sábado, 14 de julio de 2018

Semana Del 16 Al 22 De Julio De 2018 “Representación Del Espíritu Santo En El Símbolo Del Fuego”

Expositor Bíblico de la juventud 2018

Lectura Bíblica: Los Hechos Cap. 2, versículos 1 al 4. Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen.

Comentario: Introducción: Aunque Hechos es un libro histórico, Lucas omite referencias a fechas exactas. Generalmente, los estudiosos están de acuerdo en que en la cronología de Hechos la fiesta de Pentecostés del año 30 d.C. fue celebrada la última semana de mayo. La palabra Pentecostés deriva de una palabra griega que significa “quincuagésimo”. Los judíos celebraban Pentecostés como la Fiesta de las Semanas el quincuagésimo día después de la Pascua (Lv. 23:15–16; Dt. 16:9–12). También se le llamaba la Fiesta de la Cosecha (Ex. 23:16). Los judíos consideraban Pentecostés el festival de la cosecha, tiempo en que presentaban los primeros frutos de la cosecha de trigo (Nm. 28:26). Después de la destrucción del templo en el año 70 d.C. cambiaron este festival para conmemorar el día cuando recibieron el Decálogo en el Monte Sinaí. Se basaban para ello en la referencia cronológica de Éxodo 19:1. Presumiblemente los judíos actuaron en reacción a la observancia cristiana de Pentecostés.
Versic 1. Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos juntos en un lugar.
En respuesta a la orden de Jesús (1:4), los apóstoles esperan el don del Espíritu Santo pacientemente y en
oración en Jerusalén. El texto griego comienza con la palabra y; esto indica que el acontecimiento de Pentecostés está estrechamente ligado con la ascensión de Jesús. Una traducción literal del texto griego dice: “Cuando el día de Pentecostés se hubo cumplido”. Es decir, cuando se llegó al día número cincuenta, el período de espera se completó. Para los apóstoles, una nueva era comenzaba.
¿Cuántas personas estaban reunidas el día de Pentecostés? Nosotros suponemos que en los 120 estaban incluidos todos los creyentes (1:15). Sin embargo, hay algunas objeciones a esta interpretación. El último versículo del capítulo anterior (1:26) menciona a los apóstoles; en el capítulo dos, no son los 120 sino que el centro de la atención está ocupado por Pedro y los Once (v. 14); y en la conclusión del sermón de Pedro la multitud se dirige a los apóstoles y no a los 120 (v. 37). Por el otro lado, no podemos limitar el adjetivo todos a los doce apóstoles cuando el contexto del capítulo precedente enfatiza la armonía cristiana como un elemento básico. Por lo tanto, interpretamos el adjetivo de tal modo de incluir a todos los creyentes mencionados en el capítulo anterior.
¿Dónde estaban los creyentes? Lucas es bastante parco al decir que estaban “en un lugar”. Si suponemos que ese lugar era el aposento alto (1:13), tendríamos que preguntarnos si aquel cuarto podría acomodar a 120 personas. Pero Lucas dice que ellos estaban sentados en una casa (v. 2) y no en las cercanías del templo. Tenemos que admitir que es difícil lograr certeza al respecto, pero nos inclinamos a pensar que el lugar de reunión estaba cerca del templo, donde los apóstoles regularmente adoraban a Dios (c.f. Lc. 24:53).
Versic. 2. Y de repente vino del cielo un ruido como de un viento fuerte que soplaba y llenó toda la casa donde estaban sentados. 3. Y se les aparecieron lenguas como de fuego que se dividieron y reposaron sobre cada uno de ellos. 4. Fueron todos llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en otras lenguas según el Espíritu les daba capacidad.
Nótese los siguientes tres puntos:
a. El viento. En horas de la mañana del día de Pentecostés, de pronto la gente escucha el sonido de un fuerte viento que soplaba desde los cielos. Un aspecto importante en la venida del Espíritu Santo es lo repentino de su aparición. Aunque, tal como fueron instruidos, los discípulos se quedan en Jerusalén precisamente esperando el derramamiento del Espíritu, su repentina manifestación sorprende a todos. Los creyentes en Cristo experimentarán idéntica situación cuando de pronto Jesús regrese. No obstante las señales de los tiempos, Jesús
dijo a los suyos que su regreso será sorprendente e inesperado.
Lucas dice que hay sonido como de un viento fuerte al soplar. El no dice que el viento mismo haya estado
produciendo los efectos por todos conocidos. Leyendo otra parte de las Escrituras sabemos que tanto en el hebreo como en el griego es una y la misma palabra la que representa el doble significado de viento y espíritu (Ez. 37:9, 14; Jn. 3:8). Nosotros oímos y sentimos el efecto del viento pero no podemos verlo. Así es con el Espíritu. El Espíritu Santo viene del cielo de Dios, no del cielo atmosférico, con el sonido de un fuerte viento. Y llena la casa donde los creyentes están sentados y clamando por su venida (c.f. 4:31).
Vemos el significado del viento en el relato de Lucas. El viento simboliza al Espíritu Santo, quien llena la
casa donde están sentados los creyentes. El sonido del viento señala poder celestial, y su repentina aparición nos habla del comienzo de un acontecimiento sobrenatural.
b. El fuego. “Y se les aparecieron lenguas como de fuego que se dividieron y reposaron sobre cada uno de
ellos”. Este es el cumplimiento de la descripción que Juan el Bautista hace del poder de Jesús: “El os bautizará
en el Espíritu Santo y fuego” (Mt. 3:11; Lc. 3:16). A menudo en el Antiguo Testamento el fuego es simbólico de la presencia de Dios, especialmente en relación con la santidad, el juicio y la gracia. Por ejemplo, Moisés oyó la voz de Dios en la zarza ardiendo diciéndole que se quitara sus sandalias (Ex. 3:2–5); el fuego consumió el sacrificio de Elías en el Monte Carmelo (1 R. 18:38); y un carro de fuego llevó a Elías al cielo (2 R. 2:11).
Los creyentes reunidos en Jerusalén no sólo oyen la venida del Espíritu Santo sino que también lo ven tomar forma de lo que pareciera ser lenguas de fuego. El fuego, símbolo de la divina presencia, toma la forma de lenguas que no salen de la boca de los creyentes, sino que reposan sobre sus cabezas. Por lo tanto, no debemos confundir estas lenguas con las “otras lenguas” mencionadas en el versículo siguiente (v. 4), donde Lucas introduce el milagro de hablar en lenguas.
El Espíritu Santo se hace visible con esta manifestación externa y reposa sobre cada uno de los creyentes. No se trata de una ilusión óptica, porque Lucas claramente señala que vieron lenguas de fuego. La venida del
Espíritu da cumplimiento a la profecía de Juan el Bautista de que los discípulos serían bautizados con el Espíritu Santo y con fuego. Así, la venida del Espíritu Santo anuncia una nueva era, porque viene a habitar con los hombres no temporalmente sino para siempre.
c. Las lenguas. “Fueron todos llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en otras lenguas según el
Espíritu les daba capacidad”. El texto griego indica que la llenura con el Espíritu ocurrió de una vez por todas; es decir, el Espíritu no vino y se fue, sino que permaneció, como es evidente en el relato de Lucas. Cuando Pedro se dirige al Sanedrín, él está lleno del Espíritu (4:8; y véase también 4:31). Después de su conversión, Saulo recibe el Espíritu Santo (9:17; c.f. 13:9, 52). El derramamiento del Espíritu no es repetitivo porque el Espíritu Santo permanece con la persona que ha sido llenada. Además, va alcanzando en círculos concéntricos a los samaritanos (8:17), a los gentiles (10:44–46), y a los discípulos de Juan el Bautista (19:1–6). Esto ocurre en perfecta armonía con y en cumplimiento del mandamiento de Jesús dado a los apóstoles de ser testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra (1:8).
¿Qué efecto produce el Espíritu Santo en todos los creyentes? Lucas dice que “fueron todos llenos”. No debemos limitar el adjetivo todos a los apóstoles, porque Pedro en su sermón habla del cumplimiento de la profecía de Joel y dice que: “Tus hijos e hijas profetizarán” (v. 17; Jl. 2:28). Y cuando más tarde Pedro y Juan hicieron notar a los creyentes lo que los sumos sacerdotes dijeron, todos fueron llenos del Espíritu Santo (4:31). El efecto del hecho de que el Espíritu Santo mora en la persona es que el Espíritu toma plena posesión del
creyente individualmente.
El cristiano que es lleno con el Espíritu llega a ser el portavoz del Espíritu. En el caso de los creyentes en Jerusalén, hablaron en otras lenguas probando así que el Espíritu Santo los controla y los capacita. La palabra lengua es equivalente al concepto lenguaje hablado. Esto se hace evidente en el comentario de Lucas que “cada uno les oía hablar en su propia lengua” (v. 6); las multitudes preguntan, “¿Cómo entonces les oímos nosotros hablar cada uno en nuestra lengua en la que hemos nacido?” (v. 8); y dicen: “Les oímos hablar en nuestras propias lenguas las maravillas de Dios” (v. 11). Las lenguas que los creyentes hablan son idiomas hablados en regiones desde Persia en el este hasta Roma en el oeste. No podemos tomar por iguales lo que ocurrió en Pentecostés y las lenguas habladas en la iglesia de Corinto. Los que hablan en otras lenguas en Pentecostés no hablan para la edificación de la iglesia (a diferencia del hablar en éxtasis [1 Co. 14]). Mientras que en la iglesia de Corinto el hablar en éxtasis tiene que ser interpretado, en Pentecostés los oyentes no necesitan tener intérpretes porque ellos oyen y pueden entender sus propios idiomas. La habilidad de hablar en lenguas viene de adentro de la persona y es una manifestación interna del Espíritu Santo; el viento y el fuego son manifestaciones externas.

Consideraciones doctrinales en 2:2 y 4 Versículo 2

Aquí encontramos el pleno cumplimiento de la promesa que Jesús hizo a los apóstoles: “Ustedes serán bautizados con el Espíritu Santo dentro de pocos días” (1:5). El día de Pentecostés, el Espíritu llenó a cada uno de los que estaban en la casa sentados, de manera que 120 fueron bautizados espiritualmente (vv. 2, 4). Es muy interesante un estudio del bautismo del Espíritu en Hechos. “Dondequiera se menciona el bautismo en el Espíritu después de Pentecostés, nunca es una experiencia de creyentes que han sido bautizados antes en el Espíritu, sino que se trata de nuevos creyentes que han sido traídos a la fe de Cristo”.
Después del derramamiento del Espíritu Santo sobre los judíos en Jerusalén, Jesús extendió su iglesia agregando a los samaritanos, quienes recibieron el Espíritu (8:16–17). Luego invitó a los gentiles a incorporarse en ella. Esto ocurrió cuando Pedro predicó el evangelio en la casa de Cornelio y el Espíritu Santo se derramó sobre ellos (10:44–45). Finalmente, fueron agregados a la iglesia los discípulos de Juan el Bautista, quienes no habían oído el evangelio y no sabían nada acerca del Espíritu Santo. Pablo los bautizó en el nombre de Jesús y el Espíritu Santo vino también sobre ellos (19:6).
Pedro dijo a la multitud en Jerusalén: “Arrepiéntanse, y bautícese cada uno en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibirán el don del Espíritu Santo” (2:38). El estudio de Hechos nos permite llegar a la conclusión de que el bautismo en agua y el bautismo en el Espíritu ocurren normalmente en forma simultánea.
Versículo 4 Aunque algunos estudiosos afirman que el milagro de hablar en lenguas tiene que ver más con los que escuchan que con los que hablan, esta opinión falla en hacer justicia a quienes, llenos del Espíritu Santo, hablaron en lenguas. El contexto del acontecimiento de Pentecostés destaca los comentarios de aquellos que escucharon a los apóstoles hablar en sus idiomas nativos, pero debemos atender a un par de preguntas. Por ejemplo, si decimos que los creyentes, por el poder del Espíritu, hablaron a las gentes en sus propios idiomas, ¿por qué Pedro les habló en un solo idioma (v. 14)? Luego, si la multitud entendió el idioma de Pedro, tendríamos que suponer que estaban también capacitados para conversar en griego, en arameo, o en ambos idiomas. Además, la expresión otras lenguas no se aplica a Judea (v. 9), porque allí se hablaba arameo y griego. Por último, si cada uno de los presentes pudo oír acerca de “las maravillas de Dios” en su propia lengua nativa, ¿por qué algunos se mofaron de los apóstoles diciendo que estaban borrachos? (v. 13) Debido a lo sintético del relato de Pentecostés, quedan algunas preguntas específicas sin contestar. De lo que se nos dice, sólo podemos sacar algunas conclusiones generales.
El Espíritu Santo unifica a los creyentes de diferentes regiones del mundo a través del milagro de hablar a las gentes en el idioma de la fe. Permite que los oyentes superen la confusión de lenguas de Babel (Gn. 11:1–9) al llamarlos a responder al evangelio con arrepentimiento y fe. En medio de una multitud de incrédulos que se mofan del milagro de Pentecostés, tres mil personas se arrepienten, son bautizados y se unen a la iglesia (v. 41).
   Nota: Entre los judíos que vivían en la dispersión, muchos decidieron trasladar su residencia a Jerusalén por propósitos religiosos o educacionales. Así, de numerosos países llegaron para residir allí temporal o permanentemente. Además, un buen número de peregrinos había venido para celebrar la fiesta judía de las cosechas llamada Pentecostés (compare 20:16; 1 Co. 16:8).

El fuego
Como el agua, el fuego es también un símbolo doble: de la palabra y del espíritu.
a)  Como símbolo de la palabra, el fuego significa la potencia que tienen para escudriñar y purificar, Jeremias 23:29. ¿No es mi palabra como fuego, dice Jehová, y como martillo que quebranta la piedra?.
b)  Como símbolo del espíritu, el fuego representa tres cosas:
1. La presencia de Dios, Ex. 3:1-6; 1 Reyes 18:38; Isaías 63:9-14; Hechos 2:3.
2. El poder de dios. (Con la misma citas del punto anterior.)
3. El poder purificador de Dios, Isaías 4:4; 6:6-7; Mal. 3:3; Mt. 3:11; He. 12:29.
Nota.- El símbolo no sugiere tanto el poder consumidor del fuego, sino su energía eléctrica. El fuego es una fuerza poderosa que todo lo domina; que alumbra, hermosea y hace toda clase de maravillas. El fuego es un gran agente purificador de la naturaleza. Lo que es el fuego es el mundo natural, lo mismo es el Espíritu Santo en el mundo sobrenatural. (por George Pardington, pagina 212, Libro Doctrina Cristiana).

Pregunta: "¿Cómo es el Espíritu Santo como un fuego?"
Respuesta: La Biblia describe a Dios como un “fuego consumidor” (Hebreos 12:29), así que no es sorpresa que el fuego aparezca a menudo como un símbolo de la presencia de Dios. Los ejemplos incluyen la zarza ardiente (Éxodo 3:2), la gloria Shekinah (Éxodo 14:19; Números 9:15), y la visión de Ezequiel (Ezequiel 1:4). El fuego ha sido muchas veces un instrumento del juicio de Dios (Números 11:1, 3; 2 Reyes 1:10, 12) y una señal de Su poder (Jueces 13:20; 1 Reyes 18:38).
Por razones obvias, el fuego fue un elemento importante para los sacrificios del Antiguo Testamento. El fuego en el altar de las ofrendas fue un regalo divino, habiendo sido encendido originalmente por Dios Mismo (Levítico 9:24). Dios encargó a los sacerdotes que mantuvieran Su fuego encendido continuamente (Levítico 6:13) y les aclaró que el fuego de cualquier otra procedencia era inaceptable (Levítico 10:1-2).
En el Nuevo Testamento, el altar puede servir como una imagen de nuestro compromiso con el Señor. Como creyentes en Jesucristo, somos llamados a ofrecer nuestros cuerpos como “sacrificios vivos” (Romanos 12:1), consumidos por el divino don: el inextinguible fuego del Espíritu Santo. En los inicios del Nuevo Testamento, el Espíritu Santo es asociado con fuego. Juan el Bautista predice que Jesús será El que “os bautizará con el Espíritu Santo y con fuego.” Cuando el Espíritu Santo inició Su ministerio de morar en la iglesia primitiva, Él eligió aparecer como “lenguas de fuego” que se posaban sobre los creyentes. En ese momento “se les aparecieron lenguas como de fuego que, repartiéndose, se posaron sobre cada uno de ellos. Todos fueron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en otras lenguas según el Espíritu les daba habilidad para expresarse.” (Hechos 2:3-4).
El fuego es una maravillosa figura de la obra del Espíritu Santo. El Espíritu es como un fuego en al menos tres maneras: El trae la presencia de Dios, la pasión de Dios, y la pureza de Dios. El Espíritu Santo es la presencia de Dios cuando Él mora en el corazón del creyente (Romanos 8:9). En el Antiguo Testamento, Dios mostraba Su presencia a los israelitas cubriendo el tabernáculo con una apariencia de fuego (Números 9:14-15). Esta presencia de fuego les proporcionaba luz y guía (Números 9:17-23). En el Nuevo Testamento, Dios guía y consuela a Sus hijos con el Espíritu Santo morando en sus cuerpos – el “tabernáculo” y el “templo del Dios vivo” (2 Corintios 5:1; 6:16).
El Espíritu Santo crea la pasión de Dios en nuestros corazones. Después de que los dos discípulos hablaron con el Jesús resucitado, ellos describieron lo que sucedía en su corazón “¿No ardía nuestro corazón dentro de nosotros mientras nos hablaba en el camino…?” (Lucas 24:32). Después que los apóstoles recibieron el Espíritu en Pentecostés, tuvieron una pasión que perduró durante toda su vida y los impulsó a hablar la Palabra de Dios con valentía (Hechos 4:31).
El Espíritu Santo produce la pureza de Dios en nuestras vidas. El propósito de Dios es purificarnos (Tito 2:14), y el Espíritu es el agente de nuestra santificación (1 Corintios 6:11; 2 Tesalonicenses 2:13; 1 Pedro 1:2). Así como el orfebre utiliza el fuego para purgar la escoria de los metales preciosos, así Dios usa al Espíritu para eliminar nuestro pecado de nosotros (Salmo 66:10; Proverbios 17:3). Su fuego limpia y refina.
Pensamiento personal: Por la experiencia vivida de los años dentro de la iglesia de Cristo, tengo la facultad por misericordia de Dios, poder aconsejar a la juventud. Trabaje muchos frente al grupos de jóvenes. Y la prioridad fue siempre buscar el verdadero bautismo del Espíritu Santo en el creyente. Y es una recomendación para el crecimiento del grupo o cuerpo, sin bautismo no hay crecimiento espiritual. Por eso la importancia que cada joven o señorita que llega a la iglesia debe buscar intensamente esta experiencia del bautismo por agua y fuego. Es la única receta para traer mas jóvenes o señoritas a congregarse. El Espíritu Santo convence a las personas y la trae a la casa de Dios. Pero esto no se obtiene fácilmente sino con mucha oración y ayunos, desvelos por la noches, levantándose a orar, a estudiar la palabra de Dios. Querido hermano creyente te invito a este desafío de buscar este encuentro personal con Dios. Dios te bendiga.
(Los títulos 1;2;3 están dentro del tema general.)

Amen para lo gloria de Dios.

miércoles, 11 de julio de 2018

Domingo 15 De Julio De 2018 “La Adoración Al Dios Santo Requiere Separación De Lo Impuro”


Lección: Éxodo Cap.8, versículos 25 al 32. Entonces Faraón llamó a Moisés y a Aarón, y les dijo: Andad, ofreced sacrificio a vuestro Dios en la tierra. Y Moisés respondió: No conviene que hagamos así, porque ofreceríamos a Jehová nuestro Dios la abominación de los egipcios. He aquí, si sacrificáramos la abominación de los egipcios delante de ellos, ¿no nos apedrearían? Camino de tres días iremos por el desierto, y ofreceremos sacrificios a Jehová nuestro Dios, como él nos dirá. Dijo Faraón: Yo os dejaré ir para que ofrezcáis sacrificios a Jehová vuestro Dios en el desierto, con tal que no vayáis más lejos; orad por mí. Y respondió Moisés: He aquí, al salir yo de tu presencia, rogaré a Jehová que las diversas clases de moscas se vayan de Faraón, y de sus siervos, y de su pueblo mañana; con tal que Faraón no falte más, no dejando ir al pueblo a dar sacrificio a Jehová. Entonces Moisés salió de la presencia de Faraón, y oró a Jehová. Y Jehová hizo conforme a la palabra de Moisés, y quitó todas aquellas moscas de Faraón, de sus siervos y de su pueblo, sin que quedara una. Mas Faraón endureció aun esta vez su corazón, y no dejó ir al pueblo.
●Comentario: Introducción: Así como Satanás tentó a Jesús para acomodarse al mundo (Mat. 4:1–11), el faraón hizo un esfuerzo por desviar a Moisés del propósito divino por medio de ofrecerle arreglos más cómodos. Todavía es el sistema clásico de Satanás: Está bien ser religioso; sin embargo, no debes ser fanático. Hay cuatro términos medios ofrecidos a Moisés que son instructivos.
Está bien adorar a Dios; sin embargo, quédense en Egipto (8:25). Egipto era la tierra de esclavitud, de duro trabajo servil y de pecado. Está bien adorar a Dios; sin embargo, no vayan demasiado lejos (8:28). El arreglo es ser creyentes marginales. No deben preocuparse del crecimiento espiritual, ni de estudiar la Palabra de Dios. Es mejor no asociarse demasiado con los de la iglesia ni preocuparse de las necesidades de los demás. No deben comprometerse demasiado: hay cosas lindas que hacer que son más divertidas fuera de la iglesia.
El faraón llamó a Moisés y a Aarón y, para quitar la plaga, ofreció permiso para que el pueblo ofreciera sacrificios a Dios dentro del país. Moisés rechazó la oferta diciendo que esto sería una abominación para los egipcios. Entonces el faraón concedió permiso para que fueran al desierto a ofrecer sacrificios, con tal de que no fueran demasiado lejos. Moisés oró a Jehová y el Señor quitó la plaga de moscas. Sin embargo el faraón se endureció otra vez y no dejó ir al pueblo (vv. 25–32).
El faraón reanudó su esfuerzo por negociar con Moisés y Aarón; los llamó y les dijo que el pueblo podía ir a ofrecer sacrificios a Jehová dentro del país (v. 25). Moisés sagazmente rechazó la oferta diciendo que su sacrificio sería una abominación a los egipcios y podría producir represalias contra ellos (v. 26). No explicó la razón por su observación (ver Gén.46:34), pero pudiera ser la de que los egipcios consideraban sagrados a los animales, o consagrados a sus dioses, aunque ocasionalmente los ofrecían como holocaustos en sus cultos. Es posible que el faraón, reflexionando sobre la respuesta de Moisés, pensara que el sacrificio de animales por los hebreos podría provocar el enojo de los dioses egipcios y producir mayores calamidades que las que habían recibido de la mano de Jehová. Sea como sea, aceptó el argumento de Moisés y le ofreció otra alternativa: Yo os dejaré ir para que ofrezcáis sacrificios... en el desierto, con tal que no os vayáis demasiado lejos. Rogad por mí (v. 28; comp. 8:8). Evidentemente Moisés estuvo de acuerdo en salir al desierto, y prometió rogar a Jehová para que quitara la plaga de moscas la mañana siguiente. Al mismo tiempo advirtió al faraón que no fallara en el trato, no dejando ir al pueblo para ofrecer sacrificios a Jehová (v. 29). Sin embargo, al encontrarse aliviado de la plaga, el faraón endureció su corazón otra vez, y no dejó ir al pueblo (v. 31).
●Referencias: Hebreos 11:24. Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón; 1 Pedro 4:3. Baste ya el tiempo pasado para haber hecho lo que agrada a los gentiles, andando en lascivias, concupiscencias, embriagueces, orgías, disipación y abominables idolatrías; Apocalipsis 18:4. Y oí otra voz del cielo, que decía: Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas;

●Texto: Isaías Cap. 52, versículo 11. Apartaos, apartaos, salid de ahí, no toquéis cosa inmunda; salid de en medio de ella; purificaos los que lleváis los utensilios de Jehová.

1er Titulo:
Señalando El Lugar De Adoración a Dios. Versic. 25 al 27. Entonces Faraón llamó a Moisés y a Aarón, y les dijo: Andad, ofreced sacrificio a vuestro Dios en la tierra. Y Moisés respondió: No conviene que hagamos así, porque ofreceríamos a Jehová nuestro Dios la abominación de los egipcios. He aquí, si sacrificáramos la abominación de los egipcios delante de ellos, ¿no nos apedrearían? Camino de tres días iremos por el desierto, y ofreceremos sacrificios a Jehová nuestro Dios, como él nos dirá. (Léase Salmo 27:4.Una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré; Que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, Para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo.).
●Comentario: (8:25-27). Juicio--Liberación--Profesión Falsa: Hubo respuesta al juicio: Un clamor de libertad. El juicio de Dios puso a Faraón de rodillas nuevamente. Los puntos del esquema nos ofrecen una clara ideas de lo que sucedió entonces.
● Faraón mandó buscar a Moisés y se le propuso un acuerdo: Dejar que Israel hiciera sacrificios a Dios pero solo en Egipto (v. 25).
● Pero moisés rechazó el acuerdo, porque el sacrificio de animales resultaba una ofensa a los egipcios (vv. 26-27). Sacrificar animales delante de los egipcios podría ocasionar un levantamiento contra los israelitas. Recuerde que los egipcios detestaban a los israelitas y a los pastores. Además, los israelitas tenían que obedecer a Dios. Tenían que ir al desierto y caminar por tres días para adorar en el monte de Sinaí.
   ●Pensamiento: Aquí hay una enseñanza importante de la adoración Dios escogió un lugar especial de adoración, advierta hoy tenemos un lugar muy importante de adoración a Dios; Dios escogió el corazón del ser humano, el busca los verdadero adoradores y que adoren en verdad y en espíritu. Hoy muchos creyentes adoran el templo pensando que ese es lugar que Dios escogió, si es cierto el templo es un lugar de adoración, pero Dios busca el corazón del creyente para adorar. Advierta que podemos caer en la falsa religión de adorar al templo, y no al Dios del templo. La advertencia para los creyentes que los templos son casa construida de material para congregarse, para ir ha escuchar la palabra de Dios. Para orar en una forma más devota de consagración para Dios. Dios requiere que sacrifiquemos el orgullo, la comodidad, por eso dice salgamos camino tres días, también que dejemos nuestras casa artesonadas de lujos y comodidad. Pero cada creyente crea su propio altar de adoración a Dios, en su propia casa, o un lugar que escoja. ¿Ud tiene su propio altar de adoración?.
   ●Referencias: Juan 4:20- 24. Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar. Jesús le dijo: Mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre. Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación viene de los judíos. Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren. 
Juan 9.35-38. Oyó Jesús que le habían expulsado; y hallándole, le dijo: ¿Crees tú en el Hijo de Dios? Respondió él y dijo: ¿Quién es, Señor, para que crea en él? Le dijo Jesús: Pues le has visto, y el que habla contigo, él es. Y él dijo: Creo, Señor; y le adoró.
Apocalipsis 4:10. los veinticuatro ancianos se postran delante del que está sentado en el trono, y adoran al que vive por los siglos de los siglos, y echan sus coronas delante del trono, diciendo;
●Notas de Apoc.4.10 adoran, proskuneo; Strong #4352: De pros, «hacia», y kuneo, «besar». Postrarse, inclinarse, homenajear, mostrar reverencia, adorar. En el NT, la palabra especialmente denota homenaje rendido a Dios y al Cristo que ascendió al cielo. Todos los creyentes rinden un culto unidimensional al único Señor y Salvador. Nosotros no adoramos ángeles, santos, santuarios, reliquias o a personajes religiosos.
Apocalipsis 15:4.¿Quién no te temerá, oh Señor, y glorificará tu nombre? pues sólo tú eres santo; por lo cual todas las naciones vendrán y te adorarán, porque tus juicios se han manifestado. 

2° Titulo:
Plena Confianza En La Respuesta De Dios a Su Oración. Versic. 28 y 29. Dijo Faraón: Yo os dejaré ir para que ofrezcáis sacrificios a Jehová vuestro Dios en el desierto, con tal que no vayáis más lejos; orad por mí. Y respondió Moisés: He aquí, al salir yo de tu presencia, rogaré a Jehová que las diversas clases de moscas se vayan de Faraón, y de sus siervos, y de su pueblo mañana; con tal que Faraón no falte más, no dejando ir al pueblo a dar sacrificio a Jehová. (Léase San Juan 11:22.Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará.).
●Comentario: Respuesta a la Oración-- Petición-- Autorización: Hubo respuesta al juicio: Un clamor de libertad. El juicio de Dios puso a Faraón de rodillas nuevamente. Los puntos del esquema nos ofrecen una clara ideas de lo que sucedió entonces.
● Faraón cedió ante la propuesta de Moisés, pero insistió en que Israel no intentara escapar de Egipto (v. 28).
● Faraón rogó porque orara y lo librara del juicio (v. 28). y fíjese: Mientras rogaba, las moscas llenaron la habitación y revolotearon alrededor de su cabeza.
● Moisés prometió la liberación: Él le aseguró a Faraón que oraría y que Dios lo libraría (v. 29).
● Pero fíjese: Moisés advirtió a Faraón que no actuara con falsedad, que no realizara ninguna otra profesión, ni promesa falsas (v. 29).
   ●Pensamiento: El castigo de Dios cae sobre nosotros cuando pecamos contra Él y hacemos mal a otras personas. En ocasiones el castigo es suave, en otras es fuerte. Sea cual sea la severidad del castigo, no importa cuánto suframos, si clamamos a Dios por ayuda, Él nos librara. Dios detendrá el castigo y nos devolverá la alegría de la vida y la salvación.
   Advierta que hay una respuesta de Faraón condicional, con tal que no vayáis lejos, Dios requiere libertad para ir adorar, sin restricción de limites o tiempo, amplia libertad, no esta de acuerdo con la esclavitud. Moisés es muy claro en reconvenir a Faraón que no fuera falso en su respuesta de libertad que no fuera a negarse, después de recibir el bien de Dios.
   ●Referencias: Dt. 4:29-31. Mas si desde allí buscares a Jehová tu Dios, lo hallarás, si lo buscares de todo tu corazón y de toda tu alma. Cuando estuvieres en angustia, y te alcanzaren todas estas cosas, si en los postreros días te volvieres a Jehová tu Dios, y oyeres su voz; porque Dios misericordioso es Jehová tu Dios; no te dejará, ni te destruirá, ni se olvidará del pacto que les juró a tus padres.
Salmo 61:1-3. Oye, oh Dios, mi clamor; A mi oración atiende. Desde el cabo de la tierra clamaré a ti, cuando 
mi corazón desmayare. Llévame a la roca que es más alta que yo, Porque tú has sido mi refugio, Y torre fuerte
delante del enemigo.
Hechos 4:31. Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo la palabra de Dios. (No era el Templo, sino una casa donde se reunieron a orar).
●Nota: Hechos 4.1–37 La oración, el terreno donde se prueba nuestra fe, LA ORACIÓN. Véase cuál fue la respuesta de la iglesia cuando los perseguidores trataron de extirpar el movimiento cristiano. ¡Los cristianos recurrieron a la oración! A menudo, las cosas que amenazan con sofocar o destruir a la Iglesia, vienen a ser los medios de su preservación y avance. La controversia que se suscitó por la ocurrencia del milagro desató la persecución; de igual manera, los escépticos debaten la relación de los milagros con el cristianismo. Los primeros creyentes sabían que si podía quedar establecido que la sanidad del cojo se había realizado en el nombre y el poder de Jesús, la autoridad de Cristo quedaría claramente confirmada. De ahí que recurrieran a la oración. ¿Cuáles fueron los resultados? Gracia sublime y entusiasmo. Un poder y una unidad muy grandes (vv. 32–34). Los primeros cristianos nos enseñan cuál es el camino hacia la comprobación de la realidad de nuestra fe: ni la discusión ni los argumentos, pero sí la oración. (Hch 13.1–14.28/2 Cr 6.12–42; 7.1)

3er Titulo:
Corazón Endurecido a Pesar De La Respuesta Positiva De Dios. Versic. 30 al 32.Entonces Moisés salió de la presencia de Faraón, y oró a Jehová. Y Jehová hizo conforme a la palabra de Moisés, y quitó todas aquellas moscas de Faraón, de sus siervos y de su pueblo, sin que quedara una. Mas Faraón endureció aun esta vez su corazón, y no dejó ir al pueblo. (Léase Proverbios 29:1.El hombre que reprendido endurece la cerviz, De repente será quebrantado, y no habrá para él medicina; Jeremias 17:9. Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá.).
●Comentario: (8:31).Oración -- Liberación, del juicio: Hubo liberación. Moisés inmediatamente se fue adonde estuviera solo y clamó a Dios. Él se convirtió en intercesor de Egipto. Oró y oró para que Dios quitara su mano de juicio del pueblo egipcio. Y Dios escuchó su plegaria. Dios libró a Egipto, retiro su mano de juicio: Las moscas se fueron; ni una sola quedó para molestar a las personas.
   ●Pensamiento 1: Dios respondió a la oración. Si nosotros clamamos sinceramente por que Él nos libere. Él escuchará nuestro clamor. 1a de Reyes 18:37-38. Respóndeme, Jehová, respóndeme, para que conozca este pueblo que tú, oh Jehová, eres el Dios, y que tú vuelves a ti el corazón de ellos. Entonces cayó fuego de Jehová, y consumió el holocausto, la leña, las piedras y el polvo, y aun lamió el agua que estaba en la zanja. 
●Comentario: (8:32). Reincidencia Vuelta atrás Olvido Dios Apostasía: Hubo el pecado de la vuelta atrás. Faraón endureció su corazón, no liberó al pueblo. Él había hecho una promesa a Dios y había hecho una profesión al mensajero de Dios. Además, Moisés incluso le había advertido que se asegurara absolutamente, de que estaba diciendo la verdad, de que su profesión era genuina. La implicación era clara: Si había hecho una profesión falsa, si había actuado de manera engañosa un juicio mucho peor caería sobre él. (profesión, del latín professĭo, es la acción y efecto de profesar; confesión, religión, creencia, idea, sentimiento, inclinación.).
●Pensamiento 2: Debemos ser sinceros cuando tratemos con Dios. A Dios no se le puede engañar. Si hacemos una confesión falsa, Dios sabe que nuestra confesión es falsa. Dios sabe cando nosotros...
● Reincidimos
● Damos vuelta atrás
● Pecamos
● Lo olvidamos
● Elegimos al mundo por encima de Él
   Preferir al mundo, a sus posesiones y placeres, es peligroso. Ponemos nuestra alma en peligro y ponemos en riesgo nuestra eternidad. Debemos, por tanto, guardarnos siempre de alejarnos y olvidarnos de Dios.
   ●Referencias: 2 de Cronicas 15:2. y salió al encuentro de Asa, y le dijo: Oídme, Asa y todo Judá y Benjamín: Jehová estará con vosotros, si vosotros estuviereis con él; y si le buscareis, será hallado de vosotros; mas si le dejareis, él también os dejará; Esdras 8:22. Porque tuve vergüenza de pedir al rey tropa y gente de a caballo que nos defendiesen del enemigo en el camino; porque habíamos hablado al rey, diciendo: La mano de nuestro Dios es para bien sobre todos los que le buscan; mas su poder y su furor contra todos los que le abandonan; 2 Pedro 2:20-21. Ciertamente, si habiéndose ellos escapado de las contaminaciones del mundo, por el conocimiento del Señor y Salvador Jesucristo, enredándose otra vez en ellas son vencidos, su postrer estado viene a ser peor que el primero. Porque mejor les hubiera sido no haber conocido el camino de la justicia, que después de haberlo conocido, volverse atrás del santo mandamiento que les fue dado; Hebreos 3:11-12; 18-19. Por tanto, juré en mi ira: No entrarán en mi reposo. Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo; ¿Y a quiénes juró que no entrarían en su reposo, sino a aquellos que desobedecieron? Y vemos que no pudieron entrar a causa de incredulidad.

Texto: Isaías Cap. 52, versículo 11. Apartaos, apartaos, salid de ahí, no toquéis cosa inmunda; salid de en medio de ella; purificaos los que lleváis los utensilios de Jehová.
Comentario del texto: El evangelio proclama la libertad a quienes están sometidos a los temores. Que los cansados y cargados bajo la carga del pecado, encontrar alivio en Cristo, sacudirse el polvo de sus dudas y temores, y perderse a sí mismos de esas bandas. El precio pagado por el Redentor por nuestra salvación, no era de plata o de oro, o cosas corruptibles, sino su propia sangre preciosa. Teniendo en cuenta la gratuidad de esta salvación, y lo hiriente a los pecados de confort son temporales, que se valora más la redención que es en Cristo. ¿Buscamos la victoria sobre todo pecado, recordando que la gloria de Dios requiere santidad en todo seguidor de Cristo? La buena noticia es, que el Señor Jesús reina. El mismo Cristo trajo por primera vez estas noticias. Sus ministros proclaman estas buenas nuevas: mantenerse limpios de las contaminaciones del mundo, son hermosos a aquellos a quienes son enviados. Atalayas de Sion apenas podían discernir una cosa del favor de Dios a través de la nube oscura de sus aflicciones; pero ahora que la nube se dispersa, ellos verán claramente el rendimiento. Lugares asolados de Sión se regocijará a continuación; todo el mundo va a tener el beneficio. Esto se aplica a nuestra salvación por Cristo. Babilonia no es lugar para los israelitas. Y es una llamada a todos en la esclavitud del pecado y de Satanás, para usar la libertad con que Cristo ha proclamado. Tenían que ir con prisas diligente, para no perder tiempo ni quedarse; pero no estaban para ir con prisas desconfiados. Los que están en el camino del deber, están bajo la protección especial de Dios; y el que cree esto, no se apresurará para el miedo.

Amen, para la gloria de Dios.

sábado, 2 de junio de 2018

"El Fruto De La Super invencibilidad: Es Decir, De Ser Más Que Vencedores".

El Fruto De La Superinvencibilidad: Es Decir, De Ser Más Que Vencedores

“Romanos 8: 38- 39: 37Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. 38Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, 39ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro”.

Comentario del los Versic. 37–39. No, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Porque estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni ángeles ni principados, ni cosas presentes ni cosas por venir, ni poderes, ni lo alto ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada podrá separarnos del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor nuestro.
Pablo ha estado hablando de aflicción, angustia, persecución, hambre, desnudez, peligro y espada. En ese momento hasta parecía que él no podía pensar en otra cosa que en sufrimientos y dificultades. No obstante, su intención era precisamente la opuesta: deseaba enfatizar que en medio de todas estas desagradables experiencias en realidad, aun por medio de ellas y con su ayuda somos más que vencedores. No solamente que al fin seremos vencedores; no, ya ahora somos supervencedores. Y esto no digámoslo inmediatamente por causa de nuestro maravilloso carácter y resuelto valor.
La Sra. Merrill E. Gates, 1886, estaba en lo cierto cuando escribió:
Tu amor por mí, oh Cristo,
Tu amor por mí,
No el mío por tí, declaro,
No el mío por tí.
Este es mi consuelo pujante,
Este mi gozo cantante,
Tu amor por mi,
Tu amor por mí.

¿Qué quiere el apóstol decir cuando llama a los creyentes “supervencedores”? ¿Quiso decir: ¿Estamos logrando una victoria total y rotunda”? Sin duda quiso decir eso. ¿Pero es eso todo lo que quiso decir? Las palabras, al fin y al cabo, deben interpretarse a la luz de su contexto. El apóstol dice: “en todas estas cosas”. La referencia apunta, por supuesto, a las cosas enumeradas en el v. 35. Otras “cosas” y “seres” serán añadidas en un momento, las que se mencionan en los vv. 38, 39: la muerte, la vida, los ángeles, etc. La estructura de la frase (nótese el porque, actuando en función conjuntiva) indica que éstas también han de añadirse. Finalmente, nótese la estrecha relación que hay entre el v. 28 y el v. 31s. (“porque” v. 29; “qué pues”, v. 31); y también el paralelo “todas las cosas” (v. 28) y “en todas estas cosas” (v. 37).

La semejanza se hace más evidente cuando ambas lineas son colocadas la una bajo la otra: 
Versículo 28

“Y sabemos que a los que aman a Dios todas las cosas colaboran para bien”

Versículo 37
“No, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio del aquel que nos amó”

Visto que nuestro amor por Dios nace de su amor por nosotros—secuencia que nunca falla, ya que por naturaleza no amamos a Dios—las dos afirmaciones se parecen la una a la otra también en esto. No son iguales, pero ciertamente son similares.
Una vez que esta estrecha relación es captada, comenzamos a entender que lo que Pablo está diciendo es que no se trata solamente de que estas diversas dificultades y fuerzas no nos dañan, sino que en realidad nos ayudan: todas ellas colaboran para bien. Es por esta razón que él afirma que en conexión con ellas somos más que vencedores. Un vencedor es una persona que derrota al enemigo. El que es más que vencedor hace que el enemigo sea una ayuda.
Si alguien conoció el significado de ser “más que vencedores”, esa persona debe haber sido Pablo. ¿No
fue precisamente este apóstol “más que vencido” por Dios ¡De acérrimo perseguidor había pasado a ser un entusiasta partidario! Con razón el podía decir: “Estoy convencido”. ¡¿y cómo no?!
Es necesario agregar algunas palabras respecto a las “cosas” y “entes” enumerados en los vv. 38 y 39. Hay cuatro pares de objetos, más dos que se mencionan por separado.

LOS PARES
1. ni la muerte ni la vida (pueden separarnos del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor nuestro. 
Vista la mención recién hecha de la muerte (v. 36), no sorprende que Pablo haga de esta palabra la primera de la serie. Las preguntas de los salmistas respecto a la posibilidad de comunión entre Dios y el hombre aun después de la muerte—véanse Sal. 6:5; 30:9; 88:10–12—son contestadas aquí (Ro. 8:38, 39) con un determinante “Sí”, una
confesión anticipada ya en el Antiguo Testamento (Sal. 49:5; 73:24, 25; Job 19:26, 17). El hecho que ni aun la
muerte lograría separación entre Dios y el creyente estaba firmemente enclavado en el corazón y la mente de Pablo (2 Co. 5:8; Fil. 1:21–23). Hay confirmación adicional de esto en Lc. 23:43; Jn. 14:2; 17:24; Heb. 12:18–24.
En lo que respecta a la vida, a pesar de todas sus distracciones, especialmente para el incrédulo (Lc. 8:14), la vida del creyente es una vida de comunión con Dios. Tal es la enseñanza de ambos Testamentos (Sal. 23:4; 63:1–8; 73:23; 116:1, 2; Ro. 14:8, 9; Col. 3:1–3).

2. ni ángeles ni principados.
Los ángeles son mencionados con gran frecuencia en ambos Testamentos (Gn. 24:7, 40; 31:11; Sal. 68:17; Mt.
1:20, 24; 2:13, 19; 28:2, 5; Lc. 1:11; Col. 2:18; 2 Ts. 1:7; etc.). Hay un gráfico que resume la doctrina bíblica respecto a los ángeles en C.N.T. sobre Mateo, 729.

En la literatura judía, los principados son ángeles. En Ef. 3:10 es posible que la referencia sea a una categoría de ángeles buenos. Véanse también 1 Co. 15:24; Ef. 1:21; 6:12; Col. 1:16; 2:10, 15. Los Rollos del Mar Muerto contienen también múltiples referencias a los ángeles, especialmente a ángeles malos. Otras referencias se encuentran en el libro pseudoepigráfico de Enoc. Los nombres de ángeles, las diversas categorías en que debían ser clasificados y la adoración que se les debía, eran algunos de los temas sobre los cuales los herejes especialmente centrarían su atención.
Lo que Pablo dice en el presente contexto (Ro. 8:38) es simplemente esto: que aun los ángeles, sean buenos o malos, reales o irreales (estos últimos como referencia a clases de espíritus supra-mundanos que existen solamente en la imaginación de la gente), nada pueden hacer para separarnos del amor de Dios en Cristo.

3. ni cosas presentes ni cosas por venir.
Este agrupamiento es en sentido horizontal de la linea del tiempo.
El tiempo, ya sea presente o futuro—el presente con sus problemas, el futuro con sus presagios—nada puede hacer para separarnos del grande y profundo amor con que Dios en Cristo nos sonríe desde lo alto y que de momento a momento nos confiere, perdonando, ayudando y alentándonos en nuestro camino por la vida.

4. ni lo alto ni lo profundo.
Esta clasificación es en sentido vertical.
¿Nos amenaza el peligro que viene de lo alto? ¿Parece el infierno abrir sus fauces? El hijo de Dios está seguro. Si el tiempo no lo puede separar del amor de Dios, tampoco podrá hacerlo el espacio: ni lo alto, ni lo profundo.

LOS ENTES INDIVIDUALES
1. ni poderes.
En el Nuevo Testamento los poderes son incluidos en los agrupamientos de ángeles. Véanse Ef. 1:21; 3:10;
6:12; Col. 1:16; 2:15; 1 P. 3:22. Es allí donde pertenecen.
La razón por la que Pablo colocó “ni poderes” entre “ni cosas presentes ni cosas por venir” y “ni lo alto ni lo profundo” es algo que desconocemos.

2. ni ninguna otra cosa creada.
El apóstol añade este ente todo abarcador para enfatizar que ninguna cosa de ningún orden será capaz de separar a los creyentes “del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor nuestro”.
Así, entonces, esta extensa subdivisión de la epístola de Pablo a los romanos, a saber, capítulos 5–8 concluye como comienza: nótese en ambos casos (5:1 y 8:39) la referencia a “nuestro Señor Jesucristo” (o “Cristo Jesús Señor nuestro). Todo lo mencionado debe servir para fortalecer la experiencia de los santos del amor de Dios que es en su Hijo. ¡A Dios sea la gloria!

Lecciones prácticas derivadas de Romanos 8

Romanos 8 es un capítulo muy reconfortante. Contesta algunas de las preguntas más conmovedoras que con
frecuencia formulan los creyentes y los serios inquiridores.
1. Es de común conocimiento que durante las últimas décadas la ciencia y el arte de curar han hecho
grandes progresos. La viruela ha sido casi eliminada. Los antibióticos han salvado muchas vidas que de otra manera, hablando en términos puramente humanos, hubieran sucumbido. La investigación sobre el cáncer está arrojando muchos resultados favorables y podríamos seguir mencionando cosas así. ¿Pero hay también algún remedio para aquellos que se encuentran ante las puertas de la muerte; preocupados, quizá, acerca de la entrada a las galerías de la gloria? Para los hijos de Dios hay una respuesta reconfortante:
V. 1 “Por tanto, ya no hay condenación para los que están en Cristo Jesús”. Añadanse también los vv. 33, 34 y 39.

2. Cómo puedo saber si soy creyente? Respuesta:

V. 5 “Porque los que viven conforme a la carne tienen sus mentes puestas en las cosas de la carne, pero los que viven conforme al Espíritu tienen sus mentes puestas en las cosas del Espíritu”. En otras palabras, “¿Cuál es tu interés más absorbente—o el mío? ¿Lo es el mundo o lo es el reino de Dios?” Si es el último, entonces seguramente soy un hijo de Dios.

3. Sé que amo a Dios, ¿pero cómo sé que él me ama a mí? Respuesta:
V. 28 “Y sabemos que a los que aman a Dios todas las cosas colaboran para bien; es decir, a los que son llamados según (su) propósito”. Cf. 1 Jn. 4:19: “Amamos a Dios porque él nos amó primero”.

4. Sé que Dios me ama, ¿Pero cómo puedo saber si lo seguirá haciendo? Respuesta:
V. 38, 39 “Estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni ángeles ni principados, ni cosas presentes ni cosas por venir, ni poderes, ni lo alto ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada podrá separarnos del amor de Dios que es en Cristo Jesús señor nuestro”.

5. ¿Cómo puedo saber que la oración es eficaz? Respuesta:
Vv. 26, 27 “Y de igual manera el Espíritu también nos ayuda en nuestra debilidad, porque no sabemos qué es lo que debemos orar, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Y aquel que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, que él está intercediendo por los santos conforme a la voluntad de Dios”.

6. ¿Cuán ricos seremos en la vida futura? Respuesta:
Vv. 17, 18 “Y si hijos, entonces herederos, herederos de Dios y coherederos con Cristo; ya que el hecho de que ahora compartimos su sufrimiento significa que (más adelante) compartiremos su gloria. Porque considero que los sufrimientos de este tiempo presente no son dignos de ser comparados con la gloria que será revelada en nosotros”.

7. ¿Cuál es, según Romanos 8, etc., el deber principal del creyente? Respuesta:
V. 14 “Porque todos los que son dirigidos por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios”. Andan (v. 4) “no conforme a la carne sino conforme al Espíritu”. Exhiben en sus vidas “el fruto del Espíritu”, respecto al cual véase Gá. 5:22, 23.

8. ¿Tiene el creyente derecho a ser optimista? Respuesta:
Solamente el creyente, de entre toda la gente, tiene ese derecho. Véanse vv. 15–18, comenzando con “Porque no habéis recibido un espíritu de esclavitud, para llenarse otra vez de temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción …”. Y también los vv. 35–39, comenzando con: “¿Quien nos separará del amor de Cristo?”


Resumen del Capítulo 8
A. A los hijos de Dios todas las cosas colaboran para bien (vv. 1–30).
En estrecha relación con el párrafo que inmediatamente le antecede—nótese “Gracias a Dios por medio de Jesucristo nuestro Señor” (7:25)—, como también con el contenido de toda la epístola hasta el presente momento, este capítulo comienza con una exclamación triunfante: “Por tanto, ya no hay condenación para los que están en Cristo Jesús”. La expiación vicaria de Cristo ha quitado la culpa de sus pecados. En lo referente al poder contaminador del pecado, la operación eficaz del Espíritu Santo, que mora en sus corazones y que es la influencia gobernante de sus vidas, los “ha hecho libres de la ley del pecado y de la muerte”.
Dios hizo por ellos lo que la ley, operando por sí misma, nunca podría haber logrado. Debido al pecado, la ley era incapaz de salvar. Pero Dios, por medio de la muerte vicaria de su Hijo, obró la salvación. Lo hizo sin sacrificar de manera alguna la demanda de la justicia divina según la cual el pecado no puede dejar de ser castigado. Solamente aquella gente cuya meta es vivir según las demandas del Espíritu pueden derivar consuelo de esta gran verdad. Por otra parte, aquellos que están “en la carne”, es decir, que permiten que sus vidas sean gobernadas básicamente por su naturaleza humana pecadora, no tienen este consuelo. No pueden “agradar a Dios” (vv. 1–8).
Dirigiéndose directamente a su auditorio romana, Pablo prosigue: “Vosotros, por el contrario, no estáis básicamente bajo el control de la naturaleza humana pecaminosa, vosotros sois gobernados por el Espíritu”, queriendo decir: “Por ello vosotros sois, sin duda, capaces de agradar a Dios, y de hecho, [p 332] lo hacéis. (Por supuesto, no necesariamente cada uno de vosotros; si alguna persona revela por medio de sus palabras, acciones y actitudes que no desea ser controlado por el Espíritu, esa persona no pertenece a Cristo)”.
Nuestra meta debe ser, entonces, vivir en armonía con la dirección que el Espíritu da a nuestras vidas. Aquellos que lo hacen, verdaderamente vivirán. Los que no lo hacen están condenados a morir. Todos aquellos, y solamente aquellos, cuyas vidas demuestran que están siendo guiados por el Espíritu, son verdaderamente hijos de Dios.
Estas personas no son esclavos sino hijos. El Espíritu añada su propio testimonio a la voz de su conciencia regenerada, dándoles así una doble seguridad de que son hijos de Dios. Y si son hijos, son entonces también herederos. Su testador es Dios. Es él quien les conferirá una gloriosa herencia, una herencia que compartirán con Cristo, quien, siendo el Hijo de Dios por naturaleza, es el principal heredero. Ellos son coherederos, es decir, herederos junto con él. Los que aquí y ahora comparten los sufrimientos de Cristo compartirán más adelante su gloria (vv. 9–18).
Toda la creación subhumana anhela ardientemente el día de esta gloria futura de los hijos de Dios. Así como el gemir de una mujer que tiene dolores de parto indica a la vez dolor y esperanza, del mismo modo lo indica el gemir de la naturaleza. Es como si toda la creación subhumana estuviese estirando el cuello para ver “la revelación de los hijos de Dios”, porque dicho acontecimiento significará también gloria para toda la creación.
Pero este no es el único gemir que ocurre. “No sólo esto, sino que también nosotros mismos, que poseemos las primicias del Espíritu, aun nosotros mismos gemimos en nuestro interior mientras esperamos ansiosamente nuestra adopción, es decir, la redención de nuestros cuerpos”.
No sólo gime la naturaleza y gemimos nosotros, sino que “el Espíritu también nos ayuda en nuestra debilidad, porque no sabemos qué es lo que debemos orar, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles”.
Tal gemir no es ineficaz. Dios discierne y concede el ardiente deseo del Espíritu para que la plena salvación
para el cuerpo y para el alma nos llegue (vv. 19–27).
Esto se hace cierto no por el amor de los santos por Dios, sino por su amor por ellos: “… a aquellos que aman a Dios todas las cosas cooperan para bien; es decir, a los que son llamados según su propósito”.
Además, esta cooperación de todas las cosas para bien no es algo que solamente sucede ahora, sino que siempre ha sido así—“Porque a los que de antemano conoció, también los predestinó a ser hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él pudiera ser el primogénito entre muchos hermanos; y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó—y continuará siendo así: “y a los que justificó, a éstos también glorificó”, es decir “a éstos él muy ciertamente glorificará también”. Tan cierto es este hecho que se usa el tiempo pasado, ¡cómo si ya hubiese sucedido! (vv. 28–30).

B. En consecuencia, ellos son más que vencedores (vv. 31–39)
“Si Dios está por nosotros, ¿quién está contra nosotros?”
Es Dios quien da. Lo cierto es que él ni escatimó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros.
“¿Cómo no nos dará también con él todas las cosas?”
Es Dios quien perdona. El borra nuestros pecados tan completamente que ningún cargo sostenible puede ser
presentado contra los escogidos de Dios. “Es Dios quien justifica. ¿Quién es el que condena?” La certeza de que nuestros pecados han sido borrados no está, empero, basada solamente en que Cristo murió por nosotros, sino también en que el Padre además le resucitó de entre los muertos, demostrando con ello que su muerte había sido aceptada como una expiación totalmente adecuada de nuestros pecados. Para que nuestra certeza sea mayor aun somos consolados por el hecho que el Salvador está sentado a la diestra de Dios. Allí él intercede por nosotros, ocupándose sin cesar de que los méritos de su sacrificio nos sean plenamente aplicados (vv. 31–34).
Es claro, entonces, que Cristo nos ama con un amor del que nada ni nadie puede separarnos. Y es por esta razón que somos “más que vencedores”. No solamente vencedores, de modo tal que las fuerzas que se nos oponen quedan neutralizadas, hechas ineficaces, sino más que vencedores, de modo que la muerte, la vida, los ángeles, los principados, las cosas presentes, las cosas por venir, lo alto y lo profundo, sí, aun toda cosa creada que tiene algo que ver con nosotros opera a nuestro favor ya que en todas ellas, y en la manera en que nos afectan, nos es revelado el amor de Dios que es en Cristo, un amor del cual nadie ni nada podrá jamás separarnos (vv. 35–39). (Aporte tomado de: Comentario al nuevo testamento por William Hendriksen exposición de Romanos).

Amén, para la gloria de Dios


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