cargados a venir a él y a aprender. Porque, dice él, “soy manso y humilde de corazón” (Mt. 11:29). La humildad se manifiesta cuando consideramos a otros mejores que nosotros mismos (Fil. 2:3). La humildad es una de las virtudes cristianas, junto con la compasión, la amabilidad, la bondad y la paciencia (Col. 3:12). La Escritura también advierte en contra de la falsa humildad, que tiene apariencia de sabiduría y que demuestra su inutilidad en un despliegue de “adoración autoimpuesta” (Col. 2:18, 23). Finalmente, Pedro enseña a sus lectores cómo deben vivir como cristianos al decirles, entre otras cosas, que deben ser “compasivos y humildes” (3:8).
c. Autoridad. “Dios se opone a los orgullosos pero da gracia a los humildes”. Pedro sustenta su exhortación con una apelación a la Escritura. El cita Proverbios 3:34, que en Hebreos difiere ligeramente de la redacción griega, pero no en su significado: “[Dios] escarnecerá de los escarnecedores y a los humildes da gracia”. Es posible que este pasaje circulara en sinagoga y en la iglesia como dicho proverbial, ya que Santiago también cita este versículo (4:6).   
El creyente debe saber que Dios ha provisto para él todo lo que necesita. “El creyente nada posee que no haya recibido, nada es a no ser por la gracia de Dios, y aparte de Cristo nada puede hacer”. De atribuirse algo a sí mismo, no sólo estaría robando a Dios sino que también se encontraría con él como su adversario. Por consiguiente, el cristiano vive humildemente con su Dios (Mi. 6:8).

3er Titulo:
La Adoración y La Alabanza Es La Manifestación Gloriosa En El Espíritu. Efesios 5:18-20. No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu, hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones; dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.

Comentario: Una de las más notables manifestaciones de “falta de sensatez” es la borrachera. Su antídoto, “ser llenos del Espíritu” indica una avenida mucho mejor de verdadero entendimiento. De ahí que existe una doble relación entre los vv 17 y 18. Pablo escribe: 18. Y no os embriaguéis con vino, lo cual está asociado con la vida disoluta, sino sed llenos del Espíritu. Hay tiempos cuando el alborozo del corazón y mente está enteramente dentro de su lugar. Las Escrituras mencionan gritos de gozo (Sal. 5:11; 32:11; 35:27; etc.), plenitud de gozo (Sal. 16:11), nuevas de gran gozo (Lc. 2:10), gozo indecible y lleno de gloria (1 P. 1:8). No obstante, el alborozo impropio cuando la forma de producirlo es también incorrecta. Así que es impropio buscar excitación por medio del excesivo uso del vino. Lo que se prohibe es el abuso del vino, no su uso (1 Ti. 5:23). Tal abuso era un peligro real en la iglesia primitiva, como ciertamente lo es hoy día, y esto queda demostrado por restricciones como las que siguen: “El obispo debe ser irreprensible … no dado al vino (uno que se detenga junto a su vino)” (1Ti. 3:3; cf. Tit. 1:7); “Los diáconos asimismo (deben ser) dignos, no… adictos a mucho vino” (1 Ti. 3:8); y “Exigid a las ancianas igualmente (que sean) reverentes en su porte… no esclavas de mucho vino” (Tit. 2:3).
La intoxicación no es el remedio efectivo para los afanes y preocupaciones de esta vida. La pretendida ayuda que provee no es real. Es el pobre substituto del diablo por el “gozo indecible y lleno de gloria” que Dios provee. Satanás está siempre substituyendo lo malo por lo bueno. ¿No se le ha llamado acaso “el imitador de Dios”? El emborracharse con vino está “asociado con la vida licenciosa” o “conducta disoluta”, “temeridad” (Tit. 1:6; 1 P. 4:4). Caracteriza a la persona que, al continuar así, no puede ser salva.143 Pero no necesita continuar así. El hijo pródigo de la inolvidable parábola vivió disolutamente (adverbio análogo del nombre disolución o vida disoluta que ocurre aquí en Ef. 5:18). La extravagancia y la falta de sobriedad se hallaban combinadas en su conducta, tal como con toda probabilidad se hallan combinadas en el significado de la palabra “vida disoluta” usada en este pasaje de la carta de Pablo a los efesios. Sin embargo, hubo salvación para él al arrepentirse. Ojalá que todo el que lea esto se sienta alentado (Is. 1:18; Ez. 33:11; 1 Jn. 1:9).
El remedio real para combatir la pecaminosa embriaguez es el que señala Pablo. A los efesios se les insta buscar una más alta, mucho mejor fuente de regocijo. En vez de emborracharse deben llenarse. En lugar de emborracharse con vino deben ser llenos del Espíritu. Obsérvese el doble contraste. Aunque es verdad que el apóstol hace uso de una palabra, a saber, pneúma, la cual al traducirse puede a veces ser escrita con y otras veces sin mayúscula inicial (es decir, “Espíritu” o “espíritu”), en el caso presente debe escribirse con mayúscula, como lo es muy a menudo. Sin duda alguna Pablo estaba pensando en la tercera persona de la Trinidad, el Espíritu Santo. Como evidencias en apoyo de este punto de vista tenemos: a. la expresión “lleno con” o “lleno de” el pneúma, siendo la referencia al Espíritu Santo, es muy común en las Escrituras (Lc. 1:15, 41, 67; 4:1; Hch. 2:4; 4:8, 31; 6:3; 7:55; 9:17; 13:9);144 y b. el contraste mismo aquí en 5:18 entre emborracharse con vino y ser lleno del pneúma ocurre también, aunque en forma levemente diferente, en Hch. 2:4, 13, donde la referencia solamente puede ser al Espíritu Santo.
Además, los antiguos usaban dosis abundantes de vino no sólo para olvidar las preocupaciones y adquirir jovialidad sino también para entrar en comunión con los dioses, y mediante esta comunión recibir conocimiento estático imposible de recibir de otro modo. Tal necedad, que a menudo estaba relacionada con las orgías dionisíacas, es contrastada por el apóstol con el éxtasis sereno y la dulce comunión con Cristo que él mismo estaba experimentando en el Espíritu al escribir esta epístola a los efesios (véase sobre 1:3; 3:20). Lo que entonces dice es lo siguiente: La borrachera no conduce a nada bueno, sino al vicio, ella no os brindará placer
legítimo, ni conocimiento útil, ni tranquilidad perfecta. No os ayudará sino que os perjudicará. Deja un amargo sabor y provoca interminables calamidades (cf. Pr. 23:29–32). Pero a la inversa, el ser llenos con el Espíritu os enriquecerá con los preciados tesoros de gozo permanente, profundo entendimiento, satisfacción interna. Aguzará vuestras facultades para recibir la divina voluntad. Obsérvese el contexto inmediato, v. 17 “Por tanto, no seáis insensatos sino entended cual (es) la voluntad del Señor”. Por tanto, “no os embriaguéis con vino,
sino sed llenos del Espíritu”.
Siendo así llenos con el Espíritu los creyentes no sólo gozarán de esclarecimiento y regocijo sino que además expresarán jubilosamente su vivificante conocimiento de la voluntad de Dios. Revelarán sus descubrimientos y sentimientos de gratitud. De ahí que Pablo prosigue:
Versic.19. hablándoos unos a otros en salmos e himnos y cantos espirituales. El término salmos tiene con toda probabilidad referencia, al menos principalmente, al Salterio del Antiguo Testamento; himnos, principalmente a las alabanzas dadas a Dios y a Cristo en el Nuevo Testamento (v. 14 más arriba, donde Cristo es alabado como la fuente de luz, conteniendo tal vez líneas de uno de estos himnos); y finalmente, cantos espirituales, principalmente a la lírica sagrada tratando temas no directamente relacionados con la alabanza a Dios o a Cristo. Puede existir, sin embargo, cierta superposición en el significado de estos tres términos según el uso que Pablo hace de ellos aquí.
El punto a recalcar es que los creyentes deben hablarse unos a1 otros por medio de estos salmos e himnos y cantos espirituales. No se trata de una mera recitación de lo que hayan aprendido de memoria. “Hija, sabes tú que tu Redentor vive?” dice el director a la solista. Luego de una respuesta afirmativa él prosiguió, “Entonces cántalo otra vez, pero esta vez haz que lo sintamos”. Así lo hizo ella, y hubieron lágrimas de gozo y acción de gracias en todos los ojos. Continúa: cantando y haciendo melodía de vuestro corazón al Señor. La idea de algunos que en las dos partes de este versículo el apóstol hace referencia a dos clases de canto: a. audible (“hablando”) y b. inaudible (“en la quietud del corazón”), debe ser descartada. Si tal hubiese sido su intención, habría insertado la conjunción y o y también entre las dos partes. Las dos son evidentemente paralelas. La segunda explica y completa la primera: Al reunirse los creyentes, no deben dedicarse a fiestas desordenadas sino a edificarse mutuamente, hablándose el uno al otro en un cantar cristiano, haciéndolo de corazón, a la gloria y honor de su bendito Señor. Deben hacer música con la voz (“cantando”) o en cualquiera forma correcta, sea por medio de voz o instrumento musical (“haciendo melodía”). Cf. Ro.15:9; 1 Co. 14:15; Stg. 5:13.
Por medio de salmos, himnos, y canciones espirituales los creyentes manifiestan su gratitud hacia Dios. En este tema Pablo se extiende ahora como sigue: 20. dando gracias siempre por todas las cosas en el nombre de nuestro Señor Jesucristo a (nuestro) Dios y Padre.
Además, se añade lo siguiente: Acción de gracias correcta
1. ¿Qué es? 
Acción de gracias es el reconocimiento agradecido de los beneficios recibidos. Presupone que la persona ocupada en esta actividad reconoce tres cosas: a. que las bendiciones que disfruta le fueron otorgadas, de modo que honradamente no puede atribuirse crédito por ellas; b. que es totalmente indigno de ellas; y c. que son grandes y muchas.
Pablo ya ha mencionado el dar gracias en este capítulo (5:4). Se refiere a esto vez tras vez en sus epístolas. Lo considera tan importante que desea que los creyentes “sobreabunden en acción de gracias” (Col. 2:7). La gratitud es lo que completa el ciclo por medio del cual las bendiciones derramadas en los corazones y vidas de los creyentes vuelven al Dador en forma de adoración continua, amorosa y espontánea. Seguida correctamente, tal acción de dar gracias es una actitud y acción que el creyente mismo perpetúa, puesto que implica un recuerdo y recuento de bendiciones recibidas. Naturalmente, tal recuento o concentración de la atención sobre las bendiciones hace que éstas resalten más claramente, dando como resultado nuevas acciones de gracias. La expresión de gratitud es por tanto la más feliz respuesta a los favores inmerecidos. Mientras dura, los afanes tienden a desaparecer, las quejas se desvanecen, aumenta el valor para afrontar el futuro, se forman resoluciones virtuosas, se experimenta la paz, y Dios es glorificado.
2. ¿Cuándo debe tener lugar?
El apóstol dice, “siempre”. Es propio dar gracias después que la bendición se ha recibido, esto es, cuando la situación que produjo la alarma ha pasado y se ha restaurado la calma, así como los israelitas lo hicieron después de haber cruzado el mar Rojo (Ex. 15); y como el escritor del Salmo 116 lo hizo después que el Señor hubo escuchado su oración; y como lo hará un día la gloriosa multitud en las riberas del mar de cristal (Ap. 15). Es propio también dar gracias en medio de la angustia, como lo hizo Jonás cuando estuvo “en el vientre del pez” (Jon. 2:1, 9). Es aun propio cantar canciones de alabanza y acción de gracias antes que la batalla haya comenzado, como lo ordenó Josafat (2 Cr. 20:21). Los creyentes pueden y debe dar gracias siempre porque no existe ni un solo momento en que no se hallen bajo el ojo atento de Jehová cuyo nombre mismo indica que sus misericordias son inmutables y que jamás fallarán.
3. ¿Por qué cosas se han de dar gracias?
Pablo responde, “por todas las cosas”. De ahí que la gratitud debe ser sentida y expresada por bendiciones físicas y espirituales; “ordinarias” y extraordinarias; pasadas, presentes y futuras (las últimas, porque están incluidas en una promesa infalible); por las cosas recibidas y aun por las no recibidas. Debe tenerse constantemente presente que el que, bajo la dirección del Espíritu Santo dio esta exhortación, se hallaba en prisión al escribir este mandamiento. No obstante, a pesar de sus cadenas, mejor dicho a causa de sus cadenas, dio gracias a Dios (Fil. 1:12–14). Podía gozarse en debilidades, injurias, privaciones, y frustraciones (2 Co. 12:10). Vez tras vez, estando en prisión, Pablo da gracias a Dios y exhorta a sus lectores a ser agradecidos [p 265] también (Ef. 1:16; 5:4, 20; Fil. 1:3, 12–21; Col. 1:3, 12; 2:4; 3:17; 4:2; Flm. 4). Esto puede parecer muy extraño. Es, sin embargo, enteramente consistente con el resto de las enseñanzas de Pablo, puesto que armoniza maravillosamente con la seguridad que “a los que aman a Dios todas las cosas cooperan a bien” y que “en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó” con un amor del cual jamás seremos separados (Ro. 8:28–39).
4. ¿Cómo se ha de dar gracias?
La respuesta es “en el nombre de nuestro Señor Jesucristo”, puesto que fue él quien ganó todas estas bendiciones para nosotros, de modo que las recibimos “junto con él” (Ro. 8:32). Es también él quien purificará nuestras peticiones y acciones de gracias y, así purificadas, las presentará, junto con su propia intercesión, ante la presencia del Padre.
5. ¿A quién debe ser ofrecida?
Se responde: “a (nuestro) Dios y Padre”. Hay quienes jamás dan gracias. Así como el rico insensato de la parábola narrada en Lc. 12:16–21 ellos parecen atribuirse el crédito por todo lo que poseen o han realizado. Hay otros que se sienten obligados al prójimo. Reconocen causas secundarias, pero nunca la Primera Causa (Ro. 1:21). Pero, siendo que los efesios sabían que todas sus bendiciones emanaban constantemente de Dios, el Dios que en Cristo Jesús era su Padre, y dado que también se hallaban conscientes del hecho de que ellos constituían
parte de “la familia del Padre” (véase sobre 3:14, 15), de modo que los beneficios que habían recibido, que estaban recibiendo, y que todavía habrían de recibir, procedían de su amor, debían ser capaces de entender lo razonable de la exhortación de que a este Dios y Padre suyo debían atribuir acción de gracias y alabanza constante.

4° Titulo:
El Espíritu Santo Reviste De Humildad y Nos Hace Servidores. San Juan 13:13-15. Vosotros me llamáis Maestro, y Señor; y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros. Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis.

Comentario: Habiendo sido satisfecha la objeción de Pedro, Jesús termina de lavar sus pies, y también los pies de los otros hasta que se concluye la labor. Entonces el Señor volvió a vestirse y a sentarse en el lugar que tenía en la mesa.
A fin de entender lo que sigue, debe tenerse presente que el lavamiento de los pies era a. un elemento especial en la humillación de Cristo; b. un símbolo de esa humillación (el agua que quitaba la suciedad física era verdadero símbolo del sufrimiento de Cristo durante toda su vida en la tierra y especialmente en la cruz, con el cual no sólo expía la culpa de su pueblo sino también obtiene para el mismo la acción santificadora del Espíritu Santo) y c. una lección en humildad; en otras palabras, un ejemplo.
Las ideas a. y b. están íntimamente relacionadas. Respecto a ellas Jesús ya le ha dicho a Pedro que entendería después, no ahora. Sin embargo, Jesús había preparado su mente y la mente de los demás  diciéndole, “si no te lavo, no tienes parte conmigo”. Pero si bien los discípulos podían, en este momento captar sólo un vislumbre del profundo significado de lo que estaba implicado en el lavamiento de los pies, la moraleja tiene significado inmediato para ellos. ¡Cómo necesitaban la lección (c. arriba) que Jesús les quiso enseñar por medio de esta acción! ¡Téngase presente Lc. 22:24!
Así, pues, Jesús dijo a sus discípulos: “¿Sabéis lo que os he hecho?” ¿Captáis la enseñanza positiva y práctica que os acabo de impartir? Adviértase que el Señor no reprende a estos hombres. No les dice: “¡Avergonzaos! Os debíais haber lavado los pies unos a otros en lugar de esperar a que yo lo hiciera”. Este reproche va ciertamente implícito en la exhortación, pero las palabras de Jesús van mucho más allá. Nunca queda satisfecho con ser solamente negativo. Es como si dijera, “El pasado fue suficientemente malo; ya no vamos a hablar más de él; en cuanto al futuro, sigan mi ejemplo”. El reproche implícito, oculto en palabras de exhortación amorosa y positiva, a menudo produce mejores resultados que el reproche explícito. En esta atmósfera positiva Jesús prosigue:
“Vosotros me llamáis Maestro y Señor; y decís bien, porque lo soy”.
En realidad los discípulos tenían razón en dirigirse a Jesús como Maestro ( διδάσκαλος, probablemente debe considerarse como traducción del arameo Rabí; como 1:38 parece indicar), porque su enseñanza “con autoridad y no como los escribas” era la más grande que se hubiera oído en la tierra. También tenían razón en dirigirse a él como Señor ( κύριος); y cuanto más profundo fuera el significado que le dieran a este concepto, tanta mayor razón tenían. Era, realmente, el Señor de todas las cosas (véase sobre 13:1, 3); además, era igual, en esencia y autoridad, a Dios Padre.
Cuando Jesús agrega,“Y tienes razón, porque lo soy”, hace una afirmación que está totalmente en armonía con su gran declaración de 10:30: “Yo y el Padre uno somos”. Los que pretenden que Jesús nunca se presentó a sí mismo como el objeto digno y legítimo de adoración, están claramente en un error.
Ahora viene la aplicación. Se argumenta de mayor a menor: “Pues si yo, vuestro Señor y Maestro los términos están invertidos ahora, porque es sobre todo como Señor que Jesús puede exigir el derecho a la obediencia he lavado vuestros pies (y la forma misma de la frase condicional indica que se supone correctamente que esta acción efectivamente ha tenido lugar), vosotros también debéis (tiempo presente) lavaros los pies los unos a los otros”. Sin duda que, si el Señor de la gloria está dispuesto a ceñirse con una toalla, a tomar la forma de siervo, a lavar y a secar realmente los pies de aquéllos que están muy por debajo de sí mismo, debería resultar fácil a los que son simples discípulos prestarse este servicio de amor entre sí con espíritu de genuina humildad. Adviértase la posición enfática de los pronombres en el original. Hemos tratado de conservar algo del sabor del original por medio de la letra bastardilla.
¿Instituye Jesús aquí una nueva ordenanza, la del lavamiento de los pies? No, no manda a los discípulos que hagan lo que ( ) él ha hecho; les ha dado un ejemplo a fin de que ellos, por decisión propia, puedan hacer como (καθώς) él ha hecho. En consecuencia, agrega expresivamente: “porque ejemplo ( πόδειγμα sólo aquí en Juan, aunque se encuentra también en He. 4:11; 8:5; 9:26; Stg. 5:10; y 2 P. 2:6) os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis”. Jesús ha mostrado (cf. el verbo δείκνυμι) su humildad ( πό) en la misma presencia de ellos (de ahí, πόδειγμα).
Pero aunque aquí no se ha instituido ningún sacramento que deba imitarse literalmente, esto no elimina el hecho de que bajo ciertas condiciones quienes quieran mostrar su hospitalidad de esta forma estén haciendo lo que corresponde (cf. 1 Ti. 5:10). Debería, sin embargo, subrayarse que lo que Jesús tuvo en mente no fue un rito externo sino una actitud interna, la de la humildad y voluntad de servir.

Amén, para la gloria de Dios.


Bibliografía:
Comentario del nuevo testamento por William Hendriksen

Semana Del 16 Al 22 De Julio De 2018 “Representación Del Espíritu Santo En El Símbolo Del Fuego”

Expositor Bíblico de la juventud 2018

Lectura Bíblica: Los Hechos Cap. 2, versículos 1 al 4. Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen.

Comentario: Introducción: Aunque Hechos es un libro histórico, Lucas omite referencias a fechas exactas. Generalmente, los estudiosos están de acuerdo en que en la cronología de Hechos la fiesta de Pentecostés del año 30 d.C. fue celebrada la última semana de mayo. La palabra Pentecostés deriva de una palabra griega que significa “quincuagésimo”. Los judíos celebraban Pentecostés como la Fiesta de las Semanas el quincuagésimo día después de la Pascua (Lv. 23:15–16; Dt. 16:9–12). También se le llamaba la Fiesta de la Cosecha (Ex. 23:16). Los judíos consideraban Pentecostés el festival de la cosecha, tiempo en que presentaban los primeros frutos de la cosecha de trigo (Nm. 28:26). Después de la destrucción del templo en el año 70 d.C. cambiaron este festival para conmemorar el día cuando recibieron el Decálogo en el Monte Sinaí. Se basaban para ello en la referencia cronológica de Éxodo 19:1. Presumiblemente los judíos actuaron en reacción a la observancia cristiana de Pentecostés.
Versic 1. Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos juntos en un lugar.
En respuesta a la orden de Jesús (1:4), los apóstoles esperan el don del Espíritu Santo pacientemente y en
oración en Jerusalén. El texto griego comienza con la palabra y; esto indica que el acontecimiento de Pentecostés está estrechamente ligado con la ascensión de Jesús. Una traducción literal del texto griego dice: “Cuando el día de Pentecostés se hubo cumplido”. Es decir, cuando se llegó al día número cincuenta, el período de espera se completó. Para los apóstoles, una nueva era comenzaba.
¿Cuántas personas estaban reunidas el día de Pentecostés? Nosotros suponemos que en los 120 estaban incluidos todos los creyentes (1:15). Sin embargo, hay algunas objeciones a esta interpretación. El último versículo del capítulo anterior (1:26) menciona a los apóstoles; en el capítulo dos, no son los 120 sino que el centro de la atención está ocupado por Pedro y los Once (v. 14); y en la conclusión del sermón de Pedro la multitud se dirige a los apóstoles y no a los 120 (v. 37). Por el otro lado, no podemos limitar el adjetivo todos a los doce apóstoles cuando el contexto del capítulo precedente enfatiza la armonía cristiana como un elemento básico. Por lo tanto, interpretamos el adjetivo de tal modo de incluir a todos los creyentes mencionados en el capítulo anterior.
¿Dónde estaban los creyentes? Lucas es bastante parco al decir que estaban “en un lugar”. Si suponemos que ese lugar era el aposento alto (1:13), tendríamos que preguntarnos si aquel cuarto podría acomodar a 120 personas. Pero Lucas dice que ellos estaban sentados en una casa (v. 2) y no en las cercanías del templo. Tenemos que admitir que es difícil lograr certeza al respecto, pero nos inclinamos a pensar que el lugar de reunión estaba cerca del templo, donde los apóstoles regularmente adoraban a Dios (c.f. Lc. 24:53).
Versic. 2. Y de repente vino del cielo un ruido como de un viento fuerte que soplaba y llenó toda la casa donde estaban sentados. 3. Y se les aparecieron lenguas como de fuego que se dividieron y reposaron sobre cada uno de ellos. 4. Fueron todos llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en otras lenguas según el Espíritu les daba capacidad.
Nótese los siguientes tres puntos:
a. El viento. En horas de la mañana del día de Pentecostés, de pronto la gente escucha el sonido de un fuerte viento que soplaba desde los cielos. Un aspecto importante en la venida del Espíritu Santo es lo repentino de su aparición. Aunque, tal como fueron instruidos, los discípulos se quedan en Jerusalén precisamente esperando el derramamiento del Espíritu, su repentina manifestación sorprende a todos. Los creyentes en Cristo experimentarán idéntica situación cuando de pronto Jesús regrese. No obstante las señales de los tiempos, Jesús
dijo a los suyos que su regreso será sorprendente e inesperado.
Lucas dice que hay sonido como de un viento fuerte al soplar. El no dice que el viento mismo haya estado
produciendo los efectos por todos conocidos. Leyendo otra parte de las Escrituras sabemos que tanto en el hebreo como en el griego es una y la misma palabra la que representa el doble significado de viento y espíritu (Ez. 37:9, 14; Jn. 3:8). Nosotros oímos y sentimos el efecto del viento pero no podemos verlo. Así es con el Espíritu. El Espíritu Santo viene del cielo de Dios, no del cielo atmosférico, con el sonido de un fuerte viento. Y llena la casa donde los creyentes están sentados y clamando por su venida (c.f. 4:31).
Vemos el significado del viento en el relato de Lucas. El viento simboliza al Espíritu Santo, quien llena la
casa donde están sentados los creyentes. El sonido del viento señala poder celestial, y su repentina aparición nos habla del comienzo de un acontecimiento sobrenatural.
b. El fuego. “Y se les aparecieron lenguas como de fuego que se dividieron y reposaron sobre cada uno de
ellos”. Este es el cumplimiento de la descripción que Juan el Bautista hace del poder de Jesús: “El os bautizará
en el Espíritu Santo y fuego” (Mt. 3:11; Lc. 3:16). A menudo en el Antiguo Testamento el fuego es simbólico de la presencia de Dios, especialmente en relación con la santidad, el juicio y la gracia. Por ejemplo, Moisés oyó la voz de Dios en la zarza ardiendo diciéndole que se quitara sus sandalias (Ex. 3:2–5); el fuego consumió el sacrificio de Elías en el Monte Carmelo (1 R. 18:38); y un carro de fuego llevó a Elías al cielo (2 R. 2:11).
Los creyentes reunidos en Jerusalén no sólo oyen la venida del Espíritu Santo sino que también lo ven tomar forma de lo que pareciera ser lenguas de fuego. El fuego, símbolo de la divina presencia, toma la forma de lenguas que no salen de la boca de los creyentes, sino que reposan sobre sus cabezas. Por lo tanto, no debemos confundir estas lenguas con las “otras lenguas” mencionadas en el versículo siguiente (v. 4), donde Lucas introduce el milagro de hablar en lenguas.
El Espíritu Santo se hace visible con esta manifestación externa y reposa sobre cada uno de los creyentes. No se trata de una ilusión óptica, porque Lucas claramente señala que vieron lenguas de fuego. La venida del
Espíritu da cumplimiento a la profecía de Juan el Bautista de que los discípulos serían bautizados con el Espíritu Santo y con fuego. Así, la venida del Espíritu Santo anuncia una nueva era, porque viene a habitar con los hombres no temporalmente sino para siempre.
c. Las lenguas. “Fueron todos llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en otras lenguas según el
Espíritu les daba capacidad”. El texto griego indica que la llenura con el Espíritu ocurrió de una vez por todas; es decir, el Espíritu no vino y se fue, sino que permaneció, como es evidente en el relato de Lucas. Cuando Pedro se dirige al Sanedrín, él está lleno del Espíritu (4:8; y véase también 4:31). Después de su conversión, Saulo recibe el Espíritu Santo (9:17; c.f. 13:9, 52). El derramamiento del Espíritu no es repetitivo porque el Espíritu Santo permanece con la persona que ha sido llenada. Además, va alcanzando en círculos concéntricos a los samaritanos (8:17), a los gentiles (10:44–46), y a los discípulos de Juan el Bautista (19:1–6). Esto ocurre en perfecta armonía con y en cumplimiento del mandamiento de Jesús dado a los apóstoles de ser testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra (1:8).
¿Qué efecto produce el Espíritu Santo en todos los creyentes? Lucas dice que “fueron todos llenos”. No debemos limitar el adjetivo todos a los apóstoles, porque Pedro en su sermón habla del cumplimiento de la profecía de Joel y dice que: “Tus hijos e hijas profetizarán” (v. 17; Jl. 2:28). Y cuando más tarde Pedro y Juan hicieron notar a los creyentes lo que los sumos sacerdotes dijeron, todos fueron llenos del Espíritu Santo (4:31). El efecto del hecho de que el Espíritu Santo mora en la persona es que el Espíritu toma plena posesión del
creyente individualmente.
El cristiano que es lleno con el Espíritu llega a ser el portavoz del Espíritu. En el caso de los creyentes en Jerusalén, hablaron en otras lenguas probando así que el Espíritu Santo los controla y los capacita. La palabra lengua es equivalente al concepto lenguaje hablado. Esto se hace evidente en el comentario de Lucas que “cada uno les oía hablar en su propia lengua” (v. 6); las multitudes preguntan, “¿Cómo entonces les oímos nosotros hablar cada uno en nuestra lengua en la que hemos nacido?” (v. 8); y dicen: “Les oímos hablar en nuestras propias lenguas las maravillas de Dios” (v. 11). Las lenguas que los creyentes hablan son idiomas hablados en regiones desde Persia en el este hasta Roma en el oeste. No podemos tomar por iguales lo que ocurrió en Pentecostés y las lenguas habladas en la iglesia de Corinto. Los que hablan en otras lenguas en Pentecostés no hablan para la edificación de la iglesia (a diferencia del hablar en éxtasis [1 Co. 14]). Mientras que en la iglesia de Corinto el hablar en éxtasis tiene que ser interpretado, en Pentecostés los oyentes no necesitan tener intérpretes porque ellos oyen y pueden entender sus propios idiomas. La habilidad de hablar en lenguas viene de adentro de la persona y es una manifestación interna del Espíritu Santo; el viento y el fuego son manifestaciones externas.

Consideraciones doctrinales en 2:2 y 4 Versículo 2

Aquí encontramos el pleno cumplimiento de la promesa que Jesús hizo a los apóstoles: “Ustedes serán bautizados con el Espíritu Santo dentro de pocos días” (1:5). El día de Pentecostés, el Espíritu llenó a cada uno de los que estaban en la casa sentados, de manera que 120 fueron bautizados espiritualmente (vv. 2, 4). Es muy interesante un estudio del bautismo del Espíritu en Hechos. “Dondequiera se menciona el bautismo en el Espíritu después de Pentecostés, nunca es una experiencia de creyentes que han sido bautizados antes en el Espíritu, sino que se trata de nuevos creyentes que han sido traídos a la fe de Cristo”.
Después del derramamiento del Espíritu Santo sobre los judíos en Jerusalén, Jesús extendió su iglesia agregando a los samaritanos, quienes recibieron el Espíritu (8:16–17). Luego invitó a los gentiles a incorporarse en ella. Esto ocurrió cuando Pedro predicó el evangelio en la casa de Cornelio y el Espíritu Santo se derramó sobre ellos (10:44–45). Finalmente, fueron agregados a la iglesia los discípulos de Juan el Bautista, quienes no habían oído el evangelio y no sabían nada acerca del Espíritu Santo. Pablo los bautizó en el nombre de Jesús y el Espíritu Santo vino también sobre ellos (19:6).
Pedro dijo a la multitud en Jerusalén: “Arrepiéntanse, y bautícese cada uno en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibirán el don del Espíritu Santo” (2:38). El estudio de Hechos nos permite llegar a la conclusión de que el bautismo en agua y el bautismo en el Espíritu ocurren normalmente en forma simultánea.
Versículo 4 Aunque algunos estudiosos afirman que el milagro de hablar en lenguas tiene que ver más con los que escuchan que con los que hablan, esta opinión falla en hacer justicia a quienes, llenos del Espíritu Santo, hablaron en lenguas. El contexto del acontecimiento de Pentecostés destaca los comentarios de aquellos que escucharon a los apóstoles hablar en sus idiomas nativos, pero debemos atender a un par de preguntas. Por ejemplo, si decimos que los creyentes, por el poder del Espíritu, hablaron a las gentes en sus propios idiomas, ¿por qué Pedro les habló en un solo idioma (v. 14)? Luego, si la multitud entendió el idioma de Pedro, tendríamos que suponer que estaban también capacitados para conversar en griego, en arameo, o en ambos idiomas. Además, la expresión otras lenguas no se aplica a Judea (v. 9), porque allí se hablaba arameo y griego. Por último, si cada uno de los presentes pudo oír acerca de “las maravillas de Dios” en su propia lengua nativa, ¿por qué algunos se mofaron de los apóstoles diciendo que estaban borrachos? (v. 13) Debido a lo sintético del relato de Pentecostés, quedan algunas preguntas específicas sin contestar. De lo que se nos dice, sólo podemos sacar algunas conclusiones generales.
El Espíritu Santo unifica a los creyentes de diferentes regiones del mundo a través del milagro de hablar a las gentes en el idioma de la fe. Permite que los oyentes superen la confusión de lenguas de Babel (Gn. 11:1–9) al llamarlos a responder al evangelio con arrepentimiento y fe. En medio de una multitud de incrédulos que se mofan del milagro de Pentecostés, tres mil personas se arrepienten, son bautizados y se unen a la iglesia (v. 41).
   Nota: Entre los judíos que vivían en la dispersión, muchos decidieron trasladar su residencia a Jerusalén por propósitos religiosos o educacionales. Así, de numerosos países llegaron para residir allí temporal o permanentemente. Además, un buen número de peregrinos había venido para celebrar la fiesta judía de las cosechas llamada Pentecostés (compare 20:16; 1 Co. 16:8).

El fuego
Como el agua, el fuego es también un símbolo doble: de la palabra y del espíritu.
a)  Como símbolo de la palabra, el fuego significa la potencia que tienen para escudriñar y purificar, Jeremias 23:29. ¿No es mi palabra como fuego, dice Jehová, y como martillo que quebranta la piedra?.
b)  Como símbolo del espíritu, el fuego representa tres cosas:
1. La presencia de Dios, Ex. 3:1-6; 1 Reyes 18:38; Isaías 63:9-14; Hechos 2:3.
2. El poder de dios. (Con la misma citas del punto anterior.)
3. El poder purificador de Dios, Isaías 4:4; 6:6-7; Mal. 3:3; Mt. 3:11; He. 12:29.
Nota.- El símbolo no sugiere tanto el poder consumidor del fuego, sino su energía eléctrica. El fuego es una fuerza poderosa que todo lo domina; que alumbra, hermosea y hace toda clase de maravillas. El fuego es un gran agente purificador de la naturaleza. Lo que es el fuego es el mundo natural, lo mismo es el Espíritu Santo en el mundo sobrenatural. (por George Pardington, pagina 212, Libro Doctrina Cristiana).

Pregunta: "¿Cómo es el Espíritu Santo como un fuego?"
Respuesta: La Biblia describe a Dios como un “fuego consumidor” (Hebreos 12:29), así que no es sorpresa que el fuego aparezca a menudo como un símbolo de la presencia de Dios. Los ejemplos incluyen la zarza ardiente (Éxodo 3:2), la gloria Shekinah (Éxodo 14:19; Números 9:15), y la visión de Ezequiel (Ezequiel 1:4). El fuego ha sido muchas veces un instrumento del juicio de Dios (Números 11:1, 3; 2 Reyes 1:10, 12) y una señal de Su poder (Jueces 13:20; 1 Reyes 18:38).
Por razones obvias, el fuego fue un elemento importante para los sacrificios del Antiguo Testamento. El fuego en el altar de las ofrendas fue un regalo divino, habiendo sido encendido originalmente por Dios Mismo (Levítico 9:24). Dios encargó a los sacerdotes que mantuvieran Su fuego encendido continuamente (Levítico 6:13) y les aclaró que el fuego de cualquier otra procedencia era inaceptable (Levítico 10:1-2).
En el Nuevo Testamento, el altar puede servir como una imagen de nuestro compromiso con el Señor. Como creyentes en Jesucristo, somos llamados a ofrecer nuestros cuerpos como “sacrificios vivos” (Romanos 12:1), consumidos por el divino don: el inextinguible fuego del Espíritu Santo. En los inicios del Nuevo Testamento, el Espíritu Santo es asociado con fuego. Juan el Bautista predice que Jesús será El que “os bautizará con el Espíritu Santo y con fuego.” Cuando el Espíritu Santo inició Su ministerio de morar en la iglesia primitiva, Él eligió aparecer como “lenguas de fuego” que se posaban sobre los creyentes. En ese momento “se les aparecieron lenguas como de fuego que, repartiéndose, se posaron sobre cada uno de ellos. Todos fueron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en otras lenguas según el Espíritu les daba habilidad para expresarse.” (Hechos 2:3-4).
El fuego es una maravillosa figura de la obra del Espíritu Santo. El Espíritu es como un fuego en al menos tres maneras: El trae la presencia de Dios, la pasión de Dios, y la pureza de Dios. El Espíritu Santo es la presencia de Dios cuando Él mora en el corazón del creyente (Romanos 8:9). En el Antiguo Testamento, Dios mostraba Su presencia a los israelitas cubriendo el tabernáculo con una apariencia de fuego (Números 9:14-15). Esta presencia de fuego les proporcionaba luz y guía (Números 9:17-23). En el Nuevo Testamento, Dios guía y consuela a Sus hijos con el Espíritu Santo morando en sus cuerpos – el “tabernáculo” y el “templo del Dios vivo” (2 Corintios 5:1; 6:16).
El Espíritu Santo crea la pasión de Dios en nuestros corazones. Después de que los dos discípulos hablaron con el Jesús resucitado, ellos describieron lo que sucedía en su corazón “¿No ardía nuestro corazón dentro de nosotros mientras nos hablaba en el camino…?” (Lucas 24:32). Después que los apóstoles recibieron el Espíritu en Pentecostés, tuvieron una pasión que perduró durante toda su vida y los impulsó a hablar la Palabra de Dios con valentía (Hechos 4:31).
El Espíritu Santo produce la pureza de Dios en nuestras vidas. El propósito de Dios es purificarnos (Tito 2:14), y el Espíritu es el agente de nuestra santificación (1 Corintios 6:11; 2 Tesalonicenses 2:13; 1 Pedro 1:2). Así como el orfebre utiliza el fuego para purgar la escoria de los metales preciosos, así Dios usa al Espíritu para eliminar nuestro pecado de nosotros (Salmo 66:10; Proverbios 17:3). Su fuego limpia y refina.
Pensamiento personal: Por la experiencia vivida de los años dentro de la iglesia de Cristo, tengo la facultad por misericordia de Dios, poder aconsejar a la juventud. Trabaje muchos frente al grupos de jóvenes. Y la prioridad fue siempre buscar el verdadero bautismo del Espíritu Santo en el creyente. Y es una recomendación para el crecimiento del grupo o cuerpo, sin bautismo no hay crecimiento espiritual. Por eso la importancia que cada joven o señorita que llega a la iglesia debe buscar intensamente esta experiencia del bautismo por agua y fuego. Es la única receta para traer mas jóvenes o señoritas a congregarse. El Espíritu Santo convence a las personas y la trae a la casa de Dios. Pero esto no se obtiene fácilmente sino con mucha oración y ayunos, desvelos por la noches, levantándose a orar, a estudiar la palabra de Dios. Querido hermano creyente te invito a este desafío de buscar este encuentro personal con Dios. Dios te bendiga.
(Los títulos 1;2;3 están dentro del tema general.)

Amen para lo gloria de Dios.

miércoles, 11 de julio de 2018

Domingo 15 De Julio De 2018 “La Adoración Al Dios Santo Requiere Separación De Lo Impuro”


Lección: Éxodo Cap.8, versículos 25 al 32. Entonces Faraón llamó a Moisés y a Aarón, y les dijo: Andad, ofreced sacrificio a vuestro Dios en la tierra. Y Moisés respondió: No conviene que hagamos así, porque ofreceríamos a Jehová nuestro Dios la abominación de los egipcios. He aquí, si sacrificáramos la abominación de los egipcios delante de ellos, ¿no nos apedrearían? Camino de tres días iremos por el desierto, y ofreceremos sacrificios a Jehová nuestro Dios, como él nos dirá. Dijo Faraón: Yo os dejaré ir para que ofrezcáis sacrificios a Jehová vuestro Dios en el desierto, con tal que no vayáis más lejos; orad por mí. Y respondió Moisés: He aquí, al salir yo de tu presencia, rogaré a Jehová que las diversas clases de moscas se vayan de Faraón, y de sus siervos, y de su pueblo mañana; con tal que Faraón no falte más, no dejando ir al pueblo a dar sacrificio a Jehová. Entonces Moisés salió de la presencia de Faraón, y oró a Jehová. Y Jehová hizo conforme a la palabra de Moisés, y quitó todas aquellas moscas de Faraón, de sus siervos y de su pueblo, sin que quedara una. Mas Faraón endureció aun esta vez su corazón, y no dejó ir al pueblo.
●Comentario: Introducción: Así como Satanás tentó a Jesús para acomodarse al mundo (Mat. 4:1–11), el faraón hizo un esfuerzo por desviar a Moisés del propósito divino por medio de ofrecerle arreglos más cómodos. Todavía es el sistema clásico de Satanás: Está bien ser religioso; sin embargo, no debes ser fanático. Hay cuatro términos medios ofrecidos a Moisés que son instructivos.
Está bien adorar a Dios; sin embargo, quédense en Egipto (8:25). Egipto era la tierra de esclavitud, de duro trabajo servil y de pecado. Está bien adorar a Dios; sin embargo, no vayan demasiado lejos (8:28). El arreglo es ser creyentes marginales. No deben preocuparse del crecimiento espiritual, ni de estudiar la Palabra de Dios. Es mejor no asociarse demasiado con los de la iglesia ni preocuparse de las necesidades de los demás. No deben comprometerse demasiado: hay cosas lindas que hacer que son más divertidas fuera de la iglesia.
El faraón llamó a Moisés y a Aarón y, para quitar la plaga, ofreció permiso para que el pueblo ofreciera sacrificios a Dios dentro del país. Moisés rechazó la oferta diciendo que esto sería una abominación para los egipcios. Entonces el faraón concedió permiso para que fueran al desierto a ofrecer sacrificios, con tal de que no fueran demasiado lejos. Moisés oró a Jehová y el Señor quitó la plaga de moscas. Sin embargo el faraón se endureció otra vez y no dejó ir al pueblo (vv. 25–32).
El faraón reanudó su esfuerzo por negociar con Moisés y Aarón; los llamó y les dijo que el pueblo podía ir a ofrecer sacrificios a Jehová dentro del país (v. 25). Moisés sagazmente rechazó la oferta diciendo que su sacrificio sería una abominación a los egipcios y podría producir represalias contra ellos (v. 26). No explicó la razón por su observación (ver Gén.46:34), pero pudiera ser la de que los egipcios consideraban sagrados a los animales, o consagrados a sus dioses, aunque ocasionalmente los ofrecían como holocaustos en sus cultos. Es posible que el faraón, reflexionando sobre la respuesta de Moisés, pensara que el sacrificio de animales por los hebreos podría provocar el enojo de los dioses egipcios y producir mayores calamidades que las que habían recibido de la mano de Jehová. Sea como sea, aceptó el argumento de Moisés y le ofreció otra alternativa: Yo os dejaré ir para que ofrezcáis sacrificios... en el desierto, con tal que no os vayáis demasiado lejos. Rogad por mí (v. 28; comp. 8:8). Evidentemente Moisés estuvo de acuerdo en salir al desierto, y prometió rogar a Jehová para que quitara la plaga de moscas la mañana siguiente. Al mismo tiempo advirtió al faraón que no fallara en el trato, no dejando ir al pueblo para ofrecer sacrificios a Jehová (v. 29). Sin embargo, al encontrarse aliviado de la plaga, el faraón endureció su corazón otra vez, y no dejó ir al pueblo (v. 31).
●Referencias: Hebreos 11:24. Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón; 1 Pedro 4:3. Baste ya el tiempo pasado para haber hecho lo que agrada a los gentiles, andando en lascivias, concupiscencias, embriagueces, orgías, disipación y abominables idolatrías; Apocalipsis 18:4. Y oí otra voz del cielo, que decía: Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas;

●Texto: Isaías Cap. 52, versículo 11. Apartaos, apartaos, salid de ahí, no toquéis cosa inmunda; salid de en medio de ella; purificaos los que lleváis los utensilios de Jehová.

1er Titulo:
Señalando El Lugar De Adoración a Dios. Versic. 25 al 27. Entonces Faraón llamó a Moisés y a Aarón, y les dijo: Andad, ofreced sacrificio a vuestro Dios en la tierra. Y Moisés respondió: No conviene que hagamos así, porque ofreceríamos a Jehová nuestro Dios la abominación de los egipcios. He aquí, si sacrificáramos la abominación de los egipcios delante de ellos, ¿no nos apedrearían? Camino de tres días iremos por el desierto, y ofreceremos sacrificios a Jehová nuestro Dios, como él nos dirá. (Léase Salmo 27:4.Una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré; Que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, Para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo.).
●Comentario: (8:25-27). Juicio--Liberación--Profesión Falsa: Hubo respuesta al juicio: Un clamor de libertad. El juicio de Dios puso a Faraón de rodillas nuevamente. Los puntos del esquema nos ofrecen una clara ideas de lo que sucedió entonces.
● Faraón mandó buscar a Moisés y se le propuso un acuerdo: Dejar que Israel hiciera sacrificios a Dios pero solo en Egipto (v. 25).
● Pero moisés rechazó el acuerdo, porque el sacrificio de animales resultaba una ofensa a los egipcios (vv. 26-27). Sacrificar animales delante de los egipcios podría ocasionar un levantamiento contra los israelitas. Recuerde que los egipcios detestaban a los israelitas y a los pastores. Además, los israelitas tenían que obedecer a Dios. Tenían que ir al desierto y caminar por tres días para adorar en el monte de Sinaí.
   ●Pensamiento: Aquí hay una enseñanza importante de la adoración Dios escogió un lugar especial de adoración, advierta hoy tenemos un lugar muy importante de adoración a Dios; Dios escogió el corazón del ser humano, el busca los verdadero adoradores y que adoren en verdad y en espíritu. Hoy muchos creyentes adoran el templo pensando que ese es lugar que Dios escogió, si es cierto el templo es un lugar de adoración, pero Dios busca el corazón del creyente para adorar. Advierta que podemos caer en la falsa religión de adorar al templo, y no al Dios del templo. La advertencia para los creyentes que los templos son casa construida de material para congregarse, para ir ha escuchar la palabra de Dios. Para orar en una forma más devota de consagración para Dios. Dios requiere que sacrifiquemos el orgullo, la comodidad, por eso dice salgamos camino tres días, también que dejemos nuestras casa artesonadas de lujos y comodidad. Pero cada creyente crea su propio altar de adoración a Dios, en su propia casa, o un lugar que escoja. ¿Ud tiene su propio altar de adoración?.
   ●Referencias: Juan 4:20- 24. Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar. Jesús le dijo: Mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre. Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación viene de los judíos. Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren. 
Juan 9.35-38. Oyó Jesús que le habían expulsado; y hallándole, le dijo: ¿Crees tú en el Hijo de Dios? Respondió él y dijo: ¿Quién es, Señor, para que crea en él? Le dijo Jesús: Pues le has visto, y el que habla contigo, él es. Y él dijo: Creo, Señor; y le adoró.
Apocalipsis 4:10. los veinticuatro ancianos se postran delante del que está sentado en el trono, y adoran al que vive por los siglos de los siglos, y echan sus coronas delante del trono, diciendo;
●Notas de Apoc.4.10 adoran, proskuneo; Strong #4352: De pros, «hacia», y kuneo, «besar». Postrarse, inclinarse, homenajear, mostrar reverencia, adorar. En el NT, la palabra especialmente denota homenaje rendido a Dios y al Cristo que ascendió al cielo. Todos los creyentes rinden un culto unidimensional al único Señor y Salvador. Nosotros no adoramos ángeles, santos, santuarios, reliquias o a personajes religiosos.
Apocalipsis 15:4.¿Quién no te temerá, oh Señor, y glorificará tu nombre? pues sólo tú eres santo; por lo cual todas las naciones vendrán y te adorarán, porque tus juicios se han manifestado. 

2° Titulo:
Plena Confianza En La Respuesta De Dios a Su Oración. Versic. 28 y 29. Dijo Faraón: Yo os dejaré ir para que ofrezcáis sacrificios a Jehová vuestro Dios en el desierto, con tal que no vayáis más lejos; orad por mí. Y respondió Moisés: He aquí, al salir yo de tu presencia, rogaré a Jehová que las diversas clases de moscas se vayan de Faraón, y de sus siervos, y de su pueblo mañana; con tal que Faraón no falte más, no dejando ir al pueblo a dar sacrificio a Jehová. (Léase San Juan 11:22.Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará.).
●Comentario: Respuesta a la Oración-- Petición-- Autorización: Hubo respuesta al juicio: Un clamor de libertad. El juicio de Dios puso a Faraón de rodillas nuevamente. Los puntos del esquema nos ofrecen una clara ideas de lo que sucedió entonces.
● Faraón cedió ante la propuesta de Moisés, pero insistió en que Israel no intentara escapar de Egipto (v. 28).
● Faraón rogó porque orara y lo librara del juicio (v. 28). y fíjese: Mientras rogaba, las moscas llenaron la habitación y revolotearon alrededor de su cabeza.
● Moisés prometió la liberación: Él le aseguró a Faraón que oraría y que Dios lo libraría (v. 29).
● Pero fíjese: Moisés advirtió a Faraón que no actuara con falsedad, que no realizara ninguna otra profesión, ni promesa falsas (v. 29).
   ●Pensamiento: El castigo de Dios cae sobre nosotros cuando pecamos contra Él y hacemos mal a otras personas. En ocasiones el castigo es suave, en otras es fuerte. Sea cual sea la severidad del castigo, no importa cuánto suframos, si clamamos a Dios por ayuda, Él nos librara. Dios detendrá el castigo y nos devolverá la alegría de la vida y la salvación.
   Advierta que hay una respuesta de Faraón condicional, con tal que no vayáis lejos, Dios requiere libertad para ir adorar, sin restricción de limites o tiempo, amplia libertad, no esta de acuerdo con la esclavitud. Moisés es muy claro en reconvenir a Faraón que no fuera falso en su respuesta de libertad que no fuera a negarse, después de recibir el bien de Dios.
   ●Referencias: Dt. 4:29-31. Mas si desde allí buscares a Jehová tu Dios, lo hallarás, si lo buscares de todo tu corazón y de toda tu alma. Cuando estuvieres en angustia, y te alcanzaren todas estas cosas, si en los postreros días te volvieres a Jehová tu Dios, y oyeres su voz; porque Dios misericordioso es Jehová tu Dios; no te dejará, ni te destruirá, ni se olvidará del pacto que les juró a tus padres.
Salmo 61:1-3. Oye, oh Dios, mi clamor; A mi oración atiende. Desde el cabo de la tierra clamaré a ti, cuando 
mi corazón desmayare. Llévame a la roca que es más alta que yo, Porque tú has sido mi refugio, Y torre fuerte
delante del enemigo.
Hechos 4:31. Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo la palabra de Dios. (No era el Templo, sino una casa donde se reunieron a orar).
●Nota: Hechos 4.1–37 La oración, el terreno donde se prueba nuestra fe, LA ORACIÓN. Véase cuál fue la respuesta de la iglesia cuando los perseguidores trataron de extirpar el movimiento cristiano. ¡Los cristianos recurrieron a la oración! A menudo, las cosas que amenazan con sofocar o destruir a la Iglesia, vienen a ser los medios de su preservación y avance. La controversia que se suscitó por la ocurrencia del milagro desató la persecución; de igual manera, los escépticos debaten la relación de los milagros con el cristianismo. Los primeros creyentes sabían que si podía quedar establecido que la sanidad del cojo se había realizado en el nombre y el poder de Jesús, la autoridad de Cristo quedaría claramente confirmada. De ahí que recurrieran a la oración. ¿Cuáles fueron los resultados? Gracia sublime y entusiasmo. Un poder y una unidad muy grandes (vv. 32–34). Los primeros cristianos nos enseñan cuál es el camino hacia la comprobación de la realidad de nuestra fe: ni la discusión ni los argumentos, pero sí la oración. (Hch 13.1–14.28/2 Cr 6.12–42; 7.1)

3er Titulo:
Corazón Endurecido a Pesar De La Respuesta Positiva De Dios. Versic. 30 al 32.Entonces Moisés salió de la presencia de Faraón, y oró a Jehová. Y Jehová hizo conforme a la palabra de Moisés, y quitó todas aquellas moscas de Faraón, de sus siervos y de su pueblo, sin que quedara una. Mas Faraón endureció aun esta vez su corazón, y no dejó ir al pueblo. (Léase Proverbios 29:1.El hombre que reprendido endurece la cerviz, De repente será quebrantado, y no habrá para él medicina; Jeremias 17:9. Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá.).
●Comentario: (8:31).Oración -- Liberación, del juicio: Hubo liberación. Moisés inmediatamente se fue adonde estuviera solo y clamó a Dios. Él se convirtió en intercesor de Egipto. Oró y oró para que Dios quitara su mano de juicio del pueblo egipcio. Y Dios escuchó su plegaria. Dios libró a Egipto, retiro su mano de juicio: Las moscas se fueron; ni una sola quedó para molestar a las personas.
   ●Pensamiento 1: Dios respondió a la oración. Si nosotros clamamos sinceramente por que Él nos libere. Él escuchará nuestro clamor. 1a de Reyes 18:37-38. Respóndeme, Jehová, respóndeme, para que conozca este pueblo que tú, oh Jehová, eres el Dios, y que tú vuelves a ti el corazón de ellos. Entonces cayó fuego de Jehová, y consumió el holocausto, la leña, las piedras y el polvo, y aun lamió el agua que estaba en la zanja. 
●Comentario: (8:32). Reincidencia Vuelta atrás Olvido Dios Apostasía: Hubo el pecado de la vuelta atrás. Faraón endureció su corazón, no liberó al pueblo. Él había hecho una promesa a Dios y había hecho una profesión al mensajero de Dios. Además, Moisés incluso le había advertido que se asegurara absolutamente, de que estaba diciendo la verdad, de que su profesión era genuina. La implicación era clara: Si había hecho una profesión falsa, si había actuado de manera engañosa un juicio mucho peor caería sobre él. (profesión, del latín professĭo, es la acción y efecto de profesar; confesión, religión, creencia, idea, sentimiento, inclinación.).
●Pensamiento 2: Debemos ser sinceros cuando tratemos con Dios. A Dios no se le puede engañar. Si hacemos una confesión falsa, Dios sabe que nuestra confesión es falsa. Dios sabe cando nosotros...
● Reincidimos
● Damos vuelta atrás
● Pecamos
● Lo olvidamos
● Elegimos al mundo por encima de Él
   Preferir al mundo, a sus posesiones y placeres, es peligroso. Ponemos nuestra alma en peligro y ponemos en riesgo nuestra eternidad. Debemos, por tanto, guardarnos siempre de alejarnos y olvidarnos de Dios.
   ●Referencias: 2 de Cronicas 15:2. y salió al encuentro de Asa, y le dijo: Oídme, Asa y todo Judá y Benjamín: Jehová estará con vosotros, si vosotros estuviereis con él; y si le buscareis, será hallado de vosotros; mas si le dejareis, él también os dejará; Esdras 8:22. Porque tuve vergüenza de pedir al rey tropa y gente de a caballo que nos defendiesen del enemigo en el camino; porque habíamos hablado al rey, diciendo: La mano de nuestro Dios es para bien sobre todos los que le buscan; mas su poder y su furor contra todos los que le abandonan; 2 Pedro 2:20-21. Ciertamente, si habiéndose ellos escapado de las contaminaciones del mundo, por el conocimiento del Señor y Salvador Jesucristo, enredándose otra vez en ellas son vencidos, su postrer estado viene a ser peor que el primero. Porque mejor les hubiera sido no haber conocido el camino de la justicia, que después de haberlo conocido, volverse atrás del santo mandamiento que les fue dado; Hebreos 3:11-12; 18-19. Por tanto, juré en mi ira: No entrarán en mi reposo. Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo; ¿Y a quiénes juró que no entrarían en su reposo, sino a aquellos que desobedecieron? Y vemos que no pudieron entrar a causa de incredulidad.

Texto: Isaías Cap. 52, versículo 11. Apartaos, apartaos, salid de ahí, no toquéis cosa inmunda; salid de en medio de ella; purificaos los que lleváis los utensilios de Jehová.
Comentario del texto: El evangelio proclama la libertad a quienes están sometidos a los temores. Que los cansados y cargados bajo la carga del pecado, encontrar alivio en Cristo, sacudirse el polvo de sus dudas y temores, y perderse a sí mismos de esas bandas. El precio pagado por el Redentor por nuestra salvación, no era de plata o de oro, o cosas corruptibles, sino su propia sangre preciosa. Teniendo en cuenta la gratuidad de esta salvación, y lo hiriente a los pecados de confort son temporales, que se valora más la redención que es en Cristo. ¿Buscamos la victoria sobre todo pecado, recordando que la gloria de Dios requiere santidad en todo seguidor de Cristo? La buena noticia es, que el Señor Jesús reina. El mismo Cristo trajo por primera vez estas noticias. Sus ministros proclaman estas buenas nuevas: mantenerse limpios de las contaminaciones del mundo, son hermosos a aquellos a quienes son enviados. Atalayas de Sion apenas podían discernir una cosa del favor de Dios a través de la nube oscura de sus aflicciones; pero ahora que la nube se dispersa, ellos verán claramente el rendimiento. Lugares asolados de Sión se regocijará a continuación; todo el mundo va a tener el beneficio. Esto se aplica a nuestra salvación por Cristo. Babilonia no es lugar para los israelitas. Y es una llamada a todos en la esclavitud del pecado y de Satanás, para usar la libertad con que Cristo ha proclamado. Tenían que ir con prisas diligente, para no perder tiempo ni quedarse; pero no estaban para ir con prisas desconfiados. Los que están en el camino del deber, están bajo la protección especial de Dios; y el que cree esto, no se apresurará para el miedo.

Amen, para la gloria de Dios.