sábado, 2 de junio de 2018

"El Fruto De La Super invencibilidad: Es Decir, De Ser Más Que Vencedores".

El Fruto De La Superinvencibilidad: Es Decir, De Ser Más Que Vencedores

“Romanos 8: 38- 39: 37Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. 38Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, 39ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro”.

Comentario del los Versic. 37–39. No, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Porque estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni ángeles ni principados, ni cosas presentes ni cosas por venir, ni poderes, ni lo alto ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada podrá separarnos del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor nuestro.
Pablo ha estado hablando de aflicción, angustia, persecución, hambre, desnudez, peligro y espada. En ese momento hasta parecía que él no podía pensar en otra cosa que en sufrimientos y dificultades. No obstante, su intención era precisamente la opuesta: deseaba enfatizar que en medio de todas estas desagradables experiencias en realidad, aun por medio de ellas y con su ayuda somos más que vencedores. No solamente que al fin seremos vencedores; no, ya ahora somos supervencedores. Y esto no digámoslo inmediatamente por causa de nuestro maravilloso carácter y resuelto valor.
La Sra. Merrill E. Gates, 1886, estaba en lo cierto cuando escribió:
Tu amor por mí, oh Cristo,
Tu amor por mí,
No el mío por tí, declaro,
No el mío por tí.
Este es mi consuelo pujante,
Este mi gozo cantante,
Tu amor por mi,
Tu amor por mí.

¿Qué quiere el apóstol decir cuando llama a los creyentes “supervencedores”? ¿Quiso decir: ¿Estamos logrando una victoria total y rotunda”? Sin duda quiso decir eso. ¿Pero es eso todo lo que quiso decir? Las palabras, al fin y al cabo, deben interpretarse a la luz de su contexto. El apóstol dice: “en todas estas cosas”. La referencia apunta, por supuesto, a las cosas enumeradas en el v. 35. Otras “cosas” y “seres” serán añadidas en un momento, las que se mencionan en los vv. 38, 39: la muerte, la vida, los ángeles, etc. La estructura de la frase (nótese el porque, actuando en función conjuntiva) indica que éstas también han de añadirse. Finalmente, nótese la estrecha relación que hay entre el v. 28 y el v. 31s. (“porque” v. 29; “qué pues”, v. 31); y también el paralelo “todas las cosas” (v. 28) y “en todas estas cosas” (v. 37).

La semejanza se hace más evidente cuando ambas lineas son colocadas la una bajo la otra: 
Versículo 28

“Y sabemos que a los que aman a Dios todas las cosas colaboran para bien”

Versículo 37
“No, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio del aquel que nos amó”

Visto que nuestro amor por Dios nace de su amor por nosotros—secuencia que nunca falla, ya que por naturaleza no amamos a Dios—las dos afirmaciones se parecen la una a la otra también en esto. No son iguales, pero ciertamente son similares.
Una vez que esta estrecha relación es captada, comenzamos a entender que lo que Pablo está diciendo es que no se trata solamente de que estas diversas dificultades y fuerzas no nos dañan, sino que en realidad nos ayudan: todas ellas colaboran para bien. Es por esta razón que él afirma que en conexión con ellas somos más que vencedores. Un vencedor es una persona que derrota al enemigo. El que es más que vencedor hace que el enemigo sea una ayuda.
Si alguien conoció el significado de ser “más que vencedores”, esa persona debe haber sido Pablo. ¿No
fue precisamente este apóstol “más que vencido” por Dios ¡De acérrimo perseguidor había pasado a ser un entusiasta partidario! Con razón el podía decir: “Estoy convencido”. ¡¿y cómo no?!
Es necesario agregar algunas palabras respecto a las “cosas” y “entes” enumerados en los vv. 38 y 39. Hay cuatro pares de objetos, más dos que se mencionan por separado.

LOS PARES
1. ni la muerte ni la vida (pueden separarnos del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor nuestro. 
Vista la mención recién hecha de la muerte (v. 36), no sorprende que Pablo haga de esta palabra la primera de la serie. Las preguntas de los salmistas respecto a la posibilidad de comunión entre Dios y el hombre aun después de la muerte—véanse Sal. 6:5; 30:9; 88:10–12—son contestadas aquí (Ro. 8:38, 39) con un determinante “Sí”, una
confesión anticipada ya en el Antiguo Testamento (Sal. 49:5; 73:24, 25; Job 19:26, 17). El hecho que ni aun la
muerte lograría separación entre Dios y el creyente estaba firmemente enclavado en el corazón y la mente de Pablo (2 Co. 5:8; Fil. 1:21–23). Hay confirmación adicional de esto en Lc. 23:43; Jn. 14:2; 17:24; Heb. 12:18–24.
En lo que respecta a la vida, a pesar de todas sus distracciones, especialmente para el incrédulo (Lc. 8:14), la vida del creyente es una vida de comunión con Dios. Tal es la enseñanza de ambos Testamentos (Sal. 23:4; 63:1–8; 73:23; 116:1, 2; Ro. 14:8, 9; Col. 3:1–3).

2. ni ángeles ni principados.
Los ángeles son mencionados con gran frecuencia en ambos Testamentos (Gn. 24:7, 40; 31:11; Sal. 68:17; Mt.
1:20, 24; 2:13, 19; 28:2, 5; Lc. 1:11; Col. 2:18; 2 Ts. 1:7; etc.). Hay un gráfico que resume la doctrina bíblica respecto a los ángeles en C.N.T. sobre Mateo, 729.

En la literatura judía, los principados son ángeles. En Ef. 3:10 es posible que la referencia sea a una categoría de ángeles buenos. Véanse también 1 Co. 15:24; Ef. 1:21; 6:12; Col. 1:16; 2:10, 15. Los Rollos del Mar Muerto contienen también múltiples referencias a los ángeles, especialmente a ángeles malos. Otras referencias se encuentran en el libro pseudoepigráfico de Enoc. Los nombres de ángeles, las diversas categorías en que debían ser clasificados y la adoración que se les debía, eran algunos de los temas sobre los cuales los herejes especialmente centrarían su atención.
Lo que Pablo dice en el presente contexto (Ro. 8:38) es simplemente esto: que aun los ángeles, sean buenos o malos, reales o irreales (estos últimos como referencia a clases de espíritus supra-mundanos que existen solamente en la imaginación de la gente), nada pueden hacer para separarnos del amor de Dios en Cristo.

3. ni cosas presentes ni cosas por venir.
Este agrupamiento es en sentido horizontal de la linea del tiempo.
El tiempo, ya sea presente o futuro—el presente con sus problemas, el futuro con sus presagios—nada puede hacer para separarnos del grande y profundo amor con que Dios en Cristo nos sonríe desde lo alto y que de momento a momento nos confiere, perdonando, ayudando y alentándonos en nuestro camino por la vida.

4. ni lo alto ni lo profundo.
Esta clasificación es en sentido vertical.
¿Nos amenaza el peligro que viene de lo alto? ¿Parece el infierno abrir sus fauces? El hijo de Dios está seguro. Si el tiempo no lo puede separar del amor de Dios, tampoco podrá hacerlo el espacio: ni lo alto, ni lo profundo.

LOS ENTES INDIVIDUALES
1. ni poderes.
En el Nuevo Testamento los poderes son incluidos en los agrupamientos de ángeles. Véanse Ef. 1:21; 3:10;
6:12; Col. 1:16; 2:15; 1 P. 3:22. Es allí donde pertenecen.
La razón por la que Pablo colocó “ni poderes” entre “ni cosas presentes ni cosas por venir” y “ni lo alto ni lo profundo” es algo que desconocemos.

2. ni ninguna otra cosa creada.
El apóstol añade este ente todo abarcador para enfatizar que ninguna cosa de ningún orden será capaz de separar a los creyentes “del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor nuestro”.
Así, entonces, esta extensa subdivisión de la epístola de Pablo a los romanos, a saber, capítulos 5–8 concluye como comienza: nótese en ambos casos (5:1 y 8:39) la referencia a “nuestro Señor Jesucristo” (o “Cristo Jesús Señor nuestro). Todo lo mencionado debe servir para fortalecer la experiencia de los santos del amor de Dios que es en su Hijo. ¡A Dios sea la gloria!

Lecciones prácticas derivadas de Romanos 8

Romanos 8 es un capítulo muy reconfortante. Contesta algunas de las preguntas más conmovedoras que con
frecuencia formulan los creyentes y los serios inquiridores.
1. Es de común conocimiento que durante las últimas décadas la ciencia y el arte de curar han hecho
grandes progresos. La viruela ha sido casi eliminada. Los antibióticos han salvado muchas vidas que de otra manera, hablando en términos puramente humanos, hubieran sucumbido. La investigación sobre el cáncer está arrojando muchos resultados favorables y podríamos seguir mencionando cosas así. ¿Pero hay también algún remedio para aquellos que se encuentran ante las puertas de la muerte; preocupados, quizá, acerca de la entrada a las galerías de la gloria? Para los hijos de Dios hay una respuesta reconfortante:
V. 1 “Por tanto, ya no hay condenación para los que están en Cristo Jesús”. Añadanse también los vv. 33, 34 y 39.

2. Cómo puedo saber si soy creyente? Respuesta:

V. 5 “Porque los que viven conforme a la carne tienen sus mentes puestas en las cosas de la carne, pero los que viven conforme al Espíritu tienen sus mentes puestas en las cosas del Espíritu”. En otras palabras, “¿Cuál es tu interés más absorbente—o el mío? ¿Lo es el mundo o lo es el reino de Dios?” Si es el último, entonces seguramente soy un hijo de Dios.

3. Sé que amo a Dios, ¿pero cómo sé que él me ama a mí? Respuesta:
V. 28 “Y sabemos que a los que aman a Dios todas las cosas colaboran para bien; es decir, a los que son llamados según (su) propósito”. Cf. 1 Jn. 4:19: “Amamos a Dios porque él nos amó primero”.

4. Sé que Dios me ama, ¿Pero cómo puedo saber si lo seguirá haciendo? Respuesta:
V. 38, 39 “Estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni ángeles ni principados, ni cosas presentes ni cosas por venir, ni poderes, ni lo alto ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada podrá separarnos del amor de Dios que es en Cristo Jesús señor nuestro”.

5. ¿Cómo puedo saber que la oración es eficaz? Respuesta:
Vv. 26, 27 “Y de igual manera el Espíritu también nos ayuda en nuestra debilidad, porque no sabemos qué es lo que debemos orar, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Y aquel que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, que él está intercediendo por los santos conforme a la voluntad de Dios”.

6. ¿Cuán ricos seremos en la vida futura? Respuesta:
Vv. 17, 18 “Y si hijos, entonces herederos, herederos de Dios y coherederos con Cristo; ya que el hecho de que ahora compartimos su sufrimiento significa que (más adelante) compartiremos su gloria. Porque considero que los sufrimientos de este tiempo presente no son dignos de ser comparados con la gloria que será revelada en nosotros”.

7. ¿Cuál es, según Romanos 8, etc., el deber principal del creyente? Respuesta:
V. 14 “Porque todos los que son dirigidos por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios”. Andan (v. 4) “no conforme a la carne sino conforme al Espíritu”. Exhiben en sus vidas “el fruto del Espíritu”, respecto al cual véase Gá. 5:22, 23.

8. ¿Tiene el creyente derecho a ser optimista? Respuesta:
Solamente el creyente, de entre toda la gente, tiene ese derecho. Véanse vv. 15–18, comenzando con “Porque no habéis recibido un espíritu de esclavitud, para llenarse otra vez de temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción …”. Y también los vv. 35–39, comenzando con: “¿Quien nos separará del amor de Cristo?”


Resumen del Capítulo 8
A. A los hijos de Dios todas las cosas colaboran para bien (vv. 1–30).
En estrecha relación con el párrafo que inmediatamente le antecede—nótese “Gracias a Dios por medio de Jesucristo nuestro Señor” (7:25)—, como también con el contenido de toda la epístola hasta el presente momento, este capítulo comienza con una exclamación triunfante: “Por tanto, ya no hay condenación para los que están en Cristo Jesús”. La expiación vicaria de Cristo ha quitado la culpa de sus pecados. En lo referente al poder contaminador del pecado, la operación eficaz del Espíritu Santo, que mora en sus corazones y que es la influencia gobernante de sus vidas, los “ha hecho libres de la ley del pecado y de la muerte”.
Dios hizo por ellos lo que la ley, operando por sí misma, nunca podría haber logrado. Debido al pecado, la ley era incapaz de salvar. Pero Dios, por medio de la muerte vicaria de su Hijo, obró la salvación. Lo hizo sin sacrificar de manera alguna la demanda de la justicia divina según la cual el pecado no puede dejar de ser castigado. Solamente aquella gente cuya meta es vivir según las demandas del Espíritu pueden derivar consuelo de esta gran verdad. Por otra parte, aquellos que están “en la carne”, es decir, que permiten que sus vidas sean gobernadas básicamente por su naturaleza humana pecadora, no tienen este consuelo. No pueden “agradar a Dios” (vv. 1–8).
Dirigiéndose directamente a su auditorio romana, Pablo prosigue: “Vosotros, por el contrario, no estáis básicamente bajo el control de la naturaleza humana pecaminosa, vosotros sois gobernados por el Espíritu”, queriendo decir: “Por ello vosotros sois, sin duda, capaces de agradar a Dios, y de hecho, [p 332] lo hacéis. (Por supuesto, no necesariamente cada uno de vosotros; si alguna persona revela por medio de sus palabras, acciones y actitudes que no desea ser controlado por el Espíritu, esa persona no pertenece a Cristo)”.
Nuestra meta debe ser, entonces, vivir en armonía con la dirección que el Espíritu da a nuestras vidas. Aquellos que lo hacen, verdaderamente vivirán. Los que no lo hacen están condenados a morir. Todos aquellos, y solamente aquellos, cuyas vidas demuestran que están siendo guiados por el Espíritu, son verdaderamente hijos de Dios.
Estas personas no son esclavos sino hijos. El Espíritu añada su propio testimonio a la voz de su conciencia regenerada, dándoles así una doble seguridad de que son hijos de Dios. Y si son hijos, son entonces también herederos. Su testador es Dios. Es él quien les conferirá una gloriosa herencia, una herencia que compartirán con Cristo, quien, siendo el Hijo de Dios por naturaleza, es el principal heredero. Ellos son coherederos, es decir, herederos junto con él. Los que aquí y ahora comparten los sufrimientos de Cristo compartirán más adelante su gloria (vv. 9–18).
Toda la creación subhumana anhela ardientemente el día de esta gloria futura de los hijos de Dios. Así como el gemir de una mujer que tiene dolores de parto indica a la vez dolor y esperanza, del mismo modo lo indica el gemir de la naturaleza. Es como si toda la creación subhumana estuviese estirando el cuello para ver “la revelación de los hijos de Dios”, porque dicho acontecimiento significará también gloria para toda la creación.
Pero este no es el único gemir que ocurre. “No sólo esto, sino que también nosotros mismos, que poseemos las primicias del Espíritu, aun nosotros mismos gemimos en nuestro interior mientras esperamos ansiosamente nuestra adopción, es decir, la redención de nuestros cuerpos”.
No sólo gime la naturaleza y gemimos nosotros, sino que “el Espíritu también nos ayuda en nuestra debilidad, porque no sabemos qué es lo que debemos orar, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles”.
Tal gemir no es ineficaz. Dios discierne y concede el ardiente deseo del Espíritu para que la plena salvación
para el cuerpo y para el alma nos llegue (vv. 19–27).
Esto se hace cierto no por el amor de los santos por Dios, sino por su amor por ellos: “… a aquellos que aman a Dios todas las cosas cooperan para bien; es decir, a los que son llamados según su propósito”.
Además, esta cooperación de todas las cosas para bien no es algo que solamente sucede ahora, sino que siempre ha sido así—“Porque a los que de antemano conoció, también los predestinó a ser hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él pudiera ser el primogénito entre muchos hermanos; y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó—y continuará siendo así: “y a los que justificó, a éstos también glorificó”, es decir “a éstos él muy ciertamente glorificará también”. Tan cierto es este hecho que se usa el tiempo pasado, ¡cómo si ya hubiese sucedido! (vv. 28–30).

B. En consecuencia, ellos son más que vencedores (vv. 31–39)
“Si Dios está por nosotros, ¿quién está contra nosotros?”
Es Dios quien da. Lo cierto es que él ni escatimó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros.
“¿Cómo no nos dará también con él todas las cosas?”
Es Dios quien perdona. El borra nuestros pecados tan completamente que ningún cargo sostenible puede ser
presentado contra los escogidos de Dios. “Es Dios quien justifica. ¿Quién es el que condena?” La certeza de que nuestros pecados han sido borrados no está, empero, basada solamente en que Cristo murió por nosotros, sino también en que el Padre además le resucitó de entre los muertos, demostrando con ello que su muerte había sido aceptada como una expiación totalmente adecuada de nuestros pecados. Para que nuestra certeza sea mayor aun somos consolados por el hecho que el Salvador está sentado a la diestra de Dios. Allí él intercede por nosotros, ocupándose sin cesar de que los méritos de su sacrificio nos sean plenamente aplicados (vv. 31–34).
Es claro, entonces, que Cristo nos ama con un amor del que nada ni nadie puede separarnos. Y es por esta razón que somos “más que vencedores”. No solamente vencedores, de modo tal que las fuerzas que se nos oponen quedan neutralizadas, hechas ineficaces, sino más que vencedores, de modo que la muerte, la vida, los ángeles, los principados, las cosas presentes, las cosas por venir, lo alto y lo profundo, sí, aun toda cosa creada que tiene algo que ver con nosotros opera a nuestro favor ya que en todas ellas, y en la manera en que nos afectan, nos es revelado el amor de Dios que es en Cristo, un amor del cual nadie ni nada podrá jamás separarnos (vv. 35–39). (Aporte tomado de: Comentario al nuevo testamento por William Hendriksen exposición de Romanos).

Amén, para la gloria de Dios


http://historiaycontingenciaiep.cl/tema-libre-el-fruto-de-la-super-invencibilidad-es-decir-de-ser-mas-que-vencedores/

jueves, 31 de mayo de 2018

Semana Del 4 Al 10 De Junio De 2018 "Tema: El Espíritu Santo Es Espíritu Consolador".

Lectura Bíblica: San Juan Cap. 14, versículos 15 al 18. 15 Si me amáis, guardad mis mandamientos. 16 Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: 17 el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. 18 No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros. 
    Comentario: 15. Si me amáis, guardaréis mis mandamientos.
   No estamos de acuerdo con los comentaristas que afirman que no hay relación entre esto y lo que precede. Esta misma noche—quizá hacía una hora o más—Jesús había proclamado su “nuevo mandamiento” (precepto); véase sobre 13:34. En 14:1 y 14:11 se agregaron preceptos similares. Además, ¿acaso el contexto inmediato (versículos 12 y 14) no implica claramente que el Señor desea que sus discípulos sigan creyendo en él, orando en su nombre, y dirigiendo sus oraciones a él? ¿No son estas afirmaciones preceptos implícitos?
   Pero ellas deben ser observadas para ser una bendición. En la frase condicional, “Si me amáis, guardaréis mis mandamientos”, hay tres palabras que predominan: amar ( γαπάω), guardar (τηρέω), y mandamientos ( ντολ ). En cuanto a la primera, véase en 21:15–17; en cuanto a la segunda, en 8:51; y en cuanto a la tercera, en 13:34. 
   Resumiendo los resultados del estudio de estas palabras, se puede parafrasear la oración así:
“Si me amáis con amor que sea inteligente y concreto, aceptaréis, obedeceréis y guardaréis las normas que he establecido para regular vuestras actitudes internas y vuestra conducta externa”.
El pasaje implica que desde cierta perspectiva el amor precede a la obediencia. Por ello, en relación con esto, véase lo que se ha dicho con respecto al orden de los elementos en la experiencia cristiana, véase sobre 7:17, 18.
    16. Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Ayudador, para que esté con vosotros para siempre.
Los que observan los preceptos de Cristo recibirán una gran bendición. Jesús, como mediador, hará una petición en bien de ellos. Preferimos la traducción “rogaré” a la más imprecisa “oraré”. Como Jesús acaba de usar el verbo pedir al hablar de las oraciones de los discípulos (véase en los versículos 13 y 14), y ahora pasa al verbo rogar cuando piensa en su propia oración en beneficio de ellos, es obvio que el cambio de verbos fue intencional. Los discípulos no están en el mismo nivel con el Hijo unigénito de Dios. Ellos deben implorar; él
tiene el derecho de pedir sobre la base de igualdad. En el Nuevo Testamento se utiliza sólo una vez (1 Jn. 5:16) el término rogar ( ρωτάω) con respecto a las peticiones que el hombre dirige a Dios, y esa única excepción se explica fácilmente. Por otra parte, al hablar de sus propias oraciones, Jesús siempre utiliza rogar, nunca pedir (α τέω). Véase también sobre 11:22.
Jesús promete que en respuesta a este ruego suyo el Padre dará a los discípulos otro Ayudador. En el siguiente versículo a este Ayudador se le llama el Espíritu de verdad.
El pasaje indica claramente que el Espíritu Santo no es sólo un poder sino una persona, al igual que el Padre y el Hijo. Es otro Ayudador, no un Ayudador diferente. La palabra otro indica uno como yo que ocupará mi lugar, y hará mi trabajo. En consecuencia, si Jesús es una persona, el Espíritu Santo debe también ser una persona. Además, a menudo se le atribuyen atributos personales (14:26; 15:26; Hch. 15:28; Ro. 8:26; 1 Co. 12:11; 1 Ti. 4:1; Ap. 22:17). Su relación con el Padre y el Hijo se describe de tal naturaleza que si éstos son personas, también él debe serlo (Mt. 28:19; 1 Co. 12:4–6; 2 Co. 13–14; 1 P. 1:1, 2).
    Por la misma razón, si Jesús es divino, también el Espíritu debe ser divino. Esto también se enseña en todo el Nuevo Testamento, por no decir nada del Antiguo. Así, se le dan nombres divinos (Hch. 5:4; 28:25; He. 10:15, 16); se le atribuyen propiedades divinas; tales como eternidad, omnipresencia, omnipotencia, omnisciencia (1 Co. 2:10; 12:4–6: He. 9:14); y de él se afirman obras divinas (Mt. 12:18; Lc. 4:18; Jn. 4:16; 1Co. 12:2–11; 2 Ts. 2:13; 1P. 1:12). Pasajes como Mt. 28:19 y 2 Co. 13:14 indican claramente que las tres personas son completamente iguales. Todas poseen la misma esencia divina.
    Según el pasaje que estamos estudiando, el Padre es quien da el Espíritu Santo en respuesta al ruego del Hijo. Procede tanto del Padre como del Hijo. El Padre lo da; el Hijo lo envía (15:26). Es el Espíritu del Padre; es también el Espíritu de Cristo (Mt. 10:20; Ro. 8:9; 1 Co. 2:11, 12; y Gá. 4:6). El Espíritu Santo es la persona en quien el Padre y el Hijo se encuentran entre sí. Además, aquí al igual que en otros pasajes, la trinidad económica descansa sobre la ontología: la manifestación del Espíritu el día de Pentecostés, a la cual se refiere este pasaje, descansa en su procesión eterna. Ambas son obras del Padre y del Hijo.
    Al Espíritu aquí se le llama otro Paracleto (παράκλητος). El término indica que es una persona a la que se le llama (en este caso, para los discípulos) a fin de que ayude. A este respecto deberían evitarse según nuestro parecer, dos errores:
(1) El hecho de que por su origen la palabra sea adjetivo verbal derivado de la forma pasiva (perfecta) del verbo παρακαλέω no debe interpretarse en el sentido de que en consecuencia la palabra resultante conserva siempre un significado pasivo. Una cosa es la derivación de las palabras, y otra la historia de su significado en el uso concreto (tema de estudio de la ciencia de la semántica). Claro está que hay relación entre las dos,pero en ningún modo son la misma cosa. El contexto debe decidir. En Juan lo que se subraya es la idea activa, como lo indican todas las referencias a él (véase párrafo siguiente). El Paracleto hace ciertas cosas para los discípulos (y, desde luego, para la iglesia).
(2) El significado de la palabra no debe restringirse demasiado. El Espíritu Santo es Ayudador en muchos aspectos: consuela, efectivamente y como el tema principal del capítulo 14 es el consuelo, es probable que Jesús tuviera esto en mente más que ninguna otra cosa. Pero el Espíritu también (y en íntima relación con la obra de impartir consuelo) enseña, guía a la verdad (16:13, 14); hace recordar a los discípulos la enseñanza de Cristo (14:26); y mora en ellos como fuente de inspiración y vida (14:17). El Padre y el Hijo llaman al Espíritu para que acuda a los discípulos a fin de consolar, amonestar, enseñar y guiar; en otras palabras, a fin de que en cualquier condición el Paracleto proporcione la ayuda que sea necesaria. Por ello, no conocemos mejor traducción que la del término Ayudador.
En 1 Juan 2:1 se llama a Jesucristo mismo Paracleto. Es el Ayudador en el sentido de Abogado o Intercesor frente al Padre a favor de los creyentes que cometen pecado.
El sentido de 14:16 es, en consecuencia, éste: en lugar de empobrecerse, los discípulos de hecho se van a hacer más ricos. Desde luego, un ayudador se va, pero lo hace con el propósito de enviar a otro. Además, el primer Ayudador, aunque físicamente ausente, seguirá siendo Ayudador. Será su Ayudador en el cielo. El otro será su Ayudador en la tierra. El primero intercede por los discípulos. Además, este segundo Ayudador, una vez que llegue (en Pentecostés), nunca se apartará de la iglesia en ningún sentido. Por ello, Pentecostés nunca se repite (Véase en el siguiente versículo la distinción entre las preposiciones utilizadas en los versículos 16 y 17 respecto a la relación del Espíritu Santo con la iglesia.)


     17. El Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no lo ve, ni le conoce.

Al Paracleto se le llama aquí Espíritu de verdad (genitivo cualitativo). Esto, según 16:13, significa que él, siendo la verdad en persona, guía a su pueblo hacia ese ámbito de la verdad que se encarna en Cristo y su redención.
    Dado el hecho de que el mundo (κόσμος; véase nota 26 probablemente con el significado de 6) sigue la mentira de Satanás (véase sobre 8:44, 45; 14:30), carece de un órgano de discernimiento espiritual (no percibe al Espíritu y sus acciones, 1 Co. 2:12–14) y no reconoce al Espíritu (Mt. 12:22–37; Hch. 2:12–17), atribuyendo las influencias de la tercera persona de la Santísima Trinidad a “Beelzebú” o a “vino nuevo” no puede (véase sobre 3:3, 5) recibirlo. (En cuanto al significado de θεωρέω, véase nota 33; y en cuanto a γινώσκω véase sobre 1:10, 31; 3:11: 8:28).
Vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. 
Nótese la diferencia en los verbos y preposiciones (según lo que probablemente sea la mejor versión):
14:16. “para que esté con o en medio de vosotros (μεθ μ ν)”.
14:17. “porque mora con vosotros a vuestro lado (παρ μ ν)”.
14:17. “estará en (dentro de) vosotros ( ν μ ν)”.
La interpretación de estas cláusulas no es fácil. Como se ha dicho antes, habría que seguir leyendo y leyendo, (véase sobre 1:4). A no ser que se haga así, se podría llegar fácilmente a la siguiente explicación.
“Ahora mismo el Espíritu Santo ya mora en el corazón del Salvador lleno del Espíritu, y por ello en (al lado de) ellos. Como resultado de esto, incluso ahora por lo menos en principio y en momentos de claridad espiritual, reconocen al Paracleto. Pero más tarde el Espíritu establecerá una relación aun más íntima. El que siempre había estado con ellos (παρά), en el día de Pentecostés, vendría a estar en medio de ellos o con ellos (μετά) y dentro ( ν) de ellos.
Aunque tal interpretación es tentadora, tiene sus problemas, sobre todo en vista del versículo 23: “y vendremos a él, y haremos morada con él”. Aquí la relación “con él” se atribuye concretamente a la dispensación del Espíritu (adviértase la íntima conexión entre el versículo 23 y los versículos 25, 26). En consecuencia, no hay justificación para distinguir totalmente entre la actual relación con ellos y la relación futura en medio de ellos o dentro de ellos. Tampoco está justificado el atribuir un significado demasiado restringido a la preposición “con” (παρά), como si indicara necesariamente una relación menos íntima. En cuanto al verdadero significado de παρά en tales contextos véase sobre el versículo 23.
Frente a esta dificultad algunos comentaristas han interpretado el pasaje que estudiamos (14:17) como si Jesús quisiera decir, “Ya ahora tenéis el Espíritu en el corazón. Más tarde, en Pentecostés, sabréis más acerca de él”. Pero esto equivale a subestimar el significado de Pentecostés.
Aunque estamos de acuerdo en que hay diferencia en el significado de las preposiciones, probablemente es mucho mejor buscar la solución en la dirección de la siguiente paráfrasis:
“El Padre os dará otro Ayudador (versículo 16), a fin de que esté con vosotros para siempre, el Espíritu de verdad, que el mundo no puede recibir porque ni lo ve ni lo conoce. Vosotros, por el contrario, una vez que el Espíritu haya llegado, lo conoceréis porque morará con vosotros (en el sentido explicado más abajo en relación con el versículo 23) y estará dentro de vosotros” (versículo 17). Esta lectura de un tiempo presente como si fuera futuro está totalmente justificada en el contexto. Jesús simplemente se proyecta hacia el futuro habiendo claramente utilizado el tiempo futuro en el versículo 16 (“dará”, y cf. “para que”). Con el tiempo futuro ya presente en su mente, puede utilizar ahora el tiempo presente, “Lo conocéis, porque mora con vosotros”, cuando nosotros utilizaríamos el futuro. El que está pensando en este tiempo futuro resulta claro nuevamente por el uso del tiempo futuro en la cláusula siguiente, “Y estará en vosotros” (si la versión de N. N. del texto es correcta).
En el día de Pentecostés, por tanto, el Espíritu Santo vendría a morar en medio de, con, y en los discípulos. Entraría personalmente en la iglesia, que se convertiría en su templo, su morada permanente (véase sobre 7:39; cf. 1 Co. 3:16; 2 Co. 6:16; Ef. 2:21). Como resultado, la iglesia descartaría las ropas infantiles y se volvería espiritualmente adulta. Se convertiría en una nación de profetas, un reino de sacerdotes, el cuerpo de Cristo (cf. 1 P. 2:9; J1. 2:28; 1 Co. 12:7ss; Ef. 1:22, 23; 2:21, 22; 5:23–33). Como segundo resultado, ese día la iglesia
llegaría a ser internacional. La pared divisoria, el muro de separación entre los judíos y gentiles se partiría y estaría destinado a partirse cada vez más (Is. 54:2, 3; Hch. 2:9–11).


18.No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros. 

Lo que Jesús quiere decir es: “Mi partida no será como la de un Padre cuyos hijos quedan huérfanos cuando él muere. Yo mismo vuelvo a vosotros en el Espíritu”. El Espíritu revela al Cristo, lo glorifica, aplica sus méritos a los corazones de los creyentes, hace eficaces sus enseñanzas en la vida de ellos. En consecuencia, cuando el Espíritu es derramado, Cristo verdaderamente vuelve.
Aquí en el versículo 18 la referencia no es primordialmente a la segunda venida sino al regreso de Cristo en el Espíritu en Pentecostés. Razones para adoptar esta posición:
a. El contexto precedente inmediato se refiere al derramamiento del Espíritu.
b. También el contexto siguiente inmediato.
c. Sólo así se puede explicar que los discípulos no queden huérfanos.
d. En la consumación de los tiempos Jesús vendrá al mundo además de venir a la iglesia. En el Espíritu, derramado en Pentecostés, escoge como morada solamente a la iglesia.
e. Uno de los resultados de la venida a la que aquí se hace referencia en el versículo 18 es que los discípulos conocerán que “yo estoy en el Padre y vosotros en mí, y yo en vosotros”. El conocimiento de la íntima unión de los creyentes con Cristo fue fruto de Pentecostés: Ro. 6:3–11; 8:1; 12:5; 16:2, 3, 7, 11, 12, 13; 1 Co. 1:30; 4:10, 15, 17; 7:39; 9:1; 11:11; 15:31, 58; 16:19, etc.
Por otra parte, también es verdad que la morada de Cristo a través del Espíritu en su iglesia es prototipo de la morada de Dios en el corazón de su pueblo (en el cielo y en última instancia) en el universo restaurado. Nótese lo siguiente:
a.En este mismo contexto las palabras del versículo 23, “Y vendremos a él, y haremos morada con él”, 
tienen su eco en Ap. 21:3, donde se alude a la comunión perfecta de Dios con su pueblo en el cielo y tierra nuevos.
b. La expresión “en aquel día” (versículo 20) se refiere a menudo a un largo período de tiempo en el cual un suceso tipifica a otro (todavía futuro).
c. El escorzo profético, según el cual grandes sucesos parecen juntarse como si se vieran de un solo vistazo, no es infrecuente en la Escritura. Así la primera y segunda venida de Cristo se ven juntas en Mal. 3:1, 2. La destrucción de Jerusalén y el fin del mundo aparecen juntos (y aquélla se ve como presagio del segundo) en el discurso escatológico de Cristo (Mt. 24 y 25; Mr. 13; Lc. 21). Así pues, también aquí en 18–21 el regreso de Cristo en el Espíritu contiene en sus entrañas la promesa del retorno que la iglesia todavía espera.



Texto: Romanos Cap. 14, versículo 17. Porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo.



1er Titulo:

El Espíritu Santo Trae Consuelo y Paz Al Creyente. 
Lectura Biblica: San Juan 14: 26-27.26Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho. 27La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo. 
Comentario:14:25, 26. Os he dicho estas cosas estando con vosotros. Además, el Ayudador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.
Jesús parece demorarse con sus discípulos lo más posible. Parece despedirse de ellos una y otra vez; sin embargo, una y otra vez se queda un poco más. Hay un tono de despedida en las palabras, “Os he dicho estas cosas estando con vosotros”. Sin embargo, el Maestro se demora. Cf. 14:31; 15:11; 16:1, 4, 25, 33. Estas cosas, en vista de estando con vosotros, que sin duda es muy general, no se puede restringir a las palabras pronunciadas esa noche, sino que obviamente indican toda su enseñanza hasta ese mismo momento. Ahora Jesús distingue (nótese que no presenta un contraste; δε debería traducirse aquí además o y o ahora no pero o mas) entre su propia enseñanza durante los días de su humillación, por una parte, y su propia enseñanza por medio del Espíritu en la gloria de su exaltación, por la otra. La idea central de los versículos 25 y 26 se puede sintetizar así:
“Mientras moraba físicamente con vosotros os he comunicado ciertas enseñanzas que después de mi separación física de vosotros os aclararé más por medio del Espíritu (cf. 1 Co. 2:13). Además, entonces os enseñaré todo lo que necesitan saber para realizar la obra de testimonio que se os ha asignado”.
Nótense los nombres dados a la tercera persona de la Trinidad: el Ayudador (παράκλητος); véase sobre 14:16; el Espíritu Santo, santo porque, no sólo está completamente libre de pecado y posee todos los atributos morales en grado infinito—lo cual, desde luego, es verdad también respecto al Padre y el Hijo—, sino también porque él es quien lleva la parte principal en la obra de hacer santos a otros (santificación). También se describe como aquel “a quien el Padre enviará en mi nombre (el de Cristo)”. Cf. Hch. 2:33. El envío del Espíritu Santo y también su obra en la tierra armonizan por completo con el nombre de Cristo, es decir, con su autorrevelación en la esfera de la redención. La comparación entre 14:26, “a quien el Padre enviará en mi nombre”, y 15:26, “a quien yo os enviaré del Padre”, aclara completamente que el envío histórico del Espíritu Santo el día de Pentecostés (véase Hch. 2) se atribuye tanto al Padre como al Hijo. ¿Acaso esta efusión histórica no implica que también la procesión eterna, supra histórica, del Espíritu debe considerarse como una acción en la que cooperan el Padre y el Hijo?
Nótese que la promesa contiene dos elementos, y que con toda probabilidad el primer todas las cosas (πάντα) abarca más que el segundo. Primero, el Espíritu les enseñará todas las cosas necesarias (no sólo para su propia salvación, sino aquí en concreto, para la obra de testimonio (cf. Mt. 10:10; 1 Jn. 2:27). Esto incluye ciertas cosas que Jesús no había enseñado concretamente durante los días de su humillación, las cuales omitió por una razón muy prudente (véase sobre 16:12). En segundo lugar, el Espíritu les recordará todo lo
que él mismo les había dicho. Como ya se indicó, por medio de ambos Jesucristo cumple su oficio profético, primero en la tierra, luego desde el cielo.
Los dos todas las cosas pueden considerarse como círculos concéntricos, porque también por medio del recuerdo de lo antiguo (“os recordará todo lo que yo os he dicho”), el Espíritu enseñará lo nuevo. Debe tenerse presente que entre el tiempo en que Jesús pronunció estas palabras y el momento en que fue derramado el Espíritu Santo ocurrieron los siguientes sucesos significativos: la crucifixión, resurrección, ascensión, y coronación de Cristo. A la luz de estos grandes acontecimientos la obra del Espíritu Santo de recordar a los discípulos las antiguas enseñanzas de Jesús implicaría naturalmente una nueva enseñanza, o si se prefiere, implicaría una comprensión más profunda de aquello que, cuando se oyó por primera vez, apenas se había entendido. Como prueba ofrecemos los siguientes pasajes: 2:22; 12:16. Incluso entonces, desde luego, la dirección especial del Espíritu fue necesaria para hacerles comprender el significado exacto de las palabras de Cristo a la luz de su expiación y glorificación.


27. La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. Por medio de todas las palabras de consuelo que preceden al versículo 27 Jesús trata de comunicar paz a los corazones de los discípulos. “Esta paz”, es como si dijera Jesús, “es tanto un legado que dejo ( φίημι) como un tesoro que doy (δίδωμι)”. Cierto que Jesús da esta paz con su muerte expiatoria en la cruz, con la cual produce la reconciliación. Sin embargo, decir que la palabra paz tal como se usa aquí en el versículo 27 es puramente objetiva y no tiene nada que ver con el sentimiento subjetivo en el corazón del creyente es ir demasiado lejos. Que la paz en este caso indica ausencia de un sentimiento turbador y atemorizador resulta claro por las palabras que siguen inmediatamente, a saber, No se turben más vuestros corazones, ni tengan miedo. Como se ha dicho repetidas veces en este comentario, a fin de determinar el significado de las palabras, frases y cláusulas, se debe seguir leyendo. Esto se aplica también en este caso. Pero también lo que antecede tiene importancia para determinar el significado. A la luz de todo el capítulo creemos que la palabra paz aquí en 14:27 indica aquella ausencia de inquietud espiritual y aquella seguridad de salvación y de la presencia amorosa de Dios bajo toda circunstancia que resulta del ejercicio de la fe en Dios y en su Hijo (14:1) y de la contemplación de sus misericordiosas promesas (véase especialmente 14:1, 2, 3, 12–14, 16–21, 25, 26). Es la paz de la que Pablo habla en Fil. 4:6, 7. Cuando Jesús dice, “No os la doy como el mundo la da”, el contexto aclara que lo que quiere decir es “doy mi paz”, que el mundo nunca puede dar, por mucho que diga, “la paz sea contigo”, o “ve en paz”. El contraste está en el don mismo y no sólo en la forma en que se comunica este don. El mundo puede dar placer externo, descanso físico y deleite, honor, riqueza; pero nunca esa seguridad íntima que es el reflejo de la sonrisa de Dios en el corazón de su hijo.

En cuanto al significado de, “No se turben más vuestros corazones, ni tengan miedo”, véase en 14:1. Cuando la paz que Cristo comunica (y que ganó para nosotros mediante su expiación) entra en el corazón, queda excluida la ansiedad. “Ni tengan miedo”. Es el único caso en que se usa este verbo en el Nuevo Testamento (pero véase 2 Ti. 1:7 en cuanto al sustantivo). Se encuentra en Aristóteles, en los papiros, y bastante a menudo en la LXX. Significa ser cobarde, tímido o temeroso. A diferencia de φόβος, que se utiliza a menudo en un buen sentido (temor piadoso), δειλία con el que se relaciona el verbo δειλίαω, nunca se utiliza en un sentido bueno.



2° Titulo:

Funciones Del Espíritu Santo Consolador.
Lectura Biblica: San Juan 16: 7 al 11. 7Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré. 8Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. 9De pecado, por cuanto no creen en mí; 10de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más; 11y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado.
Comentario:  Versic. 7. Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me voy, el
Ayudador no vendrá a vosotros; mas si me voy, os lo enviaré. Aquí, Jesús expresó claramente lo que había venido sugiriendo desde mucho antes. ¿Acaso no había dicho a los discípulos que su partida sería con el propósito de prepararles un lugar (14:2); de prepararlos para hacer obras mayores (14:12); de impartirles conocimientos más abundantes (14:20); y, en realidad, de atraerlos más a sí, a saber, en el Espíritu (14:28)? ¿Acaso no resultaba, pues, muy claro que la partida del Maestro sería ventajosa para los discípulos? Una vez más, mientras los discípulos ven a Jesús en el cuerpo, ¿son capaces de entender que su relación con él debe ser de carácter espiritual?
¡Extraños son, en verdad, los caminos del Señor! Cristo y su gran enemigo Caifás dicen ambos lo mismo, a saber, que es conveniente que Jesús muera (véase sobre 11:50). Desde luego, Caifás mismo no quiso decir lo que Cristo quiso decir. La intención del Espíritu, sin embargo, era la misma en ambos casos.
La razón fundamental de por qué la partida de Cristo significa triunfo y no tragedia, la razón de por qué es una ayuda y no un obstáculo para estos hombres (y para la Iglesia en general) es ésta, que de lo contrario el Ayudador (véase sobre 14:16), a saber, el Espíritu Santo, no vendrá a ellos. Jesús no explica por qué el Espíritu no puede venir a no ser que el Hijo se vaya de la tierra para retornar a su morada en lo alto. Probablemente las siguientes sugerencias señalan la dirección correcta: la partida del Hijo es por el camino de la cruz. Con dicha partida obtiene la redención para su pueblo. Ahora bien, el Espíritu Santo es aquel cuya misión especial es aplicar los méritos salvadores de Cristo al corazón y a la vida de los creyentes (Ro. 8; Gá. 4:4–6). Pero el Espíritu no puede aplicar estos méritos si no hay méritos para aplicar. En consecuencia, a no ser que Jesús se vaya, el Espíritu no puede venir. Asimismo, debe tenerse presente que el don del Espíritu Santo es una recompensa por la obras de Cristo (Hch. 2:33). Pero no se da la recompensa hasta que se ha cumplido la misión por la cual se otorga. Por ello, el Espíritu Santo no puede ser enviado hasta que Jesús hay completado su tarea en la tierra. No decimos que Jesús tuviera presentes estas razones cuando dijo, “porque si no me voy, el Ayudador no vendrá a vosotros; mas si me voy, os lo enviaré”. Simplemente no sabemos qué tenía en mente. La razón por que nosotros, sin embargo, presentamos unas cuantas sugerencias es para mostrar que esta afirmación de Jesús está totalmente en armonía con el cuerpo de la revelación que encontramos en otros pasajes del Nuevo Testamento. Nótese, “enviaré”, aquí y también en 15:26; pero 14:26: “El Padre enviará en mi nombre”. Hay cooperación perfecta en las obras externas. El Padre envía; el Hijo envía; el Espíritu va. Además, el Espíritu es enviado “a vosotros”. Escoge como morada a la iglesia. Sin embargo, también el mundo percibe su influjo:


8. Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio.

La acción del Espíritu en el mundo se describe en los versículos 8–10. A través de la predicación y las obras de los discípulos (2 Ti. 3:16; 4:2; Tit. 1:9, 13; 2:15) ese Espíritu, una vez constituida su morada en el corazón de los creyentes (véase Hch. 2; 2 Co. 6:16), convencerá al mundo.
Pondrá públicamente de manifiesto la culpa del mundo y lo invitará al arrepentimiento. Lo convencerá respecto a tres asuntos: pecado, justicia, y juicio. El resultado de esta operación del Espíritu no se indica aquí. Por Hch. 2:22–41; 7:51–57; 9:1–6; 1 Co. 14:24; 2 Co. 2:15, 16; Tit. 1:13, sabemos que en algunos casos el resultado será la conversión; en otros, el endurecimiento y el castigo eterno.


9. De pecado, por cuanto no creen en mi.

Por medio de la labor de testimonio, que llevarán a cabo los apóstoles y sus seguidores (15:27), el Espíritu Santo no sólo pondrá al descubierto el pecado del mundo sino que en el caso de algunos, despertará la conciencia de culpa que conduce a verdadero arrepentimiento (cf. 1 Jn. 3:8). Habrá pesar genuino y un acudir al Salvador en busca de refugio y perdón. Habrá muchos casos de verdadera conversión. Aunque el mundo en general seguirá persiguiendo a la iglesia (Hch. 7:51ss), habrá millones de personas que en el curso de la historia se despertarán al conocimiento de su culpa. Como consecuencia de la operación de la gracia soberana de Dios, hombres de todas las latitudes y naciones aceptarán a Jesús como su Señor y Salvador. Cuando el Espíritu Santo, por medio de la predicación del evangelio, convenza a los hombres de su pecado, un número considerable exclamará, “Hermanos, ¿qué haremos?” (Hch. 2:37). Sentirán que la esencia de su pecado (el gran pecado que abarca todos los demás, de aquellos que han oído el evangelio) es éste: no haber aceptado a Jesús como su Señor y Salvador sino haberlo rechazado (véase sobre 3:18; 12:37, 48). En cuanto al significado del verbo πιστεύω véase sobre 1:8; 3:16; 8:30, 31a.


10. De justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más.

La expresión “convencerá al mundo de justicia” debe explicarse a la luz de lo que sigue de inmediato: “porque voy al Padre, y no me veréis más”. El mundo, representado por los judíos, iba a crucificar a Jesús. Iba a decir, “Debe morir” (19:7); por ello, en el nombre de la justicia iba a darle muerte. Proclamaba en voz alta que él era injusto. Lo trataba como malhechor (18:30). Pero la verdad era precisamente lo contrario. Aunque el mundo lo rechazó, el Padre lo acogió, lo acogió en casa por el camino de la cruz, la cruz que condujo a la corona. Los discípulos ya no iban a observar sus actividades diarias como cuando andaba con ellos. Iba a morir, iba a recibir su recompensa (Fil. 2:9–11). Por medio de la resurrección el Padre pondría el sello de su aprobación en su vida y obra (Hch. 2:22, 23, 33; Ro. 1:4). El, el mismo a quien el mundo había llamado malhechor, por medio de una ida victoriosa al Padre sería señalado como el Justo (8:46; Hch. 3:14; 7:52; 2 Co. 5:21; 1 P. 3:18; 1 Jn. 2:1; y cf. Lc. 23:47). Así pues, el mundo sería convencido de justicia. Y esta convicción resultaría en la condenación del mundo (es decir, en la condenación de Satanás y de todos los que se negaron a arrepentirse):


11. Y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido juzgado. El príncipe de este mundo ya estaba condenado (véase sobre 12:31; 14:30; cf. Col. 2:15). Al condenar a Cristo (¡el acogido por el Padre!) se condenó a sí mismo. En el último día esta sentencia se manifestaría a todo el universo cuando “el diablo que los engañaba es lanzado en el lago de fuego y azufre” (Ap. 20:10). En consecuencia, el mundo, al seguir el consejo de Satanás de condenar a Jesús, resulta condenado.

Resumiendo, resulta evidente que a través de la predicación del evangelio, el Espíritu Santo ayuda a la iglesia, y que lo hace convenciendo al mundo con respecto a su propio pecado de no creer en Cristo, con respecto a la justicia de Cristo, que al ir al Padre queda totalmente vindicado, y con respecto al juicio de Dios pronunciado sobre el príncipe del mundo.
Nótese cómo esta profecía de Jesús realmente se cumplió. El sermón de Pedro el día de Pentecostés (Hch. 2) trata exactamente de estos tres temas: a. pecado, el pecado de rechazar a Cristo (“vosotros … prendisteis y matasteis por manos de inicuos, crucificándole … a este Jesús a quien vosotros crucificasteis”); b. justicia, la justicia de Cristo (“Jesús nazareno, varón aprobado por Dios”); c. y juicio, el juicio de los hostiles a Cristo (“Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies … sed salvos de esta perversa
generación”). El resultado fue: “Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron: Varones hermanos, ¿qué haremos?… y se añadieron aquel día como tres mil personas”.



3er Titulo:

El Espíritu Consolador Trae Gozo En Tiempos Difíciles.
Lectura Bíblica: Los Hechos 13:52. Y los discípulos estaban llenos de gozo y del Espíritu Santo. Y 1a a Los Tesalonicenses 1.6. Y vosotros vinisteis a ser imitadores de nosotros y del Señor, recibiendo la palabra en medio de gran tribulación, con gozo del Espíritu Santo,
Comentario: 51. Entonces Pablo y Bernabé sacudieron el polvo de sus pies en protesta contra aquellos y se fueron a Iconio. 52. Y los discípulos fueron llenos con gozo y del Espíritu Santo.
Tenemos aquí una vívida descripción de la costumbre judía que simboliza una renuncia de personas o cosas. Los fariseos, por ejemplo, cuando abandonaban suelo gentil sacudían el polvo de sus pies y así demostraban que no se habían contaminado.849 Sin embargo, Pablo y Bernabé manifiestan su objeción no contra los gentiles sino contra los judíos. Usan el acto simbólico de sacudir el polvo de sus pies para indicar que no tienen nada que ver con los judíos de Antioquía de Pisidia (c.f. 18:6).
Los misioneros ahora abandonan la región de Pisidia y la ciudad de Antioquía y viajan en dirección este, hacia Iconio.Esta ciudad, conocida en el presente como Konya, fue parte de Frigia aun cuando está en el límite con Licaonia. Situada en una llanura, estaba rodeada por fértiles campos que recibían suficiente agua de las corrientes que fluían de las montañas cercanas. Era un centro comercial que servía a la comunidad agrícola de esa área. Llegó a ser una ciudad importante junto a una carretera principal, desde donde salían a lo menos cinco
caminos hacia diferentes regiones del área.
Lucas cierra este segmento de su relato acerca del primer viaje misionero describiendo la actitud de los cristianos de Antioquía. El dice, “Los discípulos fueron llenos con gozo y del Espíritu Santo”. Como es costumbre en Hechos, Lucas llama discípulos a los recién convertidos al Cristianismo (es decir, es gente que está aprendiendo). Se esperaría que estos noveles creyentes se sintieran desanimados por la partida de Pablo y
Bernabé. En lugar de ello, están llenos de gozo y con el Espíritu Santo. Dios llena el vacío creado por la repentina salida de los maestros dándoles el don del gozo, el cual es un fruto del Espíritu Santo (Gá. 5:22). La
presencia del Espíritu Santo en los corazones de los creyentes constituye, en sí misma, un gozo indescriptible.


Consideraciones doctrinales en 13:52

¡Misiones! La palabra nos hace pensar en la colección de ropa usada que es enviada al campo misionero. Pensamos en equipo de segunda mano que nosotros ya no usamos, pero que los obreros en distantes tierras considerarán un tesoro. Asignamos sumas de dinero a sostener a aquellos misioneros que proclaman el evangelio en lugares remotos. Hemos oído de gente con dificultades para cursar sus estudios, a quienes se les dijo que no importaba que no completaran sus estudios, de todos modos podrían ir al campo misionero. Hemos conocido ministros que optaron por el campo misionero para no tener que luchar contra las tensiones de un pastorado local.
¿Pero tendrá que ser siempre el campo misionero el lugar al cual mandar ropa usada, equipo desechado, dinero que nos sobra y misioneros mediocres? ¿Qué ocurriría si mandáramos mercadería de marca, sin usar, si diéramos más para las misiones que lo que necesitan nuestras iglesias locales, y si reclutáramos los más destacados pastores para ser misioneros? En Antioquía de Siria, el Espíritu Santo dijo a la iglesia, “Apartad para mí a Bernabé y a Pablo para la obra para la cual los he llamado” (v. 2). Los miembros de la iglesia ayunaron, oraron y comisionaron a sus mejores maestros para la obra misionera. Y Dios bendijo a esa iglesia más allá de toda medida. En Antioquía de Pisidia, Pablo y Bernabé hicieron un trabajo invalorable al levantar a aquella naciente iglesia. Debido a la persecución, tuvieron que irse. Pero en lugar de sentir tristeza y dolor, los miembros de aquella iglesia se llenaron de gozo y del Espíritu Santo. Dios les bendijo abundantemente con su sagrada presencia y proveyó para todas sus necesidades. No hay duda que “Dios ama al dador alegre” (2 Co. 9:7).


Comentario de: 1a a Los Tesalonicenses 6, 7. Y vosotros llegasteis a ser imitadores de nosotros y del Señor.

Aquí se ofrece un cuadro del carácter genuino de la experiencia religiosa de los tesalonicenses. Ellos habían llegado a ser imitadores (μιμηταί, nuestra palabra mímicos tiene la misma raíz), no meramente hombres parleros. Cf. 1 Ts. 2:14; luego también 1 Co. 4:16; 11:1; Ef. 5:1; He. 6:12. Pablo no siente temor al decir, “vosotros debéis ser imitadores de mí” (1 Co. 4:16). Se atreve a decirlo porque, por la soberana gracia de Dios, puede añadir, “… como yo soy de Cristo” (1 Co. 11:1). Y aquellos que son imitadores de Pablo y de Cristo, lo son también de Dios (Ef. 5:1). Así la flecha apunta desde Pablo (y sus asociados) hacia Cristo y hasta Dios. Es el orden lógico. Esto es también por qué aquí en 1 Ts. 1:6 “de nosotros” precede a “del Señor”. Los misioneros habían estado físicamente en medio de ellos. Aun antes que se hubiese producido alguna conversión, ya la dedicación, devoción, entusiasmo, voluntad de sufrir por Cristo, etc., de los misioneros pudieron ser manifiestas y así observadas. Estos misioneros, a su vez, señalaban al Señor y hablaban de él (véase 1 Ts. 1:1 para el título).
Ahora bien, no es posible imitar a Cristo en todos sus aspectos. Por ejemplo, en su capacidad de Salvador
no podía ser imitado. Pero la tercera comparación (el punto que se refiere tanto a los misioneros como a Cristo quien les había comisionado, sí puede imitarse) se da a conocer claramente por las palabras: cuando en medio de gran tribulación recibisteis la palabra con gozo impartido por el Espíritu Santo. ¡Regocijarse en medio de la tribulación (en cuanto al significado del término véase C.N.T. sobre Juan 16:33) era algo acerca de lo cual Pablo y Silas podían relatar una conmovedora experiencia! La historia tuvo relación con un suceso que ocurrió justamente antes que ellos dirigieran sus pasos hacia Tesalónica. En Filipos fueron arrojados a una prisión, y sus pies aprisionados en el cepo. Pero a media noche Pablo y Silas ¡cantaron himnos a Dios! y es sólo un ejemplo de su regocijo en medio de las tribulaciones. Jesús también se regocijó en la tribulación. Véase C.N.T. sobre Juan 12:20–36 y en 16:33. De ahí que, cuando bajo una presión similar (véase p. 16) los destinatarios de la epístola recibieron la palabra (el evangelio de salvación) con gozo del Espíritu, dieron evidencia inequívoca de ser imitadores de los misioneros y de Cristo mismo. (Con relación a esto léase el hermoso pasaje: Hch. 5:41.) Tuvieron la prueba en sí mismos de haber sido elegidos de Dios. No se debe perder de vista la conexión con 1 Ts. 1:4.
Ahora, los imitadores llegaron a ser ejemplos. Existe aquí algo así como un círculo; primero, Dios realiza
su obra en el mundo: El Padre elige; el Hijo (y también sus embajadores especiales) dan ejemplo de regocijo en medio de la tribulación; el Espíritu Santo imparte gozo. Entonces los tesalonicenses creen, reciben la palabra, y llegan a ser imitadores. Ahora ellos, a su vez, llevan las buenas nuevas a otros, cuyas alabanzas (después que ellos mismos han experimentado el gran cambio) glorifican a Dios que está en los cielos. En esta forma el círculo se ha completado. Los tesalonicenses, por decirlo así, ocupan un lugar intermedio: la palabra del Señor viene a ellos, quienes habiéndola aceptado por la fe, la hacen resonar en tal forma que otros pueden oír y creer. La prueba de que esta interpretación es correcta la tenemos en lo que sigue inmediatamente: de modo que vinisteis a ser un ejemplo a todos los creyentes en Macedonia y Acaya. Quien no se constituye en imitador no puede llegar a ser un ejemplo (τύπος, derivado de τύπτω; luego, entonces, es la marca de un golpe, o la huella dejada por él; véase C.N.T. sobre Juan 2:25; también, figura, Hch. 7:43; forma, Hch. 23:25; así entonces, modelo o plantilla para copia, Hch. 7:44; Fil. 3:17). Para todos los creyentes de las dos provincias romanas de Macedonia (aquí, además de Tesalónica misma, estaban Filipos y Berea) y Acaya (donde estaban Atenas y Corinto) los tesalonicenses convertidos habían llegado a ser un ejemplo. La razón está en armonía perfecta con lo que precede, y se da en las siguientes palabras:


Texto: Romanos14:17. Porque el reino de Dios no es comer ni beber sino justicia y paz y gozo en el espíritu Santo;

La esencia del reinado real de Dios, la evidencia de ese bendito reinado en medio de vosotros, dice Pablo, por así expresarlo, no es afectada por la clase de comida que una persona consume, ya sea que sea ceremonialmente pura o impura, ya sea sólo verduras o también carne, sino que es atestiguada por la posesión que uno tiene del estado de justicia ante Dios, por la percepción de la paz de Dios, paz que resulta de la reconciliación con Dios (Ro. 5:1, 10). Está caracterizada por la experiencia del gozo del Espíritu, gozo inexpresable y lleno de gloria (1 P.1:18).
Se hace inmediatamente evidente que esta respuesta está en total acuerdo con las palabras de Jesús: “El reino de Dios no viene con despliegue exterior; al dirá la gente: ‘¡Mirad, aquí (está)!’ o ‘¡Allí (está)!’ porque, nótenlo bien, el reino de Dios está dentro de vosotros” (Lc. 17:21. ni dirán: Helo aquí, o helo allí; porque he aquí el reino de Dios está entre vosotros.).


EL ESPÍRITU SANTO COMO EL CONSOLADOR (por R. C. Sproul)

Al enseñar en vísperas de su muerte en el aposento alto, Jesús se explayó sobre el Espíritu Santo. Dijo: "Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador" (Jn. 14:16). La palabra Consolador a veces es traducida como "Ayudador" o "Consejero" y proviene de la palabra griega paracleto.
Lo primero que nos llama la atención en este pasaje es que Jesús nos promete otro "Paracleto" o "Ayudador". Para que Jesús haya dicho que el Espíritu Santo sería otro Ayudador es necesario que haya habido un Ayudador antes del Espíritu. El Nuevo Testamento identifica claramente al Primer Ayudador, o Paracleto, con Jesús mismo. Juan escribe'. "Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo" (1 Jn 2:1).
El título de Abogado que se le da a Jesús en esta oportunidad es otra traducción posible de la palabra griega paracleto. Vemos entonces que Jesús es el primer Paracleto, y Jesús oró para que posteriormente a su partida de este mundo el Padre proveyera de otro Paracleto en su ausencia. El Espíritu fue enviado para ser el sustituto de Cristo, Él es el vicario supremo de Cristo sobre la tierra. En el mundo de la antigüedad, un paracleto era alguien que había sido llamado para brindar su asistencia en una corte legal. El Espíritu Santo, al desempeñar este papel, cumple con más de una tarea. Uno de sus trabajos es la ayuda que el Espíritu brinda al creyente que se dirige al Padre. Pablo le escribe a la iglesia en Roma:
Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos (Rom. 8:26-27).
El Espíritu Santo también ayuda al creyente a dirigirse al mundo. Habla por nuestro intermedio cuando nos enfrentamos al conflicto, como lo prometió Jesús en Mr. 13:11. El Espíritu nos defiende frente al mundo procesándolo por el pecado. El Espíritu Santo trabaja para reivindicar la justicia frente a los ataques de los impíos.
El concepto del Paracleto también incluye el papel del Consolador. Esto está vinculado a dos aspectos. Es una fuente de solaz para los heridos, los derrotados, y los afligidos. El segundo aspecto es de igual importancia. La palabra Consolador en su derivado latino significa "con fuerza". El Espíritu viene a nosotros cuando tenemos necesidad de fuerza. Nos dota de coraje y de valentía. En su papel como el Consolador, nos consuela y nos da el coraje para que en Cristo seamos más que vencedores (Rom. 8:37).


EL PARACLETO.



La palabra griega que Jesús utilizó (o se le atribuye) para "Consolador" es "Paracleto". Esta palabra quiere decir: ayudador, abogado, o consolador. La palabra "Paracleto" solo se halla cinco (5) veces en el Nuevo Testamento. Cuatro veces se encuentra en el Evangelio de Juan (Juan 14:16, 26; 15:26; 16:7), y allí claramente dice que es el Espíritu Santo. La quinta vez que se encuentra en el Nuevo Testamento se halla en 1 Juan 2:11, pero allí es traducida "abogado", pero es la misma palabra "Paracleto".

Ahora, Juan 14:26 dice: "mas el Consolador (Paracleto), el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre..." O sea que, allí no deja en duda que el "Paracleto" es el Espíritu Santo. Pero en 1 Juan 2:11 dice: "Hijitos míos, esta cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado (Paracleto) tenemos para con el Padre, a Jesús el justo". Allí dice que "el Paracleto" es Jesús. Sí no cree que son la misma persona va tener problemas, pero el Consolador, el Espíritu Santo es el mismo Jesús.
Cuando Jesucristo dijo: "Nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni al Padre conoce alguno, sino el Hijo" ‑Mateo 11:27, ¿Será que la tercera persona estaba dormida o no tenía conocimiento de estos? Y Juan desea que nosotros tengamos comunión con "el Padre, y su Hijo Jesucristo" -1 Juan 1:3, sin embargo comunión con la tercera persona no la menciona. ¿Por qué? Pablo también dice: "Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, y de sus ángeles escogidos, que guardes estas cosas sin perjuicios" -1 Timoteo 5:21. ¡Allí la "tercera" persona no es incluida! Y en casi todas las salutaciones de las epístolas de Pablo habla acerca de hacer algo. El Espíritu Santo no denota una persona diferente en Dios, solo una actividad de Dios.
La Divinidad no puede ser dividida. El Espíritu Santo es el mismo Padre viviendo en nuestras vidas. El Espíritu Santo es la presencia particular de Dios en los creyentes, es el Señor Jesucristo en nosotros. Esa presencia particular es parte de Su Omnipresencia.
Cuando Dios entra en un cuerpo o se mueve sobre un ser humano, El se describe a sí mismo como el Espíritu Santo. De este modo hace una distinción entre esa manifestación en particular de las demás manifestaciones. Sin embargo, la Biblia nos muestra que el Espíritu Santo es el mismo Espíritu del Padre, siendo que hay un solo Dios y ese Dios es Espíritu (Efesios 4:3).
El Espíritu Santo es el Padre extendiéndose o proyectándose a los cuerpos de los creyentes. Así que "Dios en Cristo" o en la Iglesia es el mismo Padre extendiéndose a otras esferas o áreas además del espacio, tiempo y eternidad.

Amén, para la gloria de Dios.


https://www.facebook.com/groups/106094306471548/?ref=group_header

miércoles, 30 de mayo de 2018

Domingo 3 De Junio De 2018 “Tema: Endurecimiento Permitido Por Dios Para Manifestar Su Poder”.

Lección: Éxodo Cap. 7, versículos 14 al 18. 14 Entonces Jehová dijo a Moisés: El corazón de Faraón está endurecido, y no quiere dejar ir al pueblo. 15 Ve por la mañana a Faraón, he aquí que él sale al río; y tú ponte a la ribera delante de él, y toma en tu mano la vara que se volvió culebra, 16 y dile: Jehová el Dios de los hebreos me ha enviado a ti, diciendo: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva en el desierto; y he aquí que hasta ahora no has querido oír. 17 Así ha dicho Jehová: En esto conocerás que yo soy Jehová: he aquí, yo golpearé con la vara que tengo en mi mano el agua que está en el río, y se convertirá en sangre. 18 Y los peces que hay en el río morirán, y hederá el río, y los egipcios tendrán asco de beber el agua del río.        
Comentario: Introducción Dioses, falsos: Existen muchos dioses, pero solo un verdadero Dios viviente. A través de los siglos, la imaginación del hombre ha volado creando imágenes de Dios. Como consecuencia, el hombre ha creado dioses dentro de su propia mente y a menudo formado ídolos hechos de madera, metal y piedra. Las personas incluso adoran al sol, la luna y las estrellas del firmamento, al estudiar lo que llaman el zodiaco, con la esperanza de determinar qué futuro le tienen reservado las estrellas. Algunos hombres se adoran incluso a si mismo, a pesar de sus imperfectas, depravada y de sus agonizantes carne y mente. ¡Solo imagínelo! Cuán terriblemente irreflexivos, deshonestos y engañosos, podemos ser; y con demasiada frecuencia lo somos. Así eran Faraón y los egipcios. Ellos adoraban a dioses falsos, muchos dioses. Pero también eran culpables de otra terrible maldad, la de esclavizar y maltratar a las personas, incluso a razas enteras de personas. Por lo tanto, la mano del juicio de Dios estaba lista para caer sobre Egipto y sus habitantes. Dios había sido paciente por generaciones, le había dado al pueblo de Egipto tiempo para arrepentirse y reconocerlo como verdadero Dios viviente. Pero ni los gobernantes ni el pueblo se arrepintieron jamás. Continuaron con su religión falsa e idólatra, y con sus costumbres malvadas. Habían incluso esclavizado al único pueblo sobre la tierra que seguía al verdadero Dios viviente: Habían esclavizado a Israel, el pueblo mismo creado por Dios para llevar la Simiente prometida, el salvador del mundo, el Señor Jesucristo. Dios no tuvo otra opción. A través de Moisés, Él advirtió al gobernante de Egipto, a Faraón mismo: “Dejar ir a mi pueblo, libéralos”. Pero el rey se había negado. Por ello, Dios tuvo que juzgar y castigar a Egipto con el objetivo de liberar a su pueblo para que pudieran cumplir las grandes promesas de Dios en la tierra: Las promesas de la tierra Prometida y de la Simiente Prometida. La mano del juicio de Dios ya se encontraba lista para caer. Dios estaba listo para lanzar las plagas: Agua convertida en sangre: Evidencia de que Él es Jehová, el Dios de salvación el único Dios vivo y verdadero, 7:14-18. 1.La trágica situación que origino el juicio: El corazón de Faraón se había endurecido contra Dios, se negó a liberar al pueblo de Dios (v. 14). 2.La declaración de la palabra de Dios, su voluntad (vv. 15-16). 3.El propósito del juicio: Demostrar que Dios es nuestro Señor, el Dios de la salvación, la redención y la liberación, el único Dios viviente y verdadero (v. 17a). 4.La advertencia y la declaración del juicio (vv. 17b -18). Citas: Romanos 11:25. Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos: que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles. Marcos 3:5. Entonces, mirándolos alrededor con enojo, entristecido por la dureza de sus corazones, dijo al hombre: Extiende tu mano. Y él la extendió, y la mano le fue restaurada sana. Efesios 4:18. teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón.

Texto: Éxodo Cap. 7, versículo 3. Y yo endureceré el corazón de Faraón, y multiplicaré en la tierra de Egipto mis señales y mis maravillas.

1er Titulo: Dios Escudriña El Corazón. Versic. 14. Entonces Jehová dijo a Moisés: El corazón de Faraón está endurecido, y no quiere dejar ir al pueblo. (Léase Jeremías 17: 9 y 10. 9 Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? 10Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras.).

Comentario: Corazón, duro Faraón: Hubo una trágica situación que ocasionó el juicio: El corazón de Faraón se había endurecido contra Dios, se negó a liberar al pueblo de Dios. Dios ya había enviado a su mensajero ante Faraón en dos ocasiones diferentes, una vez para apelar a él y la segunda vez para advertirle. Pero Faraón había endurecido su corazón y se negó a escucharlo. Se negó rotundamente a arrepentirse, se negó a liberar al pueblo de Dios para que sirvieran y adoraran a Dios. Era terco, obstinado, duro, duro como una piedra, inflexible. Fue ello, el endurecimiento de su corazón contra Dios, su corazón inflexible, el que llevo el juicio de las plagas sobre Faraón y su pueblo. Pensamiento: Lo que lanza el juicio y el escarmiento de Dios sobre nosotros es el endurecimiento de nuestro corazón, el tener un corazón inflexible contra Dios.

Citas: Romanos 11:25. Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos: que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles. Éxodo 14:17. Y he aquí, yo endureceré el corazón de los egipcios para que los sigan; y yo me glorificaré en Faraón y en todo su ejército, en sus carros y en su caballería; Deuteronomio 15:7. Cuando haya en medio de ti menesteroso de alguno de tus hermanos en alguna de tus ciudades, en la tierra que Jehová tu Dios te da, no endurecerás tu corazón, ni cerrarás tu mano contra tu hermano pobre. Hebreos 4:7. otra vez determina un día: Hoy, diciendo después de tanto tiempo, por medio de David, como se dijo: Si oyereis hoy su voz, No endurezcáis vuestros corazones.

2° Titulo: El Señor Envía a Moisés Ante Faraón Para Que Libere a Su Pueblo. Versic. 15 y 16. 15 Ve por la mañana a Faraón, he aquí que él sale al río; y tú ponte a la ribera delante de él, y toma en tu mano la vara que se volvió culebra, 16 y dile: Jehová el Dios de los hebreos me ha enviado a ti, diciendo: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva en el desierto; y he aquí que hasta ahora no has querido oír. (Léase Isaías 61:1.El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel.).

Comentario: Libertad →Liberación: Hubo una declaración de la palabra de Dios, su voluntad. Dios dijo a Moisés que interceptara a Faraón en la mañana, cuando este fuera a la orilla del río Nilo. (v. 15). ¿Por qué iría Faraón a la orilla del río Nilo en la mañana? ¿A bañarse? ¿A realizar un paseo matutino? ¿A ver si el río Nilo había aumentado su caudal, indicando así que la temporada de la inundaciones estaba por comenzar? ¿A rezar en la mañana para adorar al río Nilo, al dios Hapis Nilus? (Recuerde que se adoraba al río Nilo y se pensaba que era sagrado, igual que los hindúes adoran al Ganges y piensan que es sagrado). Moisés llevaría su vara (bastón) con él (v. 15). Recuerde, la vara era el símbolo del poder y la autoridad de Dios. Moisés proclamaría la palabra de Dios, su voluntad: “Deja ir al pueblo de Dios, libéralos para que sirvan y adoren a Dios” (v. 16). No olvide la terrible opresión al pueblo de Dios. Estaban siendo victimas de una brutalidad y un salvajismo increíbles: Los egipcios los habían esclavizado. La voluntad de Dios es que ningún pueblo sea oprimido, que no haya esclavitud en la tierra. Pero en particular, Dios se opone a la opresión de su pueblo, de aquellos que en verdad creen en Él y lo siguen. Esa era el objetivo de Dios en los días de Moisés, la liberación y la libertad de su pueblo (Israel). El mensaje que Moisés proclamaría era el siguiente: Faraón y Egipto dejarían ir al pueblo de Dios, los liberarían, los pondrían en libertad, para pudieran vivir en libertad y adorarle y servirle. Moisés acusaría a Faraón de negarse a escuchar la Palabra y la exigencia de Dios, de rechazo y rebelión en contra de Dios (v. 16).

Pensamiento: La esclavitud ni la opresión a ningún pueblo o raza deberían existir, ni siquiera tratándose de una sola persona. La opresión y la esclavitud son malvadas: Se oponen diametralmente a la sagrada Palabra y su voluntad de Dios. Los gobiernos, los gobernantes, los legisladores y los opresores del pueblo de Dios deben escuchar y prestar atención. La Palabra de Dios es clara: Dios la proclama en voz alta para que todos la escuchen: “¡Dejen ir a mi pueblo! Libérenlos para que vivan, me sirvan y me adoren”. La voluntad de Dios es que las personas se amen y que no se opriman las unas a las otras y que tratemos a nuestros vecinos de la manera en que queremos que nos traten.

Citas: Levítico 25:10. Y santificaréis el año cincuenta, y pregonaréis libertad en la tierra a todos sus moradores; ese año os será de jubileo, y volveréis cada uno a vuestra posesión, y cada cual volverá a su familia. Lucas 4:18. El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos; Gálatas 5:1. Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.

Traducción: 7.16 No has querido oír: Mediante la traducción «no has querido obedecer», TLA interpreta la actitud del faraón que presenta el texto original. El traductor debe evaluar si esta última traducción no es algo forzada, desde el momento que presenta al faraón como desobediente respecto a un Dios que en realidad desconoce. Lo que realmente sucede aquí es que el rey no presta atención a lo que Moisés le está diciendo, o no considera con seriedad sus palabras. Más que desobedecer al Dios bíblico, sucede que el faraón no cree que el Dios de sus esclavos pueda tener algún poder sobre él. RV95 es una buena traducción; a modo de alternativa, proponemos: "Pero hasta ahora no has prestado atención a nuestros reclamos".

3er Titulo: Dura Advertencia De Lo Que Vendrá. Versic. 17 y 18. 17 Así ha dicho Jehová: En esto conocerás que yo soy Jehová: he aquí, yo golpearé con la vara que tengo en mi mano el agua que está en el río, y se convertirá en sangre. 18 Y los peces que hay en el río morirán, y hederá el río, y los egipcios tendrán asco de beber el agua del río. (Léase Romanos 2:5. Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios,).

Comentario 1: (17:17a). Faraón Juicio:El propósito del juicio era demostrar que Dios es nuestro Señor, el Dios de la salvación, de la redención y la liberación, el único y verdadero Dios viviente. Faraón adoraba a dioses falsos, pero lo que es aún peor, Faraón mismo era considerado dios en Egipto. Ejercía poder supremo sobre la tierra y las personas. Faraón mismo creía que él era un dios, quien había modelado y creado a Egipto y a su pueblo. Sin duda, creyó de sí mismo lo que muchas personas creen de sí mismos hoy día, que él determinaba su propio destino y el destino de su pueblo: Sus vidas, confort, bienestar y destino. Faraón había dicho anteriormente: “Yo no conozco a Jehová” (Éx. 5:2). Ahora Dios ayudaría a Faraón a conocer al Señor, sencillamente a Dios. Faraón debía aprender que ni él ni ningún otro ídolo eran verdaderos dioses, que no eran nada ante el propio Dios, nada sino simples creaciones de la imaginación de los hombres. Dios demostraría: Que Él y solo Él es nuestro Señor, el Dios de la redención, el único Dios que verdaderamente puede salvar y liberar al hombre. Que Él y solo Él es único y verdadero Dios viviente. Daniel 6:26. De parte mía es puesta esta ordenanza: Que en todo el dominio de mi reino todos teman y tiemblen ante la presencia del Dios de Daniel; porque él es el Dios viviente y permanece por todos los siglos, y su reino no será jamás destruido, y su dominio perdurará hasta el fin.

Comentario 2: ( 17- 18). Juicio → Rio Nilo: Hubo advertencia y pronunciamiento del juicio. Fíjese en la descripción del juicio venidero, el que estaba a punto de caer sobre la naturaleza impía y perversa del pueblo que rechazo a Dios y oprimió a las personas. Las aguas del Nilo se convertirían en sangre. El agua se contaminaría y quedaría inservible. Los peces morirían y el agua apestaran. El agua no seria potable. El gran alcance del juicio incluiría a todas las aguas de Egipto: Arroyos, canales y los lagos o embalses. ¿Se convirtió el agua en sangre de verdad? Algunos comentaristas dicen que no, que Dios ocasionó un desastre natural que hizo que el agua luciera como la sangre. Se piensa que algún sedimento rojo fluyo río abajo desde Etiopía hacía el Nilo, lo que tornó el agua roja, que Dios ocasionó lluvias tan fuertes e inundaciones que una gran cantidad de ese sedimento fluyo hacia el Nilo. Además, la inundación arrastró consigo un tipo de alga que hacía que los peces murieran, suficiente cantidad de alga como para disminuir a nulo el nivel de oxigeno del río, lo que ocasionó la muerte a los peces.

Otros comentarista creen que Dios convirtió el agua en sangre de verdad. Ellos creen que esa es la única explicación adecuada que abarca los acontecimientos que siguieron a la inundación. Cualquiera que sea el caso, el convertir el Nilo en sangre se hizo a voluntad de Dios y cuando Él quiso. Cualquiera que hayan sido los cambios ocurridos en el agua del Nilo, dichos cambios ocasionaron la muerte a los peces, hicieron que el agua apestara y que no fuera potable. Dios hizo que el agua se contaminara, y cualquiera que haya sido la contaminación, la torno roja, roja como la sangre, si es que no era sangre. Esto ocasionó la muerte a los peces e hizo que el río apestara y se volviera no potable.

Pensamiento: Dios nos ha advertido una y otra vez: Seremos juzgados por los pecados que hayamos cometido y no lo hubiéremos confesados a Dios. Cada uno de nosotros debe rendir cuentas a Dios. Nos pararemos delante de Dios y seremos juzgados por las cosas que hemos hecho en esta tierra, y por las que podíamos haber hecho y no las hicimos. Un hecho es incuestionable, absolutamente cierto: Según estadísticas, el cien por ciento de nosotros morirá. Moriremos y enfrentaremos el juicio de Dios. (para los creyente el Tribunal de Cristo). (2 Corintios 5:10. Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo.).

Citas: Éxodo 18:13. Aconteció que al día siguiente se sentó Moisés a juzgar al pueblo; y el pueblo estuvo delante de Moisés desde la mañana hasta la tarde. Apocalipsis 20:11. Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos. Advertencias: Hebreos 12:25. Mirad que no desechéis al que habla. Porque si no escaparon aquellos que desecharon al que los amonestaba en la tierra, mucho menos nosotros, si desecháremos al que amonesta desde los cielos. Apocalipsis 8:13. Y miré, y oí a un ángel volar por en medio del cielo, diciendo a gran voz: ¡Ay, ay, ay, de los que moran en la tierra, a causa de los otros toques de trompeta que están para sonar los tres ángeles! Lucas 17:20. Preguntado por los fariseos, cuándo había de venir el reino de Dios, les respondió y dijo: El reino de Dios no vendrá con advertencia. (Aquí nos deja claro que no vendrán más advertencia, porque ya estamos advertido por su palabra).

Traducción: 7.17. En esto conocerás que yo soy Jehová: Es la introducción al anuncio de la primera plaga. La forma de TLA es también correcta: «Él le dará otra prueba de que es Dios»; el traductor puede utilizarla, si considera que es más clara para los lectores a quienes se dirige la traducción. Esta frase es también una respuesta a las palabras del Faraón en las que dice que no sabe quién es el Dios de Moisés (5.2). Deben evitarse las formas que presentan esta frase como una advertencia al Faraón —como NVI, que comienza con «¡ahora sabrás [...]!», con signos de exclamación—, pues supone una actitud de castigo que no está presente en el texto. Texto: Éxodo Cap. 7, versículo 3. Y yo endureceré el corazón de Faraón, y multiplicaré en la tierra de Egipto mis señales y mis maravillas.


Amen, para la Gloria de Dios.

miércoles, 17 de febrero de 2016

DOMINGO 21 DE FEBRERO DE 2016 TEMA: "BENDICION DE DIOS EN FAVOR DE SU SIERVO POR SOBRE LAS MALAS INTENCIONES HUMANAS "


Lección: Genesis Cap. 31, versículos al 9. 1 Y oía Jacob las palabras de los hijos de Labán, que decían: Jacob ha tomado todo lo que era de nuestro padre, y de lo que era de nuestro padre ha adquirido toda esta riqueza. 2 Miraba también Jacob el semblante de Labán, y veía que no era para con él como había sido antes. 3 También Jehová dijo a Jacob: Vuélvete a la tierra de tus padres, y a tu parentela, y yo estaré contigo. 4 Envió, pues, Jacob, y llamó a Raquel y a Lea al campo donde estaban sus ovejas, 5 y les dijo: Veo que el semblante de vuestro padre no es para conmigo como era antes;  mas el Dios de mi padre ha estado conmigo. 6 Vosotras sabéis que con todas mis fuerzas he servido a vuestro padre; 7 y vuestro padre me ha engañado, y me ha cambiado el salario diez veces; pero Dios no le ha permitido que me hiciese mal. 8Si él decía así: Los pintados serán tu salario, entonces todas las ovejas parían pintados; y si decía así: Los listados serán tu salario; entonces todas las ovejas parían listados. 9 Así quitó Dios el ganado de vuestro padre, y me lo dio a mí.

Introducción al capítulo 31:1 al 55: Obediencia: obedecer a Dios es lo más importante en la vida. Obedecer a Dios proporciona realización y propósito, una realización y propósito que se asientan muy adentro y que dura para siempre. Obedecer a Dios nos llena de felicidad y gozo, la felicidad y el gozo más profundo que se puedan imaginar, la felicidad y el gozo más seguros que se puedan poseer. Pero el mundo no: la realización, el propósito, la felicidad y el gozo del mundo no perduran. Lo que el mundo proporciona se desvanece y se vuelve vacío. Lo que el mundo proporciona nos abandona tan pronto como llega, nos deja sintiéndonos: vacíos, huecos, carentes, adoleciendo, sin sentido, sin realización. El mundo nos deja tan huecos y vacíos por dentro que millones de personas hacen preguntas como estas todos los días:  ¿A fin de cuentas, en que consiste la vida?  ¿Cuál es el sentido, el propósito de todo?  ¿Qué hay de bueno en toda ella?  ¿De qué bien nos sirve?  ¿Por qué estoy haciendo esto? Pero Dios no nos deja huecos y vacíos por dentro, no si lo obedecemos. Si obedecemos a Dios verdaderamente, él nos llena y nos da el propósito, la felicidad y el gozo más grande que se pueda experimentar. Lo que Dios nos da perdura para siempre y nunca se desvanece. Lo que Dios da nunca nos deja vacíos y huecos. Imagínense nada más lo maravilloso que sería no volverse a sentir huecos o vacío nunca más. Así Dios nos llenara si le obedecemos, verdaderamente. Pero advierta: hay obstáculos en nuestra obediencia a Dios. Cuando nos dispongamos a obedecer a Dios, nos enfrentaremos a algunas barreras e impedimentos, algunos obstáculos que debemos saltar. A esto fue a lo que se enfrentó Jacob. Dios le dijo a Jacob que lo siguiera, que regresara a la tierra prometida, y Jacob estaba determinado a obedecer a dios. Su corazón estaba resuelto a regresar, pero cuando comenzó, encontró varios grandes obstáculos en su camino. No obstante Jacob no se rindió: el siguió a Dios y venció los obstáculos. Nosotros debemos hacer eso también. Debemos emprender nuestro viaje a Dios y vencer los obstáculos que aparezcan a nuestro paso. Hayamos obedecido a Dios antes o no, debemos reconcentrar nuestra atención en Dios, en obedecer a Dios con un compromiso renovado. Así y solo así podemos vencer los obstáculos que nos hacen frente en la vida, los obstáculos que nos impiden obedecer a Dios, que nos impiden estar llenos de la plenitud de propósito, felicidad y gozo. Este es el tema de este pasaje emocionante de las escrituras: Jacob fue llamado nuevamente a la tierra prometida: Obstáculos que impiden obedecer a Dios (cap. 31:1 al 55.) 1. Jacob se enfrentó al obstáculo de una situación amenazadora (vv.1-3). 2. Jacob se enfrentó al posible obstáculo de la oposición familiar (vv. 4-18). 3. Jacob se enfrentó al obstáculo del pecado y carnalidad de la familia: Raquel robo los ídolos de su padre (v.19). 4. Jacob se enfrentó al obstáculo del temor personal (vv.20-21). 5. Jacob se enfrentó al obstáculo de la avaricia, la codicia y la ira de otros (vv. 22-24). 6. Jacob se enfrentó al obstáculo de sus propios malos tratos y engaño (vv. 25-29). 7. Jacob se enfrentó al obstáculo de los problemas causados por los miembros de la familia y sus actos pecaminosos (vv. 30-35). 8. La forma en que Jacob venció los obstáculos (vv. 36-55). Estudio del tema del expositor: aquí en el tema encontramos que la misericordia actúa siempre a favor de Jacob, por sobre las malas intenciones humanas, porque la situación amenazadora de los hijos de Labán por sus comentarios, y como Labán cambio su semblante de carácter y forma de tratar a Jacob con desconfianza, así también para el creyente de hoy cuando entra la envidia y las malas intenciones de los creyente contra sus hermanos creyentes en la iglesia de cristo, esto no debiera ser así, porque tenemos a Cristo en nuestro corazón, pero sucede en las mejores familias. Cuando el hermano va creciendo tanto en lo espiritual o material despierta ese celo contra su hermano, también vemos que esto también sucede dentro de las familia cristiana cuando el suegro o la suegra que es creyente cambia su semblante con su familias, por la prosperidad de aquel componente de la familia sea hijo o hija o yerno o nuera etc. Referencias bíblicas: Genesis 4.6. Entonces Jehová dijo a Caín: ¿Por qué te has ensañado, y por qué ha decaído tu semblante? Nehemías 2:1-4. Sucedió en el mes de Nisán, en el año veinte del rey Artajerjes, que estando ya el vino delante de él, tomé el vino y lo serví al rey. Y como yo no había estado antes triste en su presencia, 2me dijo el rey: ¿Por qué está triste tu rostro? pues no estás enfermo. No es esto sino quebranto de corazón. Entonces temí en gran manera. 3Y dije al rey: Para siempre viva el rey. ¿Cómo no estará triste mi rostro, cuando la ciudad, casa de los sepulcros de mis padres, está desierta, y sus puertas consumidas por el fuego? Deuteronomio 28: 1-6. 1Acontecerá que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también Jehová tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra. 2Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán, si oyeres la voz de Jehová tu Dios. 3Bendito serás tú en la ciudad, y bendito tú en el campo. 4Bendito el fruto de tu vientre, el fruto de tu tierra, el fruto de tus bestias, la cría de tus vacas y los rebaños de tus ovejas. 5Benditas serán tu canasta y tu artesa de amasar. 6Bendito serás en tu entrar, y bendito en tu salir.

1er Titulo Descontento y envidia por la prosperidad de los hijos de Dios. Versic. 1-2. 1Y oía Jacob las palabras de los hijos de Labán, que decían: Jacob ha tomado todo lo que era de nuestro padre, y de lo que era de nuestro padre ha adquirido toda esta riqueza. 2Miraba también Jacob el semblante de Labán, y veía que no era para con él como había sido antes. (Léase Gálatas 5:26. No nos hagamos vanagloriosos, irritándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros.). Estudio panorámico del contexto: (31:1-3). Queja-Amenaza-Liberación Presencia de Dios- Guía: el primer obstáculo al obedecer a Dios es una situación amenazadora. Recuerden seis años antes Jacob había querido regresar a su hogar y su tierra natal. Siempre había tenido el sueño de regresar a casa arraigado en su corazón. Pero Labán no había querido que Jacob se fuera, así que le ofreció a Jacob una sociedad completa en su hacienda, Jacob rehusó a la sociedad completa, porque quería desesperadamente regresar a la tierra prometida, y él sabía que pronto lo haría. Sin embargo, vio en la oferta de Labán una oportunidad de asegurarse e independizarse financieramente. Así que Jacob entro en un acuerdo de trabajo, una pequeña sociedad, con su tío Labán. A cambio del trabajo y habilidad ganadera de Jacob, Labán acordó darle a Jacob todo el ganado manchado que naciera de los animales de color entero. En seis años de acuerdo, Dios había bendecido a Jacob grandemente, y Jacob había prosperado y se había vuelto muy acaudalado. 1. En el pasaje actual vemos que los hijos de Labán se quejan por las riquezas que Jacob había ganado (v.1). Sabían que Jacob había comenzado sin rebaño propio, que los grandes rebaños que ahora Jacob poseía habían sido criado a partir del ganado que su padre poseía originalmente. Las manadas que poseía Jacob podían haber sido de ellos por herencia. Esto les molestaba a los hijos de Labán, les remordía la conciencia y comenzaron a regar que Jacob le había robado el ganado a su padre. Jacob oyó de la queja y las falsas acusaciones de los hijos de Labán, y se preocupó mucho. 2. Pero más que en los hijos, Jacob noto una actitud diferente, una sospecha peligrosa en Labán. El propio Labán (Su suegro y Tío) había comenzado a cuestionar la sabiduría del acuerdo con Jacob. Labán sospechaba y se afligía cada vez más. Jacob presintió que Labán podía arremeter contra el en cualquier momento con la fuerza, romper el contrato, y quitarle el ganado. Su vida, su familia, su dinero, y sus posiciones estaban en riesgo. ¿Qué debía hacer? ¿Cómo podía salvarlo todo? Jacob no sabía. 3. Pero Dios sabía. Dios sabía que Jacob necesitaba regresar a Canaán, regresar a la tierra prometida. Por eso Dios le hablo a Jacob y le dijo que regresara. Si Jacob regresaba se disponía y obedecía, entonces Dios estaría con él. La idea es que Dios se ocuparía de él. Protegiéndolo y proveyendo para el por todo el camino. La responsabilidad de Jacob era obedecer, seguir a Dios y emprender viaje hacia la Tierra Prometida (recuerden, la tierra Prometida es un símbolo, un tipo del cielo). La idea es la siguiente: si Jacob obedecía y seguía a Dios, seria salvo y sería liberado de la situación amenazadora. Si el no obedecía ni seguía a dios, entonces lo perdería todo y seria esclavizado por el mundo de Labán para el resto de su vida. Pensamiento: Las situaciones amenazadoras pueden impedirnos que obedezcamos a Dios. Podemos estar pensando en obedecer a Dios o ya estar comprometido en seguir a dios y sin saberlo, surge una situación amenazadora que nos detiene justo donde nos encontramos. Cuando hacemos un compromiso de seguir a Dios, todo tipo de amenazas nos confrontan, amenazas como…el descontento y la envidia son un obstáculo que tenemos que vencer dentro de la Iglesia de Cristo. Ejemplos: El ridículo y la persecución; Tener que dejar los lujos y placeres de este mundo; Perder una promoción o algún negocio; Perder amigo o una novia o novio (no pongo pololas porque en la iglesia de cristo no debe pololear). Como dato para la Juventud. La lista podría ser interminable. Siempre hay situaciones amenazadoras, obstáculos que pueden impedirnos obedecer a Dios. Pero el llamado que Dios nos hace es el mismo que le hizo a Jacob: Emprende viaje a la tierra prometida del cielo. Si obedecemos si lo seguimos verdaderamente, entonces el estará con nosotros y nos guiara a la Tierra Prometida del Cielo.

2° Titulo: Intervención oportuna de Dios para evitar conflictos familiares. Versic. 3 al 6. 3También Jehová dijo a Jacob: Vuélvete a la tierra de tus padres, y a tu parentela, y yo estaré contigo. 4Envió, pues, Jacob, y llamó a Raquel y a Lea al campo donde estaban sus ovejas, 5y les dijo: Veo que el semblante de vuestro padre no es para conmigo como era antes; mas el Dios de mi padre ha estado conmigo. 6Vosotras sabéis que con todas mis fuerzas he servido a vuestro padre; (léase Genesis 21:12 y 13). Comentario del contexto tomado desde (31: 4 al 9). Familia-Oposición: El segundo obstáculo al obedecer a Dios es la oposición potencial de los miembros de la familia. Jacob estaba comprometido a seguir a Dios, ¿Pero y su Familia? ¿Cuál iba ser su actitud? ¿Harían el mismo compromiso que él había hecho de seguir a Dios y su promesa de la Tierra Prometida? Jacob tuvo que decirle a sus esposas sobre el problema y el problema iba ser sensible porque implicaba a Labán, el padre de sus esposas y el abuelo de sus hijos. Por la situación amenazadora, Jacob sabía que tenía que reunirse con sus esposas en algún lugar donde pudiera estar solos. Él también sabía que él iba a tener que explicarles la situación de ellas en detalles, asegurándose de que ellas entendieras completamente. Estaba la posibilidad de que no estuvieras de acuerdo con su decisión de seguir a Dios y se pudieran de parte de su padre contra él. Advierta que Jacob mando a buscar a Raquel y a Lea a que vinieran a los campos donde él estaba trabajando. Cuando llegaron, él se reunió con ellas y comenzó a contarles todo lo que había sucedido. Muy sencillo, a modo de bosquejo he aquí lo que Jacob les explico a Raquel y Lea. 1) Jacob explico el maltrato de Labán (vv. 5-8). a) La actitud cambiada y peligrosa de sospechas de Labán (v.5). b) La negación de Labán a reconocer el trabajo arduo de Jacob (v. 6). c) El engaño de Labán hacia Jacob cambiando su salario diez veces. (Pero Dios no permitió que Labán le hiciera daño a Jacob ni física ni financieramente. Por el contrario, Dios se ocupó de que prosperara, a pesar de Labán.) (v. 7). d) El engaño y la injusticia de Labán al cambiar el contrato de trabajo con Jacob. (v. 8). 2) Jacob les explico a sus esposas la liberación de Dios (vv. 9-12). a) Dios había provocado que el ganado de Jacob pariera cada vez más a pesar del maltrato de Labán (v. 9). Pensamiento: este contexto es el más importante de la lección, porque encontramos el texto clave el v. 3. Donde Dios dice a Jacob vuélvete a la tierra prometida, y vuelve recalcar la promesa yo estaré contigo. Y es el mismo llamado para hoy a los creyentes que se vuelvan a la tierra prometida del cielo. También hay que dejar claro que la situación familiar entre esposas se había calmado, porque Jacob ahora las llamas a las dos a reunirse con él, he aquí la importancia en la toma de decisiones, que se hagan en conjunto con sus esposas, porque el machismo de hoy muchos esposos creyente no toman en cuenta a su esposa y familia en la toma de decisiones, que importante considerar este rol, porque no, son uno sino que dos. (v.4). ahora la importancia de vivir solo como matrimonio, porque cuando el matrimonio se va vivir con sus padres (ambos) al principio cae bien, pero pasa el tiempo y el semblante cambia de los padres, suegro o hermanos, parientes, porque no hay privacidad, y también como pareja no crece ya que aquel dinerito que se gana va a dar a la caja común de la familia, por eso es recomendable que se va casar, tenga su propia vivienda, porque aunque el sueldito sea poco pero va para el bien común de ese matrimonio.(v.5). Bien sabemos que cuanto esfuerzo y arduo trabajo realiza el esposo para la familia, y también hay que reconocerlo a su esposo, no malgastando en cosa que no van en beneficio de la familia, Jacob trabajaba y trabajaba pero todo quedada para el suegro, Tío Labán. (v. 7). Referencias bíblicas: Éxodo 3.12. Y él respondió: Ve, porque yo estaré contigo; y esto te será por señal de que te enviado: cuando hayas sacado de Egipto al pueblo, serviréis a Dios sobre este monte. Mateo 18:20. Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos. 1ª Corintios 1:9. Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo nuestro Señor. 1ª Pedro 3:1. Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas 1ª Pedro 3.7. Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo. Dos ejemplos de varones que deseaban volver a su tierra Hobad (numero 10:30. Y él le respondió: Yo no iré, sino que me marcharé a mi tierra y a mi parentela.) Y (Barzilai 2 Samuel 19.37. Yo te ruego que dejes volver a tu siervo, y que muera en mi ciudad, junto al sepulcro de mi padre y de mi madre. Mas he aquí a tu siervo Quimam; que pase él con mi señor el rey, y haz a él lo que bien te pareciere.) 2ª Corintios7:5-6. 5Porque de cierto, cuando vinimos a Macedonia, ningún reposo tuvo nuestro cuerpo, sino que en todo fuimos atribulados; de fuera, conflictos; de dentro, temores. 6Pero Dios, que consuela a los humildes, nos consoló con la venida de Tito;

3er Titulo: Dios cumple su promesa de bendecir a los que les aman. Versic. 7 al 9. 7y vuestro padre me ha engañado, y me ha cambiado el salario diez veces; pero Dios no le ha permitido que me hiciese mal. 8Si él decía así: Los pintados serán tu salario, entonces todas las ovejas parían pintados; y si decía así: Los listados serán tu salario; entonces todas las ovejas parían listados. 9Así quitó Dios el ganado de vuestro padre, y me lo dio a mí. (Léase Romanos 8.28. Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.). Estudio panorámico del contexto: 3) Jacob les explico a sus esposas la liberación de Dios (vv. 9-12). a) Dios había provocado que el ganado de Jacob pariera cada vez más a pesar del maltrato de Labán (v. 9). Pensamiento: Vemos a través de su palabra, como Labán engaño a Jacob repetitivamente, o se a tenia una conciencia cauterizada no sentía el dolor por el pecado cometido a su prójimo, y su prójimo era su propio sobrino y yerno, ejemplos para los creyente, que no deben ser como Labán, un símbolo de gente de mundo o satanás mismo como engaña a la gente. A pesar del engaño de Labán, Dios bendecía a Jacob, pero Jacob no hacia protesta ni huelga, ni estaba sindicalizado para que alguien alegara por sus derechos, si no el mismo Dios abogaba su causa, y lo defendía y el mal que querían hacerle se transformaba en bendición y prosperidad, esperando que así sea con los creyentes de hoy, que guarden silencio y que confíen en Dios que los defienda, para ser bendecido. Referencias Bíblicas: Genesis 28:15. He aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que fueres, y volveré a traerte a esta tierra; porque no te dejaré hasta que haya hecho lo que te he dicho. Éxodo 19:4. Vosotros visteis lo que hice a los egipcios, y cómo os tomé sobre alas de águilas, y os he traído a mí. Isaías 46:4. Y hasta la vejez yo mismo, y hasta las canas os soportaré yo; yo hice, yo llevaré, yo soportaré y guardaré. 2ª Timoteo 4:18. Y el Señor me librará de toda obra mala, y me preservará para su reino celestial. A él sea gloria por los siglos de los siglos. Amén. 1ª Corintios 10:13. No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar. Texto: Genesis 28: 20-21. 20E hizo Jacob voto, diciendo: Si fuere Dios conmigo, y me guardare en este viaje en que voy, y me diere pan para comer y vestido para vestir, 21y si volviere en paz a casa de mi padre, Jehová será mi Dios.
Amén, para la gloria de Dios